Capitulo 1. "Kaguya".
Cuando salí de la preparatoria, las frías calles de Nueva York y oscuras me invadieron, Lorena me
convenció de ir a una fiesta, cada vez que Lorena quería salir yo aceptaba, aveces no debido a que ella
se metía en lugares muy peligrosos.
Mi vestido n***o y mi cabello suelto,(soy pelinegra de ojos azules), buena figura porque hago ejercicio
en mi tiempo libre para poder ganarme mi dinero trabajando como modelo, no trabaja para marcas
prestigiosas, la paga no era mucha pero me bastaba para pagar mis cosas.
El imponente guardia me miró y me dejó pasar, siempre dejaban pasar a mujeres bonitas o que fueran
conocidas, Lorena se acostaba con el dueño del club y por eso conseguía zona VIP,la música estaba
fuerte, pase a la zona vip y me encontré con hombres, algunos Narcos, millonarios y
empresarios,muchos eran jóvenes y otros viejos.
- Luz - dice Lorena levantándose del regazo de aquel hombre desconocido.
- Deberíamos volver- digo mirando la droga en la venga y ella rueda los ojos.
- Vamos toma un trago diviértete- dice Lorena entregándome un vaso de vodka y yo la mire con
desconfianza.
- Lorena no quiero estar aquí- digo dispuesta a retirarme y un hombre me tomo del brazo.
- Ven, vamos a divertirnos- dice un hombre de tal ves unos 27 años, tenía pelo rubio y ojos azules como
el mar.
- ¿ Quien eres ?- digo mirándolo y este sonríe para mirar mi vaso.
- Soy Flavio, la mano derecha de alguien muy poderoso- dice serio, El no tardó en agarrar el vaso y
obligarme a tomarlo, forcejeaba pero sus manos estaban lastimado mi brazo.
- ¡¡Suéltame!!- digo gritando mientras que el metió una pastilla a mi boca y yo sentí todo oscurecerse.
Minutos más tarde...
Sentía todo tan pesado, solo podía ver aquel hombre sacarme la ropa y yo no podía moverme ni
reaccionar, aquello que me habían dado no me dejaba ni siquiera hablar, gritar o pedir ayuda,el me
sonrió y bajó su bóxer, metió su m*****o en mi y yo sentí las lágrimas salir, cerré mis ojos y mordí mi
labio, comencé a repetirme que esto no estaba sucediendo, nada de esto sucedía pero fue en vano, Se
movía cada vez más rápido y podía sentir sus labios besar mi cuello, sentía tanto asco y impotencia.
En qué estabas metida Luz , porqué no fuiste una niña buena con mamá y papá, tal vez ellos seguirían
vivos,el acabo y salió de mi interior, mientras me sonreía yo me sentía destrozada.
- No llores, eres la mujer más exquisita que probé- dice limpiando mis lágrimas,yo solo sentía mis ojos
pesarme.
*****
- Luz - dice Lorena dice moviéndome y yo abrí mis ojos.
- Volvió a suceder. - digo dejando caer las lágrimas.
- Luz, debes olvidar aquella noche, el cliente dijo que tu me mantuviste llorando toda la noche - dice
Lorena acariciando mi mejilla.
- Como olvidar la noche que está pesadilla comenzó,llevamos meses así - digo mirando mi cuerpo
desnudo y Lorena suspiro.
- Lo sé, jamás pensé que esa noche todo acabaría Luz - dice limpiando sus lágrimas y yo comencé a
llorar.
- No soporto ser la prostituta de todos, la que pueden drogar y tocar cuando le plazca,tirarla como
basura- digo con rabia y ella me abraza.
- Perdóname- dice llorando en mi pecho y yo solo pase mi mano por su cabello.
- Algún día saldremos se aquí y prometo matar hijo de puta que se atrevió a hacernos esto - digo segura
de mis palabras.
- Tienes un cliente nuevo Lorena - dice el guardia que custodiaba la puerta firme y Lorena se retiró con
tristeza.
