—¿Otra vez saldrás? ¿Con tu "amigo"? Preguntó Lidia con señas en sus dedos, aludiendo él, entre comillas. —¿Por qué dice "amigo" de esa forma? Él sí es mi amigo, y sí, respondiendo a tu pregunta, saldré con él hoy. Respondió Samantha admirándose en el espejo de su tocador. —Amiga, ya en serio, fuera de broma, ¿te gusta? Samantha sonreía, mirando los ojos de Lidia a través del espejo e inmediatamente volteó para verla cara a cara. —Creo… que sí. Lidia se alegró inmediatamente. —Pero que me guste no significa que… —¡Ay, amiga! ¿Por qué te rehúsas a querer a alguien? —Lo sabes. —Lo que sé es que sientes que padeces la enfermedad de tu mamá, pero no es un hecho; quizás estés sana y estés desperdiciando tus oportunidades. —¿Qué tiene de malo querer estar sola? Simplemente, prefiero

