Capítulo 10. El amor eterno

4818 Words
Al siguiente día, el joven Gustavo se levanta, camina hacia el baño, se asea y baja al gimnasio, hace cuarenta minutos entre pesas y bicicleta. Al concluir, sube a su habitación, nuevamente entra al baño, toma una larga y prolongada ducha con agua fría, sale, entra a su vestier, busca ropa cómoda y baja al comedor, Flor estaba sirviendo el desayuno a Lorena, cuando él se sentó a la mesa. Dio los buenos días y le pregunto… - ¿Hubo alguna llamada ayer de mi amigo Irwin? - Ella… contesto… no joven. - ¿Cómo estas Lorena? - La otra… responde… muy bien y ¿tu como amaneces? Aunque te veo muy bien, mejor que los días anteriores. - El, siendo amable, afirmo, lo estoy, me siento excelente. Gracias Flor, todo estaba rico. Pidió permiso para levantarse de la mesa y camino hacia su Despacho. Hizo una llamada a casa de su nuevo amigo, le contesta una voz muy angelical (seguro era ella, Anthonela) - Buenos días… aquí habla Gustavo Morales, ¿me puedes comunicar con Jesús? - Anthonela… responde, si ya lo comunico con él. Por favor espere… - Gustavo, sentía que ya no podía esperar más y debía acercarse, así que decidió ir de frente, por lo tanto, llamo para invitar a Jesús y sus hermanos a un paseo en su yate. -Jesús a punto de salir con su amigo, para el restaurante de Don Martin, corre al teléfono y le responde, hola Gustavo, ¿cómo amaneces? - Este responde, muy bien, excelente con ganas de navegar y por eso te estoy llamando ¿te animas a salir conmigo en el yate? Si quieres, puedes invitar a tus hermanos o no sé, a quien quieras, es para pasar un día diferente. Lo único que quiero es que veas esto como la invitación que te hace un amigo no tu jefe. - Jesús, todo emocionado, le responde de inmediato que sí. Voy a preguntar a mis hermanos si quieren ir, ¿en cuánto tiempo calculas pasaras por mí? - Máximo en una hora estoy por tu casa. Me voy a llevar la camioneta, por si acaso… para que quepan todos… jejejeje - Okey, se despidió Jesús. Como Anthonela está pegada escuchando le dijo… dile por favor a Sergio si quiere venir a dar un paseo en yate, igual te agradezco si le dices a tu amiga Rosalin, mientras voy con Marco Antonio a hablar con Don Martin, voy y me devuelvo de una vez, Gustavo me dijo que a más tardar en una hora estaría aquí. Así que por favor te agradezco si estas lista junto con Rosalin para que me acompañen. Jesús llevo a su amigo al Restaurante y luego se regresó para su casa a esperar a Gustavo. Al llegar consigue a su hermana, sentada con su hermano mayor hablando… quien le pregunta… - ¿Cómo así que tu jefe llama y todos vamos a salir corriendo para complacerlo? - Jesús, le dijo, creo que solo busca ser amable con ustedes, porque me invito a mí, y me dijo que si me quería llevar a alguien que lo hiciera. Allá ustedes, yo si me voy a disfrutar el paseo. Anthonela, le dijiste a tu amiga, por favor, hermanita dile que la estoy invitando a un paseo, seguro que vendremos temprano, anda hazme la segunda, tú sabes cómo me trae de un ala. Estas palabras convencieron a Anthonela para llamar a su amiga y pedirle que la acompañara a un paseo en yate, que regresarían temprano. Su amiga acepto encantada y en quince minutos ya estaba en la casa de Anthonela, vestida muy deportivamente con una bellísima playera que dejaban ver sus muy bien torneadas piernas. Anthonela, no se quedó atrás y se puso su mejor playera para lucírsela a ese apuesto hombre que estaba empeñado en meterse en sus sueños desde el día del choque, sobretodo, esos ojos verdes intenso que parecen un mar misterioso, con ganas de descubrir, aunque lo que había leído de el en las revista no le gustaba mucho… un don juan, mujeriego y enamoradizo hombre detrás de cualquier falda, aunque a decir verdad, no eran cualquiera, hay mises, modelos, artistas, locutoras y hasta personajes de la realeza. Faltando quince minutos para las diez de la mañana, Gustavo llego por los chicos, iban Anthonela, su amiga Rosalin y Jesús, su hermano Sergio no fue porque tenía un compromiso de trabajo que no podía postergar. Gustavo, llego, se bajó a saludar y a conocer la familia de Jesús y obviamente de Anthonela, se veía más hermoso que nunca, muy guapo, atlético, demasiado varonil, Anthonela quedo deslumbrada, al verlo así, relajado, con su cabello negrito, que el viento lo movía hacia cualquier lado, dándole un aire muy juvenil.   