—Entonces, ya una vez revisadas y arregladas algunas cosas, podemos iniciar con la construcción sin problemas. —Sí, gracias. Respondió Fernando mientras miraba cómo Samantha hacía algunas anotaciones. Podía notar sus labios y recordaba su suavidad y el sabor delicioso de estos, pero rápidamente sacudió su cabeza, ahuyentando ese dulce recuerdo. —Solo voy a aplicar las correcciones al plano, así que lo tendré por la noche; también voy a comprobar algunos permisos de la propiedad. —¿También haces eso? —Normalmente, lo hace otra persona, pero me gusta hacerlo yo misma para evitar algunas situaciones imprevistas. Ya me sucedió una vez y fue todo un caos, así que no me gustaría pasar de nuevo por ese problema. —Entiendo. Samantha, que no había apartado su vista de su libreta de anotacion

