Capítulo 9. Una nueva amistad…

4228 Words
Gustavo sale de la oficina, baja las escaleras, y se encamina hacia su coche, de repente se detiene y reflexiona, salí definitivamente en automático, si el Restaurante esta al voltear la calle, para que irse en el coche. Se devuelve hacia la salida y cuando llega al portón el vigilante de turno se asombra, se acerca y le pregunta ¿Qué pasa? - El joven heredero responde: voy al Restaurante, como esta en la calle del fondo, me voy caminando. Un poco preocupado, el vigilante le pide por favor, que lo espere que él lo acompañara. Llama a otro compañero, quien al llegar asume el puesto de aquel, y sale Gustavo acompañado del vigilante en dirección al Restaurante. El vigilante, le explica: es por razón de seguridad, patroncito, nosotros estamos aquí para resguardar no solo la integridad de los bienes de la empresa, sino también, a todas las personas, y a usted en especial, es el hijo del dueño…bueno corrige, el vigilante, ahora usted es el dueño, así que con mayor razón debemos cuidarlo. Gustavo totalmente agradecido con el empleado, le dice: gracias, y me parece perfecta esa observación que me has hecho, no había asumido esta responsabilidad que tengo ante ustedes, y por ende, la obligación de cuidarme más, gracias, una vez yo entre a la reunión vas y avisas que te quedaras conmigo hasta que termine la reunión. Estaré en el salón de reuniones que hay aquí. El joven vigilante lo acompaño hasta llegar al salón donde se llevaría a cabo la reunión y salió para notificar la orden del joven Gustavo.  Mientras, Gustavo, al entrar fue saludando uno por uno, a todo el personal reunido, dando su mano en un franco, sencillo pero muy afectuoso saludo. En este acto, trato de memorizar los nombres de todos sus empleados, el secreto más grande de su padre, para mantener al personal contento, saludarlos mencionando su nombre, para que ellos, sientan lo importante que es su presencia en la organización. Estaban presente el maître, meseros, chef, cocineros, bartender, hostes o recepcionista, personal totalmente calificado, para este tipo de restaurante, al igual que las sucursales distribuidas por algunos países de Europa como de América. Quedando excluidos de esta reunión el personal que operaba en el área de comida rápida, porque sus directrices obviamente son distintas, muy informales, ofrecen productos simples y de rápida preparación como hamburguesas, papas, pizzas o pollo frito, aunque igual todos deben tener preparación relacionada con la atención al cliente y la manipulación de alimentos. Como era de esperarse en esta reunión ocuparía exactamente el lugar de su padre, fue ubicado en la cabecera principal de la mesa donde trabajarían. El encargado y administrador, dijo unas palabras de bienvenida, que a pesar de la desaparición física de Don Gustavo, se sentían complacidos, el estuviera al frente de todo, de ahí que le agradecían su presencia en el lugar. - Demás está decirle que estamos totalmente a sus órdenes, dispuestos a cualquier cambio que usted considere pertinente hacer. Él había planificado una reunión totalmente de trabajo, pero, observando cierta tensión en todo el personal, prefirió relajarse, romper hielo y conversar con ellos amistosamente, para generar aires de confianza y seguridad, que no se sintieran atemorizado de que alguno pudiera perder su trabajo, a menos, que sea por una causa totalmente justificada, de esta manera, fue dialogando con cada uno, conociéndolos personalmente, pues, la mayoría era personal nuevo. Pensó ya habrá tiempo, para programar otra reunión.   