Por su parte, Gustavo quedo más prendado de ella, al ver sus bellos ojos color verde, su piel blanca como la nieve, su cuerpo simétricamente perfecto, aunque de tenis pudo apreciar su estatura real, no más allá de un metro cincuenta y seis aproximadamente, no creía llegara al metro sesenta. Dueña de unas piernas gruesas, bellas, blancas, nada que envidiar a cualquier miss. Definitivamente es una mujer muy bella. Sacudiendo su cabeza y con su más linda sonrisa, Gustavo se acercó al grupo, dio los buenos días y Jesús de inmediato, lo presento: - Gustavo, te presento… a mi mama Ana María Mogollón de Mogollón, mi papa, Rafael Mogollón, mi hermana Anthonela y su amiga Rosalin. - Gustavo muy caballero, fue dando la mano a cada uno… a la señora le dijo que era un placer conocerla y ya veo de donde viene la belleza de su hija. - La señora totalmente ruborizada, le dio las gracias por su galante piropo. - Al señor Rafael, le dijo… es un placer volverlo a ver ¿Cómo le ha ido? ¿Ya resolvió lo del coche? - El respondió, si totalmente, mi esposa y yo le estamos totalmente agradecidos por todo lo que ha hecho por nuestro benjamín. - Al llegar donde estaba Anthonela, le dio la mano y controlando sus ganas de besárselas, le dijo, simplemente… es un placer, no me dejaste presentarme la noche que te choque, porque creo andabas algo apurada, pero aquí estoy, es sinceramente un placer conocerte y admirar tu belleza. - Anthonela, le contesto, soltándole la mano de inmediato, también es un placer conocerlo. - Gustavo siguió hasta donde estaba la chica que traía de un ala a su nuevo amigo, así que se limitó solo a decirle, es un placer. Ya hecha las presentaciones, Gustavo, les dijo bueno, debemos salir ya para aprovechar el tiempo, ante que la marea suba. Y fue así como dio inicio a su plan de conquista con aquella jovencita que lo traía como decía Jesús, de un ala. Subieron todos a la camioneta, Jesús iba de copiloto y las dos chicas en los puestos de atrás. Gustavo se colocó sus lentes para el sol, que casi hacen derretir a  Anthonela, con los cuales no se podía observar que miraba o a quien miraba por el retrovisor interno del vehículo. Anthonela se sentía muy perturbada, pues sabía que el la miraba. Llegaron al muelle, donde estaba atracado el yate, cada uno con su propia mochila colgando a sus espaldas. Gustavo dejo en un estacionamiento la camioneta y bajo de la parte trasera de la camioneta una cava con comida y bebidas para todos. Jesús le ayudo a llevarla y hacer entrega de la misma al Capitán del yate, quien los esperaba. - El Capitán les dice: sean todos bienvenidos. ¿Cómo esta señor? - Gustavo, responde… muy bien Leonardo, disculpa no te avise con tiempo, pero fue una decisión de último momento, necesito hacer unas compras en Aruba, y quiero aprovechar para pasear y recorrer algunas islas cercanas, para que mi amigo, Jesús Mogollón, conozca y disfrute el paseo. Es mi asistente de lunes a viernes y los fines de semana es mi amigo personal. - El Capitán extendiendo su mano hacia Jesús, respondió, es un placer joven Jesús espero disfrute el paseo. Y en cuanto a usted, señor, sabe que estoy a sus órdenes. - Anthonela y Rosalin, fueron las ultimas en subir, Gustavo les presenta al Capitán y este les dice que está totalmente a sus órdenes.  Al zarpar el yate, los tres jóvenes tienen unos rostros de felicidad que a Gustavo contagiaron, y los llevo a los tres a cubierta. Una vez ahí, ordeno a uno de los asistentes de camarote, traer la cava que él había traído. En ella, había jugos naturales, limonadas, cocteles dulces sin licor, que fue lo que bebió Jesús la noche anterior en la tasca y obviamente su botella de whisky. Además había comida preparada, sencilla, sin complicaciones para todos ellos. El mismo comenzó a servir, obviamente, iniciando por Anthonela. - Anthonela sentía repiques de campana cuando escucho nuevamente su nombre pronunciado por él, se sentía mareada, pero no del movimiento del yate ya que estaba acostumbrada