- Nos vemos - dice Lorena limpiando sus lagrimas y yo asiento-
- Prepárate, El jefe vendrá- dice el guardia detrás de la puerta, yo me levante con algo de dolor.
- Joder - digo caminando a la ducha mientras sentía todo dar vueltas.
Prendo la ducha y deje el agua mojarme, solo podía imaginar pensar en toda las noches que aquel
hombre Flavio pedía acostarse conmigo, nunca entendía porque en estos meses el solo pide acostarse
conmigo y no con otras mujeres.
Apague la ducha y me cepille los dientes para proseguir por caminar al vestidor, me pondría un vestido
azul ceñido al cuerpo con escote en V, poco maquillaje y tacos altos. Si hay algo que sabía es que
siempre deberías caerle bien a esos tipos, un solo error y ellos te torturan hasta la muerte.
Me mire al espejo y comencé secar mi cabello oscuro hasta dejarlo como quería, hice mis ultimo
retoques y el guardia golpeó la puerta, camine a la salida y este me guió, sabía que debía obedecer
desde el primer día que estuve en lugar.
- Ella es luz- dice Aquel tipo canoso con un traje elefante,lo odiaba.
- Sin duda es muy Bonita- dice Aquel hombre Flavio, yo me mantuve firme.
- Lo siento, ella no habla si no se lo permitimos - dice el hombre y yo me sentía como si fuera una
basura.
- Descuida, mi jefe quiere una chica bonita y que sea una delicia,ya sabes yo le recomendé esta
muchacha- dice dejando una cierta cantidad de dinero que al viejo le hizo iluminar los ojos.
- Te la puedes llevar - dice aquel hombre que tanto odiaba con una sonrisa.
- Ven ahora le perteneces al jefe -dice poniéndome una esposas en las manos y yo solo suspire.
- Que hay de Lorena - digo mirando aquel viejo y este sonríe.
- Ella fue comprada ya, deberías dejar de preocuparte por una muchacha que te metió en esto- dice
Flavio, y yo baje la cabeza.
- Jamás tuvo la culpa de lo inocente que fuimos - digo en voz baja, Flavio me obliga a caminar a la
salida.
- ¿Siempre te mantienes así? - dice abriendo la puerta de la saliva y guardias me escoltaron.
- ¿Como podría mantenerse alguien en mi situación?- digo subiendo a la furgoneta y este queda
pensativo.
- Feliz, después de todo si obedeces tendrás todo lo que quieras - dice cerrando la puerta de la
furgoneta y esta comenzó a moverse.
- Felicidad es lo que menos siento, al fin al cabo para ustedes las mujeres solo somos un objeto de
satisfacción- digo mirando la ventanilla para llevar mi vista a mis manos.
- Pensé que serías una niña ingenua y me traerías muchos problemas pero eres más lista de lo que
creía,no te equivocaste - dice pasando su mano por mi cuello y yo solo mire hacia otro lado, no quería
verle la cara al tipo que abuso de mi.
- Flavio, llevamos a la chica a Japón o la dejamos en la mansión del jefe - dice un guardia y yo solo
pude pensar en que sería la prostituta de por vida de algún viejo verde.
- Iremos al aeropuerto del jefe y luego partimos para Japón - dice mirando mis pechos y yo solo
pensaba en que no hiciera nada.
- Esta bien, no toques la mercancía o el jefe nos matará- dice el guardia y Flavio sonríe.
- Quien sabe si ya lo hice - dice mirándome de forma pervertida y yo sentía el estómago revolverse.
- ¿Que pasa si tu jefe sabe que me tocaste? - digo mirándolo y este se queda pensativo.
- Me matará- dice sin preocupación.
- Porque sigues vivo - digo mirándolo este se recuesta el asiento.
- El jefe no sabrá que te toque jamás, si tu se lo dices te mataré antes de que me mate- dice bostezado,
me di la vuelta y decido mirar para otro lado.
- Flavio ya llegamos - dice el guardia y yo me exalte al verlo a Flavio sacar una jeringa.
- Sera rápido - dice tomando del cuello para clavar la jeringa en mi, y yo sentía como me pensaban los
ojos.