Así estuvo con ellos durante dos horas, el tiempo paso muy rápido y fijo una nueva fecha de reunión de trabajo para el siguiente viernes a la misma hora. Todos contentos con su trato, su desenvolvimiento y sobre todo que no era como andaban especulando, que de seguro haría cambios en el personal, se despidieron de él, y se pusieron a sus órdenes. Al salir observo en la sala de recepción o espera al joven vigilante que le acompaño, al acercarse a él, le pregunto: - ¿Cómo te llamas? - Jhon, Señor para servirle. - Gracias Jhon, te estoy muy agradecido. - Yo acompañaba siempre a su papa cuando venía al Restaurante. - Ah que bien, bueno, ahora te toca acompañar al hijo. Los dos sonrieron, esto fue algo muy positivo que Gustavo observo en su padre, siempre se rodeaba de personas jóvenes, a pesar que valoraba mucho a sus empleados más viejos, supo valorar también, al que venía a su empresa sin experiencia, desde su punto de vista, esto tiene sus ventajas: vienen sin vicios ni creencias, se invierte en ellos, y se entrenan justo a lo que se quiere. Al llegar a la empresa, nuevamente agradeció al joven vigilante su compañía. Al subir, encontró a Ruth, la invito a la oficina y le dio un resumen de lo que trato hoy en la reunión. - Ruth, necesito que en la próxima reunión estés presente, para que levantes una minuta sobre lo que se discuta y se apruebe. Por favor, no te comprometas  con nada, en las horas que van desde las 10 de la mañana hasta las 12 del mediodía del próximo viernes. - Okey. En cuanto a Jesús Be para diferenciarlo de Jesús el jovencito que tenemos en la oficina de office boy, lo podemos preparar para que sea tú asistente, estuve conversando con él y el joven tiene licencia, sabe conducir, tiene pasaporte, está dispuesto a viajar si la empresa lo requiere, tiene muy trato, es educado, no se impacienta, es conversador, pero discreto. Estos resultados me los dio a priori, el psicólogo, que lo entrevisto. En todo caso, el lunes me hará llegar por escrito sus conclusiones. Te estaba esperando para discutir contigo su horario, sabes que la jornada completa es de 48 horas semanales, como quieres que se les respete su horario de clases, él estudia de noche, que si a ver vamos no le entorpece en nada, pero tú fuiste enfático que tenga tiempo para estudiar ¿Qué horario le asigno? Déjame hablar con  él y te digo ahora cuando regrese el horario. Avísale, por favor, que venga. Ruth salió en búsqueda del asistente de Gustavo, quien se encontraba en el área de reproducción ayudando al office boy a sacar unas copias. Al llegar le dio el mensaje de su jefe y que lo estaba esperando. Jesús salió de inmediato para atender las órdenes de su nuevo jefe. - Al llegar a la oficina, toco primero y escucho la voz que le dijo adelante. Jesús entro, Gustavo lo esperaba muy sonreído y le dijo, te invito a almorzar donde trabajabas.   - Gracias, estoy listo… - Gustavo, levantándose de su asiento, le respondió: vamos de una vez, es más necesito hablar contigo sobre tu horario de trabajo. Y así salieron los dos, camino al estacionamiento. Se montaron en el coche y salieron vía al Restaurante donde trabajaba Jesús. En el trayecto Gustavo, le consulta... - ¿Qué tiempo tenías trabajando ahí? - Dos meses - ¿Qué horario cumplías? - Corrido desde las 9 am hasta las 7 pm y una hora para comer intermedia - ¿Cómo hacías con las clases? - Inscribía pocas materias, por eso voy retrasado en el tercer semestre, debería ir más avanzado, pero no puedo hacer más nada, se me hace muy forzado, entro a clases a las 7 y salgo a las 10 pm… -  Duro, muy duro ese horario así. Vamos a revisar varias opciones… - Okey Al llegar al lugar, los dos se bajan del coche, Jesús muestra una casa-quinta que está cerca de la playa y le informa que ahí vive, con su papa, su mama y sus hermanos. Gustavo mira y lamentablemente, no se veía por ninguna parte Anthonela… - Jesús replica, mientras hacemos el pedido, voy a casa para avisar a mis padres que estoy trabajando que al volver les explico. - Gustavo, afirmo… tranquilo yo te espero, ve de una vez, mientras reviso el menú del día - Jesús, le grita, busca los pescados con las exquisiteces de la casa. Para mi jugo de guanábana… - Okey, grita