a montarse en lancha, sino a su presencia tan cercana, la turbaba mucho. Hizo un intento por levantarse pero se fue hacia atrás y el literalmente voló a tomarla en sus brazos apenas percibió el mareo de ella. - Preocupado, le pregunto… ¿Cómo te sientes? - Ella responde, un poco mareada, pero es raro, yo suelo montarme en lanchas, que si bien es cierto no se parecen en nada a tu yate, no debe afectarme. El preocupado la sentó de nuevo donde estaba y Jesús acercándose a ellos, le pregunto… ¿Qué pasa Anthonela, te mareaste? Esto si es raro, como diría papa, ni cuando niña… - Anthonela con gana de callar a su hermano, les pidió se quedaran tranquilo, de repente era porque no había comido nada e iban a ser las doce del mediodía ya. - Ante esto Gustavo le pregunto ¿qué jugo natural te gusta? - Ella contesta, fresa… - El responde…listo ya lo tengo… saca la botella que contiene el jugo y el mismo prepara en un vaso adornado la bebida para ella. Se la sirve, y le comenta… espero te guste… - Anthonela responde… esta divino. Él sonríe, la mira y ella se ruboriza toda. El presintiendo lo que está pasando en el cuerpo de Anthonela, le pregunta… ¿sándwich de queso, jamón y queso o…? - No termino de hacer la pregunta cuando le respondió… por favor solo de queso… - ¿Con o sin salsa? - Sin salsa, por favor, aunque no es que lo coma siempre sin salsa, sino que prefiero en este momento, evitar la salsa y gracias por tu atención. Mientras Gustavo estaba concentrado en Anthonela Jesús se dedicó a hacer lo mismo con Rosalin. Y ya los cuatro sentados desayunando en lo que debiera ser un almuerzo, el Capitán le informa que ya están llegando a la Isla de Palm en  Aruba…que en unos cinco minutos atracan en el muelle. - Ante esto, Gustavo le recomienda a Anthonela… si te sientes mal, quédate, te recuestas un rato en uno de n los camarotes, no tardare mucho. Ella, dispuesta a disfrutar el paseo, le replica… no, no te preocupes, estoy mejor; de repente caminar en tierra firme me favorezca… El, coincidiendo con ella, afirmo, estoy de acuerdo con eso que dices, pero te llevare de mi mano, porque no quiero volver a pasar otro susto. Ella, sonríe y le dice… seguro estoy bien y gracias por preocuparte por mí. El escuchando campanitas también en su corazón, se siente más atraído hacia ella y con unas ganas inmensas de protegerla para siempre. Nunca había sentido algo así, es una emoción, un sentimiento que va más allá del simple deseo. Para bajar del yate, Gustavo la levanto nuevamente en sus brazos; Anthonela se sentía demasiado perturbada para pensar y ordenar sus ideas, decidió dejarse llevar, obviamente, tendría que en algún momento poner freno a esto, pero por ahora lo estaba disfrutando.  Así que ya en tierra, el, la  lleva totalmente de la mano, se veía tan bajita a su lado, que sintió un poquito, no haber crecido algo más. Llevándose la mano a la boca, quiso tapar una sonrisa que él, descubrió… - ¿De qué te ríes? Tienes una hermosa y preciosa sonrisa, bueno como todo lo demás… - Ella acostumbrada a este tipo de piropos y halagos, sonrió y le dio las gracias. ¿A dónde vamos? Pregunto… - El respondió… voy a retirar unas cosas que encargue hace días, pero que se me habían olvidado enviar a buscar; así que aprovechando el día libre que tengo, preferí hacerlo yo mismo, y fue la mejor decisión que tome, estoy acompañado de la mujer más bella y tierna que mis ojos han podido ver. - Ella, soltó una linda y sonora carcajada, que lo dejo, anonadado, agregando además…yo te he visto en algunas revistas y siempre estas acompañado de mises, modelos, actrices… ¿Por qué mientes? No me gusta que me digan mentira, prefiero crueles verdades, pero verdades al fin. - Él se recordó de Lorena, algo que no todo el mundo sabía… pero la noticia la publicaron en un diario local. En todo caso, le confeso… a mí tampoco me gustan las mentiras, así que hay muchas cosas que debes saber por mí, no porque lo leas en una revista. Anthonela, se sentía caminando en las nubes, con estas palabras, era como especie de promesa, o se estaba volviendo loca; le parecía increíble estar viviendo esto, si apenas hace unas horas lo había visto de cerca aparte del día del choque, que por cierto, no lo reconoció. Es más, quería compartir con su amiga lo que estaba sintiendo y experimentando, pero su hermanito, la tenía totalmente acaparada. Recorrieron varios sitios turísticos de la isla antes de llegar al lugar donde Gustavo debía retirar la mercancía. Así… caminando llegaron al Royal Plaza Mall, el, se dirigió a la tienda donde había comprado las cosas por teléfono, las retiro y los invito a todos a almorzar. Entraron a un restaurante, donde de inmediato fue reconocido Gustavo, lo conocían y lo ubicaron en un área donde nadie lo molestaría.   - Al sentarse, Gustavo expreso… antes de pedir, les sugiero consultar a Jesús, pues es un excelente catador, yo particularmente, me dejo llevar por sus consejos en esta área. En todo caso, revisen la carta o menú y consultemos a nuestro catador particular. - Jesús, agradecido con su nuevo amigo por el halago, ante la mujer que lo trae de rodillas, sonrió y les pidió mirar la carta. - Anthonela turbada por el brazo de Gustavo detrás de sus hombros, rozando su piel, no se concentraba en la carta, además que se le estaba poniendo la piel de gallina, atemorizada porque descubriera el efecto que está produciendo en ella, se levantó, pidió permiso para ir al baño y solicito a Rosalin le acompañara. - Las dos caminan hacia el baño y Rosalin, le pregunta… ¿Qué te pasa, Antho? Tienes la piel enrojecida, es como si te hubiera dado insolación. - Anthonela, fuera de sí, le dice a su amiga… no sé qué me pasa, no creo sea la insolación, o de repente sí, sería mejor; estoy muy perturbada, Gustavo me hace sentir emociones hasta ahora desconocidas, tengo la piel de gallina, siento que se va a dar cuenta, el estrago que está causando en mí. Y no, no quiero se entere o se dé cuenta; me encanta, me fascina, como me trata, pero siento que mi cuerpo me está traicionando, no me quiere obedecer y no puedo dar rienda suelta a estas emociones tan fuerte. - Rosalin comenta, pensé te estabas divirtiendo mucho, porque a lejos se ve que le gustas, que está fascinado contigo. Es un hombre muy encantador, aunque no me quejo de mi pareja de paseo, hoy ha estado divino, pero no le voy a dar el sí todavía, que sufra un poquito más. - Antho, le dice…desearía decir lo mismo que tú, pero no sé si pueda amiga…voy a hacer el intento, al menos ya logre quitar de mi cuerpo la piel de gallina; las dos rieron alegremente y así se acercaron nuevamente a la mesa. Los guapos caballeros se levantaron y les dieron paso para que ellas ocuparon los lugares que ya tenían. - Gustavo agrega… en vista que se tardaron y como quiera que debemos irnos pronto, porque están anunciando tormenta, Jesús pidió de conformidad con los gustos que conoce de ustedes.  - Y yo me someto por tercera vez a su gusto, porque las dos veces anteriores he comido divino y sonrió (Anthonela pensó para sí, si  vuelve a sonreír así lo beso, definitivamente…) Llego la comida, fue una sorpresa para las chicas, pero el pisca hasa, es pescado frito, servido con salsa criolla con cebollas, tomate y pimientos, arroz blanco, frijoles y funchi. Todos quedaron encantados con el plato que eligió Jesús. Y para cerrar, el paseo a esta isla, además del almuerzo, pidió como postre el bolo borracho. Otra delicia más…Definitivamente, pensó Gustavo, Jesús tiene talento para catar los platos más extraordinario, debo hablar esto con Ruth, porque a lo mejor este talento se desperdicia siendo mi asistente. Gustavo se levantó, fue al baño y luego, fue hasta la caja y pago la cuenta. Todos estaban satisfecho con esta comida. Salieron rumbo al yate, en eso Gustavo ve una joyería y pretende comprar una joya para Anthonela, quien de forma muy seria y categórica le respondió que no, que ella no iba a aceptar ningún regalo de él. De ahí, en adelante la joven iba muy seria y distante de él. Esta vez no se dejó conducir por sus manos ni sus brazos para subir al yate. Algo se rompió…y él lo lamento mucho. Se dejó llevar por el momento… Al llegar al yate, el Capitán le avisa que están anunciando un mal tiempo, que es preferible no salir en este momento, que debían esperar para ver si mejoraba. - Los cuatro se miran y Gustavo decidiendo por ellos, le pide