***
Sentía algo suave y cómodo, no podía ver claro hasta que me detuve para analizar donde estaba, era
una habitación, elegante y bonita,me levante con cuidado y salí de esta algo mareada, quería saber
quien era mi comprador, una gran parte de mi me decía que era algún viejo verde y eso me asustaba
demasiado.
Todo era elegante pero la casa se encontraba algo oscura, baje las escaleras con cuidado y camine a
quien sabe que parte, un fuerte dolor de cabeza me golpeó y solo pude sentir como caía al piso. Alguien
me tomó en sus brazos y me recostó en el sillón, puse un vaso con agua y yo lo acepté al sentir mi
garganta seca.
- No debiste levantarte - dice un hombre con voz varonil, solo pude ver que tenía tatuajes en la mano
hasta que prendió las luces.
- ¿ Tú eres mi comprador ? -digo mirándolo, el hombre tenía cabello castaño e ojos azules, parecía muy
joven.
- Si, soy tu comprador- dice de forma seria analizándome con la mirada.
- Creí que - digo sorprendida y este se acerca a mi amenazante.
- Que sería un viejo decrépito- dice pasando su mano por mi mejilla.
- ¿Que me harás? - digo mirándolo a los ojos y este pasa su lengua por mis labios.
- Muchas cosas y si te portas bien tendrás muchos te premiare- dice bajando su vista a mi cuello y yo
cerré los ojos apretando mis puños.
- No podría hacerlo si no tengo droga en mi sistema- digo mirando hacia otro lado.
- Podrás conmigo porqué te haré disfrutarlo, pedirás más y verás que no necesitas una tonta pastilla -
dice firme y seguros de sus palabras, solo pude sentir sus labios besar mi cuello y sabía que esta era mi
oportunidad.
- Mmm - digo gimiendo, si quería cobrar venganza debía ser la perra de este mafioso.
- Quieres que te duro - dice en mi oído y yo asiento.
- Hazlo - digo mirándolo y este baja la cremallera de mi vestido y yo ayudo a sacármelo, prosiguió por mi
ropa interior y bajo su pantalón.
- Quiero que gimas - dice demandante, el saco su m*****o y entró en mi y yo solo cerré mis ojos y clavé
mis uñas en el sofá.
- Si - digo fingiendo gemir, este comenzó a moverse de forma rápida y yo aguante mis lagrimas,sabia
que no podía volver a ser la luz insensible.
- Joder sabes tan bien- dice moviéndose en mi interior.
- Sigue - digo mirándolo demandante y este sonríe moviéndose más rápido, debía admitir que su
miembro no causaba ningún placer.
- Quiero escucharte gemir - dice agarrando mi cuello con fuerza y yo solo tragué y comencé a gemir.
- Mmm si dame mas- digo gimiendo y este termino por acabar.
- Te portaste bien - dice sacándose el preservativo, ni siquiera mire cuando se lo coloco -
- Puedo pedirle algo- digo mirando hacia abajo.
- Dime antes de que me retire- dice tirando el preservativo.
- Necesito ropa - digo cubriéndome con mis más manos y este asintió.
- Llamaré al sirviente, ponte algo bonito porque esta noche saldremos - dice retirándose, un sirviente no
tardo en acercarse.
- Ven, te ayudaré a ponerte bonita - dice cubriéndome con una manta y yo asentí siguiéndola.
- Como te llamas - digo mirándola y esta abre una puerta y yo entro.
- Carla, antes era una de las tantas mujeres que ellos usaban para su placer- dice abriendo el vestidor
para sacar un vestido n***o largo, zapatos de aguja y una gargantilla.
- Entonces yo soy la nueva- digo mirando el cuarto y ella asiente.
- Debes cuidarte mucho de ellos, un día eres su juguete nuevo y al otro puede llegar a ser su presa,
hazlo que te pidan y ellos te van a premiar como a todas las demás- dice obligándome caminar al baño.
- Sabes a donde me llevarán- digo enciendo la ducha para comenzar a ducharme.