Gustavo…quien no estaba acostumbrado a ello… Jesús, llega todo emocionado a su casa y encuentra en la entrada a Anthonela quien va llegando con su amiga Rosalin y por quien Jesús suspira, solo que la jovencita no le presta atención porque lo ve muy niño, ella es dos años mayor que él, para el joven no es nada la diferencia, para ella sí, porque ya es una profesional. - Buenas Rosalin ¿Cómo estás? - Ella responde…excelente y tú ¿cómo estás? - El emocionado, replica…muy bien, excelente, feliz, comencé a trabajar hoy en el Consorcio de Lilimor - Las dos asombradas, le preguntan ¿Cómo así? Rosalin, le confiesa, yo fui la semana pasada para ver si conseguía algo de trabajo y me dijeron que por ahora no, que no necesitan personal. Pero que estuviera pasando por si había cambios a raíz de la muerte del dueño… - Jesús, ahora presumiendo, le contesto, me contrato directamente, el hijo del dueño el heredero… - Anthonela, expreso, ¿quién me choco? - Si, exactamente el…las dejo porque me está esperando en el Restaurante, solo vine para avisar a mama y papa, que comencé a trabajar y aun no sé a qué hora, salgo… Jesús, todo emocionado, entra a la casa,  encuentra a sus padres en el área de la cocina, les da la buena noticia, anunciándoles que al regresar del trabajo les dará explicaciones, pero que iba apurado porque Gustavo lo esperaba en el Restaurante de Don Martin… Anthonela y Rosalía nuevamente asombradas, insisten en hablar con él, pero este las deja boquiabierta, al decir que lo está esperando su jefe, nada más y nada menos, que el mismo Gustavo Morales. Jesús, llega justo donde estaba su jefe y Don Martin se acerca: ¿Qué paso muchacho, porque no ha venido a trabajar hoy? Jesús responde… - Discúlpeme Don Martin, tenía una cita hoy en la mañana con el Señor Gustavo, realmente no sabía para que era; me ofreció trabajo en el Consorcio y acepte. - Don Martin mira a Gustavo, esperando una explicación, la cual no llego. Este al darse cuenta que no habrá explicación alguna, le dice al jovencito, debiste avisarme para buscar de inmediato tu sustituto. - Jesús sugiere contratar a   Marco Antonio, el hijo de uno de los amigos de su papa y también conocido de Don Martin. - Don Martin, le replica, dile que venga, ahora en la tarde. - Jesús, contesto, cuente con eso. Una vez que se retira Don Martin de la mesa, llega el mesero con los pedidos, la especialidad del día. Los dos agradecen al mesero y este se retira a buscar las bebidas. - Gustavo, pregunta… ¿cómo te fue con tus padres? - El joven responde…excelente, pero la que no lo puede creer es la amiguita de mi hermana, quien me trae volando bajo, pero ahora pienso, esta avionetica (moviendo su mano, simulado un avión) va a conseguir el hangar que buscaba y los dos rieron. Justo en ese momento, llego el mesero con el resto del pedido hecho por Gustavo. - Buen provecho, les dice el mesero - Gracias, responden los dos conjuntamente. - Gustavo levanta su vaso de jugo y brinda con Jesús, dándole la bienvenida a la empresa. - Jesús, muy contento, responde, gracias a ti. Una vez terminado el almuerzo, Gustavo retoma el tema de su horario de trabajo… y le dice… te tengo dos propuestas, se las plantea y el joven elige, una de ellas. Trabajará en horario corrido de 7 am a 2 pm, así le dará tiempo a cuadrar mejor su horario, meter más materias y obviamente, tener tiempo disponible para estudiar y practicar… ¿Qué más podía pedir? El joven con nadie consulto cuanto seria su sueldo, pues era altamente conocido en la región que Lillimor tenía los mejores sueldos del mercado. Al terminar, Gustavo pago la cuenta y salieron juntos hacia el sitio donde aparcaron el coche. Para saber cómo maneja, le pasa las llaves a Jesús, este con su pecho bien hinchado de orgullo, las agarra y enciende el coche. Sale del sitio y se incorpora a la avenida con mucho sentido común y prudencia. Gustavo observa que el