al Capitán que espere, porque eran tres personas que él tenía bajo su responsabilidad y no las iba a arriesgar, además iban a ser las 4 pm…esperarían media hora más, sino mejora el tiempo, avisaría a los familiares de los jóvenes para que no se preocuparan y al amanecer saldrían con ellos nuevamente a Liliput. - Jesús, feliz con la decisión de su amigo, le responde… tranquilo, Gustavo yo hablo con mis padres y con el papa de Rosalin. - Gustavo, más tranquilo, le pregunta a su amigo, bajito, ¿estás seguro que no hay problemas? - Jesús, confiado le responde…no, no hay problema alguno, yo asumo la responsabilidad. - Anthonela confiada porque andaba con su hermano, tampoco se preocupó, pero su amiguita sí, porque le costó sacar el permiso a su papa para este paseo. - Rosalin, comenta, mi papa no sé cómo lo tomara, me costó conseguir el permiso… - Jesús…se le acerca y le dice… tranquila, vamos a esperar y hablo con papa y mama para que llamen a tu papa y les expliquen ellos, porque si lo hacemos Anthonela o yo, tu padre se pondrá de un mal…que no quiero ni pensarlo. -Gustavo, sube al yate habla con el capitán y la tripulación, al hablar con ellos se entera que la situación es grave, porque están anunciando un huracán cerca de donde está el yate. Ellos quieren resguardarlo dando la vuelta a la isla, porque precisamente el yate está en el trayecto anunciado para el pase del huracán. Gustavo da luz verde al capitán para que tome las decisiones pertinentes que el hará lo mismo con los tres jóvenes. El baja, con los morrales de los jóvenes y les dice que va a buscar alojamiento para todos, porque necesitan resguardar el yate. Habla directamente con Jesús y lo pone al tanto de lo que está ocurriendo. Gustavo busca un taxi y se van los cuatro para el hotel donde el Capitán había hecho reservaciones previendo esto. En el mismo hotel, se hospedera la tripulación. Al llegar al hotel le confirman a Gustavo la disponibilidad de una suite presidencial con tres habitaciones, en donde una de ella tiene doble cama. El acepta de inmediato, y suben los cuatro a la suite, al llegar, quedan fascinado, con las comodidades que esta habitación tiene. Se distribuyen las habitaciones, en una dormirá Gustavo, en la otra Jesús y la de doble cama para Anthonela y Rosalin. Siendo ya casi las seis de la tarde, ellos buscan disfrutar esta noche en Aruba se bañan, cambian sus ropas y bajan a comer. Nuevamente, Gustavo se sienta al lado de Anthonela y la perturba grandemente. Jesús concentrado en Rosalin no se había dado cuenta lo que pasaba entre su hermana y su nuevo jefe. Todos pasan una velada encantadora y deciden bailar en una discoteca que funciona en el mismo hotel. Gustavo saco a bailar a Anthonela y Jesús a Rosalin, ellos se divertían bailando la música de moda entre los jóvenes de esta época, casi toda de carácter tropical, mambo y cumbia. Cuando de repente, suena una balada, Antho, se tensó, como dominar su cuerpo ante esta cercanía y proximidad. Era sentirlo totalmente, así que decidió irse a sentar, pero Gustavo no lo permitió, el, la  abrazo a su cuerpo y la retuvo ahí, hasta que la música termino totalmente. El bailo susurrando al oído de Antho, la letra de la canción, la sintió vibrar entre sus brazos, estremecerse, él sabía perfectamente lo que ella estaba sintiendo, pero desde esa tarde, había tomado una decisión con respecto a lo que sentía por ella y no lo iba a arriesgar. Si ella estaba perturbada, el mas. Pero la respetaría porque él quería con ella un amor eterno, no un juego ni algo temporal sino un amor definitivo. El solo pensarlo le daba risa, porque siempre decía que no creía en el amor a primera vista, y aquí estaba viviendo y sintiendo ese amor a primera vista. Al terminar la canción la llevo hasta la mesa y se sentó justo a su lado, muy cerquita, y le dijo al oído… - Por favor Antho, quiero hacer las cosas como tú quieres, pero necesito pedirte permiso… - ¿Para qué? Pregunto Anthonela y el…sin responder, acercándose a sus labios la beso, tiernamente, delicadamente… Ella, le correspondió y luego se fue separando de él, poco a poco… - Para esto, susurro él. No podía controlarme más, necesitaba probar el néctar de