- Iras a las reuniones que los mafiosos hacen, con gente muy poderosa y peligrosa, siempre debes verte
bonita y no temas- dice entregándome una toalla,la acepte y apague la ducha.
- ¿Porque me ayudas? - digo sin entender porque tiene ese trato hacia mi.
- No quiero que acabes como las demás, Flavio las tortura hasta la muerte y al jefe solo le importa que
traigan otra muchacha- dice con algo de tristeza.
- Descuida, si hay algo que aprendí en estos últimos meses es a obedece por mi bien - digo secando mi
cuerpo.
- Te pondré muy bonita para esta noche - dice agarrando mi mano para obligarme a sentarme.
- Me gustaría usar ese vestido - digo mirando el maniquí donde había un vestido ceñido al cuerpo corto
con pedazos de tul por la parte de atrás y en la parte de las mangas.
- Quieres que te deseen verdad- dice sacando el vestido para colocarlo en la cama y sacar la lencería.
- Quiero hacer todo lo posible para cobrar mi venganza - digo segura de mis palabras poniéndome la
lencería que me entrego.
- Te daré algo pero solo debes usarlo solo en caso de emergencia - dice entregándome una pequeña
navaja.
- ¿Porque me das esto?- digo mirándola con desconfianza.
- Porque no te como te mira Flavio, esa misma mirada tenía cuando abusaba de mi - dice sentándose
en la cama y yo toqué de hombro.
- Descuida esa mirada que tu ya hablabas ya la e visto, el abuso de mi en el club- digo suspirando y ella
me miró sorprendida.
- Entonces el todo las veces que el marchaba al club era por eso- dice mirándome y yo asiento.
- Debes ayudarme a salir de aquí antes de que sea su juguete personal - digo mirándome al espejo para
ver mi cuerpo, tenia moretones y estaba mucho más flaca.
- Confía en mí, aún no nos conocemos mucho pasamos por cosas y no entendemos, yo te ayudaré a
salir de aquí- dice mostrando el vestido y yo la asiento.
- De ahora en adelante seremos como hermanas - digo abrazándola y esta corresponde el abrazo.
- Debo prepararte antes de que el jefe me mande a llamar- dice ayudándome a ponerme el vestido, para
proseguir con mi cabello mientras yo me maquillada.
Minutos más tarde...
Mi cabello estaba recogido, el vestido me daba buena forma y tenia un maquillaje leve, me mire al
espero y me gusto como me veía, Carla me hizo guardar la navaja en mi lencería y me pidió que la
escondiera de su jefe o Flavio, yo asiento y me retiro hacia la entrada de la casa, el hombre castaño de
ojos oscuros me miró y pude escucharlo como musitaba estupideces.
Tomo mi cintura y me guio a una furgoneta, luego de que entrara me colocó unas esposas en la mano,
yo no dije nada solo me mantuve tranquila y seria. Flavio y aquel hombre hablaban mientras el chófer
conducía, al parecer la reunión que ellos hacían no estaba tan lejos y llegaríamos rápido.
- ¿Como te llamas?- digo mirando aquel que siempre le decían jefe.
- Lucas, pero jamás permito que me llamen por ese nombre- dice prendiendo un cigarrillo y yo me
quede pensativa.
- ¿Como debería llamarte?- digo mirando las esposas y este tira el humo en mi cara.
- Mi señor, así es como debes referir hacia mi - dice entregándome un cigarrillo y yo lo acepte dudosa.
- Esta bien, mi señor - digo tomando una calada el cigarrillo, era mi primera vez fumando y el humo me
obligó a toser pero luego de intentarlo otra vez se sintió tan bien.
- Me gusta, eres tan callada que das miedo - dice Lucas pasando su mano por mi mejilla.
- El mantenerse callado es una regla que no se debe romper jamás- digo entregándole el cigarrillo y
este sonríe.
- Tienes mucha razón- dice agarrando el cigarrillo.
- Ya llegamos jefe - dice el chófer y unos de los guardias abrió la puerta.