joven iba totalmente concentrado en la vía y en los vehículos que pasaban cerca. Iba a una velocidad moderada, respetaba las señales, para el conducía muy bien, sobre todo, tranquilo y concentrado en el volante y sus entornos. - Al llegar a la empresa, se bajaron, siguieron conversando y Gustavo le dijo ya son las dos de la tarde tu hora de salida. - Jesús respondió: si pero recuerda que estuvimos dos horas comiendo, voy a ver que necesita Ruth, la ayudo y salgo en un rato. Gustavo, contento, que había hecho una excelente elección de trabajador, le dio unas palmaditas en el hombro de satisfacción y aprobación. - Al llegar al escritorio donde se encuentra Ruth, le afirma, señalando a Jesús, que caminaba a su lado, trabajara de 7 am hasta las 2 pm. - Ruth, contesta… ¡excelente! Lo voy a entrenar para que grabe tus reuniones y luego las transcribo para redactarte las minutas, en todas las reuniones donde asistas, ¿te parece? Gustavo asintiendo con la cabeza, acepto. Ruth, le recuerda a Jesús que ya se puede ir. - Jesús, le replica… recuerda que estoy realizando un trabajo con mi tocayo en la fotocopiadora, lo termino y me retiro… ¿te parece? Ruth, sonreída, asintió. Gustavo se dedicó a realizar algunos asuntos pendientes y de repente recordando a  Marcia Montenegro, decidió llamarla a su apartamento, para saber si había regresado de viaje. Ella se fue de viaje, justo el día que su papa se agravo. Lo llamo el día del entierro, para ofrecerle sus condolencias y de ahí no han vuelto a hablar más.  Marco varias veces el número telefónico de su apartamento, pero, nadie respondió, eso era señal, que no había nadie en el mismo. Concentrándose nuevamente en su trabajo, oye el toque de la puerta, era Jesús quien venía a despedirse hasta el lunes. Eran las cinco de la tarde y él debió salir a las dos pm. - Disculpa te moleste, pero no me podía ir, sin agradecerte nuevamente lo que has hecho por mí, espero no defraudarte. - Tranquilo, vete ya, son las 5 y a las 7 ya tienes que ir a tus clases. - No hoy no tengo clases, ya estamos terminando este semestre, esta materia la tengo aprobada, por lo tanto, no tengo que ir a asesorías, que realmente son recuperativos para quienes vienen mal. - Gustavo mirando su reloj y cansado de trabajar, le pregunto…te gustaría ir conmigo a conocer una nueva tasca que abrieron en la zona del centro de la isla y según los comentarios que he escuchado, tiene muy buena programación los viernes. - Claro, le responde el joven. Te acompaño, solo déjame llamar a mi casa para avisar que llegare… ¿a qué hora? Tú sabes cómo aún vivo con ellos, son sus reglas las que mandan. Gustavo sonriendo, le dijo te entiendo perfectamente, yo también viví esa época. - Diles, que de nueve a diez de la noche, aproximadamente. - Okey, ya vuelvo… - Gustavo, lo detiene… ¿para dónde vas? Llama desde aquí, este teléfono (mostrándole el aparato) tiene salida fuera de la empresa. - Jesús se acerca, marca el número de su casa y habla con su mama. Al parecer, lo estaban esperando. Se despide y cuelga… -Gracias jefe, puedo tomar un papelito y un bolígrafo, para anotarte mi número de teléfono, es por si acaso, ahí me puedes llamar, Gustavo asintiendo, hizo lo mismo, con el número telefónico de la casa y el de su habitación, que hasta ahora solo lo tenían, su papa, Ruth e Irwin. Ah… y Lorena. Intercambiados los números, salieron los dos de la oficina. Ruth, observando, le parecía extraño esa amistad. El jovencito se veía que no venía de la clase alta de la Isla, que si había y mucha, a menos, que al igual que su padre sentía el instinto de protección hacia algunas personas, como tantas veces lo vio con Don Gustavo, ese sentimiento tan bondadoso de ayuda al prójimo que  siempre le causo infinita admiración. Los dos se despiden de ella y salen conversando como amigos entrañables. - Esta vez, Gustavo conduciendo, toma rumbo hacia el centro