—¡Te ves hermosa! Soltó Lidia emocionada mientras admiraba a Samantha, que lucía hermosa en el vestido rosa pastel con el escote en V y una abertura en el muslo izquierdo. El decorado de la parte de arriba del vestido eran pequeñas perlas marfil y el delicado tul llegaba hasta el suelo, apenas dejando ver las zapatillas blancas que se había colocado esa noche. —Te ves más pálida de lo que eres, pero luces realmente hermosa; en verdad que linda amiga tengo. Lidia soltó, mientras admiraba a Samantha. —Gracias. No seas exagerada. Tiene mucho tiempo que no me ponía un vestido de noche y mucho menos unas zapatillas así de altas… Espero no caer porque he perdido la costumbre. —¿Y a qué se debe lo hermosa que estás? —Te comenté que Fernando me invitó a un evento y ese evento es una boda. —