- Espero que no esté el tonto de Lucifer - dice Flavio saliendo de la furgoneta y luego me ayudaron a
salir.
- Debes mantenerte siempre callada- dice Flavio tomando de la mano, podía sentir como me quemaba
la piel por el agarre.
- Deja que la muchacha se divierta flavio, esposada no puede hacer mucho - dice Lucas y flavio me
soltó-
- Señorita y señores - dice el mayordomo abriendo la puerta.
- Gracias- digo mirando al mayordomo y este sonríe.
- Deja de ser tan idiota - dice Flavio y yo solo sentía la sangre como me hervía-.
- Ella es tu chica- Dice una mujer de cabello algo gris, tenia un sin fin de tatuajes y un vestido largo con
escote en V.
- No, Solo es la prostituta de mi jefe- dice Flavio riendo y está lo mira desagradable.
- Valerie - dice un hombre cabello rubio algo oscuro peinado hacia atrás, ojos azules con unas ojeras
debajo y un traje que quedaba muy bien. podía sentir mariposas de solo verlo.
- Lucifer, que tal si invitamos a la muchacha un trago - dice Valerie mirando aquel hombre tan imponente
y sexy.
- ¿ No te molesta? - dice mirando a Lucas y este niega.
- Puedes pasar una noche con ella si quieres - dice agarrando un trago y y eso pareció molestarle a
Lucifer.
- Descuida, solo pasaría si ella quisiera - dice Lucifer mirando a Lucas con mala cara.
- Vamos a buscar un trago - dice Valerie tomando mi mano y me guió a una barra.
- Porque me tratas bien- digo mirándola y esta me entrega una copa con quien sabe que contenía.
- Porque no es justo alguien tenga que tengas que pasar por lo que tu pasas, Lucas es un patán y Flavio
es peor que el - dice agarrando una copa para tomarla.
- Sienten lástima- digo bebiendo el contenido de la copa .
- Creo que esa no es la palabra- dice Lucifer, aquel hombre tan guapo que me hacía sentir mariposas y
ni siquiera lo conocía.
- Yo siento lastima por mi misma - digo sincera y este me entrega otra copa.
- Creo que yo siento admiración, aguantar al idiota de Lucas y Flavio- dice dejando un beso en mi mejilla
y yo sentía como me ardía la mejilla.
- Vaya mi hermano acaba de darle un beso en la mejilla a una mujer- dice Valerie sorprendida y Lucifer
se retiró al ver que Flavio marchaba a quien sabe donde.
- Voy al baño - digo mirando a Valerie y esta sonríe.
- Si no lo haces tú, lo hará mi hermano - dice y yo camine al lugar donde se dirigieron los dos.
- Creíste que te salvarías - dice una voz varonil , yo saqué la navaja de mi lencería y entre muy
despacio al cuarto donde estaban.
- ¡Lucifer, tenemos un trato!- dice Flavio asustado, yo no tarde en tirarme arriba se Flavio y clavar la
navaja en su cuello para soltarlo y ver como se desangraba en el piso.
- ¡Te dije que te mataría!- digo con rabia mirando a Flavio y este no tardo en tomarse la herida pero al
poco tiempo empezó a cerrar sus ojos.
- Será mejor que te vayas si quieres seguir por el pez gordo- dice Lucifer mirando al cuerpo con ninguna
importancia.
- Porque lo dices- digo mirándolo seria y este sonríe.
- Porque no soy un idiota, se que quieres acabar con ellos pero si te quedas aquí tu serás la culpable y
no yo - dice Lucifer tirando el humo del cigarrillo y yo mire mis manos y mi vestido.
- Es sangre - digo con una sonrisa, me sentía tan bien al saber que había matado a ese hijo de perra.
- Me impresiona que tanto lo odiabas como para estar saltando de la felicidad al matarlo - dice
acercándose a mí y yo me alejé y lo pegué contra la pared.
- Que intentas al ayudarme- digo mirándolo a los ojos y este ríe.
- Solo quiero diversión como cualquier joven como yo - dice sin importancia retirándose.