de la Ciudad, que esta aproximadamente a unos veinticinco o treinta minutos. Llegan a la tasca, Gustavo se quita su saco, corbata y se abre tres botones de la parte de arriba de su camisa, donde deja ver un pecho fornido, velludo, y se arremanga las mangas de su camisa. Jesús observa su vestimenta y agradece mirando al Cielo, haberse puesto su mejor pantalón y camisa para acudir a esa cita. - El ambiente, se apreciaba muy de la época, jovencitas casi todas con vestidos cortos, donde se podía apreciar lindas y muy bien torneadas piernas. A pesar de estar aún claro afuera, ahí, en la tasca, había un poco de penumbra, lo cual le encanto a Gustavo, así nadie lo molestaría. Jesús mirando hacia todos lados, buscaba un lugar apartado, según le había pedido su jefe. Y observo a lo lejos y bien retirado una mesa para dos, o sea, la propia. Le hizo señales a Gustavo y se encaminaron los dos hacia ese lugar. Estaba cómodo, apartado del excesivo ruido, era otro ambiente. Gustavo hizo señas al mesonero y le pidió un whisky a la roca; Jesús, solicito una bebida sin alcohol, no porque no consumiera licor, sino que no estaba muy acostumbrado a él, y no quería hacer el ridículo ante su jefe. Este asombrado por la actitud del jovencito, le pregunta, porque no bebe licor. - Jesús comenta… no, no es que no beba licor, sino que por hoy prefiero no hacerlo; mi familia me está esperando y no quiero defraudarlos, así como tampoco a ti. Él era una persona muy sincera y no pudo decir mentiras a quien desde ya estaba considerando como un gran amigo. Al llegar el mesero, Gustavo brindo con él y le dijo por nuestra amistad, espero sea para toda la vida, lo mismo le respondió Jesús. Salud y chocaron las copas. Unas jovencitas que se encontraban en el local, reconocieron a Gustavo, se le acercaron, el cómo todo caballero las saludo, las invito para que compartieran con su amigo y con él. Le presento a Jesús, charlaron todos muy animadamente, siendo el tema de conversación lo extraordinario que estaba el ambiente en la tasca, incluso con música en vivo. El grupo que se presentó era un grupo de moda, que brindo lo mejor de ellos, cantaron, bailaron, se divirtieron mucho, para Jesús fue una experiencia extraordinaria, nunca vivida, era la primera vez, que acudía a un lugar de esta naturaleza, primero porque sus padres no se lo permitían y segundo porque no contaba con los recursos económicos y financieros para entrar a un sitio así, de ahí, que lo disfruto al máximo. En líneas generales se olvidaron del trabajo y de los problemas que cada uno guardaba en su propio hogar. Ya cerca de las once de la noche, Gustavo le recuerda a su reciente amigo, que ya va a ser la hora de volver a su casa. - Jesús, todo emocionado y eufórico, le hizo una parada militar, y llevándose la mano derecha a su frente, simulando una parada militar le dijo: listo mi teniente para lo que usted diga. Y así, todos divertidos y relajados salieron de la tasca, no sin antes despedirse y agradecer a las chicas que los acompañaron, su presencia. Gustavo pago el consumo de todos, eran aproximadamente siete personas. El coche de Gustavo se desplazó tranquilamente por la avenida rumbo hacia la zona donde vivía Jesús, quien no paro de hablar y de agradecer a su amigo por esta extraordinaria noche. Al llegar a su casa, Jesús se bajó y se despidió de su amigo hasta el lunes Dios mediante. Gustavo, le respondió igual y arranco hacia la mansión. Jesús al entrar a su casa, consiguió a todo el mundo despierto esperando por él. Con una sonrisa en los labios, el  entra, y se somete al interrogatorio de todos: ¿Qué paso? ¿Era tu jefe? Porque ese coche no es muy repetido en la Isla apenas si hay tres coches de esa marca en la región… ¿Cómo hiciste para entrar ahí? Y ¿Cómo tan rápido ya andas con tu jefe celebrando? - Él fue respondiendo una a una las preguntas: ¿Cómo o donde lo conocí? En el restaurante de Don Martin, lo atendí, me dio una extraordinaria propina, al día siguiente me fue a buscar para que lo volviera a atender, Don Martin, me había despedido, pregunto por mí y el mismo Don Martin le contó lo que hizo ¿Qué le dijo no sé, no tengo ni idea, sé que el aclaro, que era el quien me había dado la propina el día anterior, por eso don Martin me mando a buscar y me reincorporo al trabajo… Dios, se me olvido hablar con Marco Antonio, Don Martin lo esperaba hoy para contratarlo y que sea mi sustituto. Déjenme llamarlo. Todos, lo querían detener porque tenían sueño y no se habían acostado esperándolo. Jesús corrió al teléfono, llamo a su amigo, le explico brevemente la situación y le pidió que se presentara al día siguiente al Restaurante de Don Martin. Es más, él lo acompañaría. Quedaron de verse a las nueve de la mañana. Colgó y volvió donde estaba su familia esperando. - sigo…ayer me reincorpore, fui agradecí a Gustavo… Todos preguntaron ¿Gustavo? Jesús siguió… si así se llama. Nuevamente en coro, dijeron… eso lo sabemos… El ya perdiendo la paciencia con su familia, les pregunto ¿quieren o no que les continúe contando lo que paso? Respondieron todos: Si… bueno, me invito a almorzar, los dos días él comió lo que le sugerí y los dos platos le encantaron, creo que eso en parte, me ayudo a que me llevara a su negocio. Me dio una tarjeta para que me presentara hoy a las 9 en su empresa, como no me dijo para que era, decidí no decirles nada hasta no tener algo seguro, así que eso fue todo… - Ahora soy… el asistente personal de Gustavo Morales, me van a dar entrenamiento y equipo para que lo acompañe a sus reuniones, las debo grabar y ayudar a la señora Ruth en su transcripción para que ella elabore sus minutas. - Su mama toda emocionada se levanta y lo felicita igual su papa; Anthonela y Sergio se miran y le preguntan: ¿Cuánto te pagaran? ¿Qué horario trabajaras? No debes descuidar tu carrera… - En cuanto al sueldo para que preguntar, sé que será bueno, porque ellos tiene los mejores sueldos de América, solos superables por Estados Unidos. Y mi horario… muéranse…  de 7 am a 2 pm para que me pueda dedicar a mis estudios. - ¿alguna otra pregunta? - Si, responde su hermano, ¿Cómo es que saliste con él? Esto está sospechoso - Jesús, contesta, me fui a despedir de él, como a las cinco. No quise venirme a las dos que era mi hora de salida, porque llegue tarde en la mañana, vine a almorzar con él a que Don Martin, a las 12, luego volvimos al Consorcio a las 2 pm, y ¿me voy a ir? no, decidí terminar el trabajo que inicie en la mañana.  Cuando ya lo termine a las cinco, me venía, pero, al ir a despedirme y agradecerle nuevamente el trabajo, me invito a conocer una nueva tasca que inauguraron en el Centro, te recuerdas la que te comente, que tenía mucha publicidad, pues ahí estuve con mi nuevo amigo y me divertí, como no tienes idea. El caso es que por agradecimiento y además por las ganas que tenia de poder estar ahí, acepte y me fui con él. Y aquí estoy… eso fue todo… ¿Dónde está lo sospechoso? - Sergio, respondió, cuídate… porque hay algo que no me convence… - Jesús, expreso, si piensas que voy a dejar mi trabajo por tus dudas, estás loco. - Su padre, interviene y les aclara: ese joven tiene los mismos genes de su papa, a cuanta gente en la isla no ayudo Don Gustavo, el hijo está haciendo lo mismo que vio en su padre. Así que mama, prepárate, en cualquier momento lo invitamos a comer en la casa, para agradecer todo lo que ha hecho por nuestro hijo, ¿te parece? - La madre respondió, si… tienes toda la razón… pero que sea una fecha especial, vamos a planificarla. Y así concluyo, la primera noche de Jesús, en el inicio de sus labores en Lilimor. Esa noche durmió feliz.  Gustavo, llegó a la mansión, subió a su habitación,  se  cambió y al acostarse se durmió tranquilamente.
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