tus labios, ha sido demasiado, tenerte tan cerca, sentirte y no poderte besar, por favor Antho discúlpame, no quiero que tú, tu hermano y tu familia piense que me estoy aprovechando de ti. Para nada, estoy como dice tu hermano, me traes de un ala. - Te prometo que no lo vuelvo a hacer a menos que tú me lo pidas. Y salieron nuevamente a bailar y así estuvieron hasta bien entrada la noche, cuando decidieron irse a dormir, porque se escuchaba fuerte vientos contras las estructuras del hotel. Al entrar a la suite, ellos escuchan los fuertes vientos que dan contra las ventanas de la suite. Gustavo, les pidió por cuestiones de seguridad no acercarse a estas y resguardarse mejor cada uno en su propia habitación. Las dos amigas entran a la habitación que compartirán y comienzan a confesar lo que cada una ha sentido en estas últimas horas. Anthonela, asombrada como la había conquistado Gustavo en tan poquito tiempo de conocerse, mientras Rosalin planteo lo contrario, como era posible que en tanto tiempo Jesús detrás de ella, vino a caer en este viaje a Aruba. Las dos estuvieron charlando hasta bien entrada la madrugada, no podían  dormir por un lado el huracán de emociones que sentían y estaban descubriendo ahí y por el otro, el huracán que de verdad estaba azotando la isla. Mientras, en el área social de la suite, Jesús y Gustavo charlaban amenamente y este término confesando a su amigo lo que sentía por su hermana. Jesús como joven al fin, le parecía lo más natural que  se sintiera atraído por su hermana, es muy bella, además de ese porte angelical que tiene. - Le dijo… no creas que porque es mi hermana, te digo estas cosas, es que son reales, en la medida que la conozcas te enamoraras más de ella. Es la perla de la familia. Lo único que si te pido en honor a esta amistad tan bonita que está naciendo entre tú y yo, no la hagas sufrir. No sé de lo que sería capaz. - Eso si no la presiones, se pone de mal humor, espera y ten paciencia. - Gustavo, sonrió ante el consejo de su amigo, es más, no quiso confesarlo, pero ya probó algo de eso en la tarde… así que agrego… gracias por tu recomendación. Gracias por entenderme y no juzgarme, pero me ha dado una fuerte sacudida tu hermana. - Jesús… lo felicito… - Gustavo, le dice… aun no le he dicho nada… - el amigo agrega… tranquilo eso se te ve por encima de la ropa, mi hermana debe haberse dado cuenta. -el respondió… es probable, no he podido dominar mis emociones frente a ella, como dices tú, me trae de un ala. - Los dos sonrieron. Gustavo estaba totalmente sin sueño, así que levanto el auricular, marco a la recepción y pidió le llevaran una botella de whisky y lo cargaran a su cuenta. En menos de cinco minutos, había un joven con un servicio completo, llevando lo solicitado…Gustavo, recibió el servicio y le pidió a Jesús brindara esta vez con él. Este acepto, ya que también lo necesitaba. Chocando las copas, cada uno tomo de un sorbo el trago. Jesús, no acostumbrado a bebidas tan fuerte, prefirió picar y comer de la exquisitez de pasapalos con los que acompañaron la botella. - Gustavo pregunto… ¿Qué te dijo tu papa? - el otro respondió, que era preferible nos quedáramos, porque en Liliput estaban anunciando lo mismo, que además, el avisaría al papa de Rosalin, es un hombre ya de bastante edad, muy a la antigua y con un carácter fuerte, pero amiguísimo de mi padre, él siempre lo convence de lo que los demás no pueden. - Las chicas salen de la habitación, y se asombran de verlos con este banquete y a esas horas. Anthonela pregunta a su hermano… ¿estás ingiriendo licor? - su hermano, responde… Uno solo que me estoy bebiendo para acompañar a Gustavo, sería muy descortés, si le niego a mi amigo, el acompañarlo a beberse un trago. - Gustavo asombrado y riéndose más por el efecto del licor, que de la escena que estaba presenciando… pidió disculpa y asumió el solo la responsabilidad. - La culpa es mía, le pedí me acompañara a beberme este trago para irnos a dormir. - Anthonela refirió… es que mi hermano (señalando a Jesús) siempre critica a Sergio cuando lo ve consumiendo licor con sus amigos, tú dices, eso no se necesita para disfrutar. - Gustavo, con un primer síntoma de celos, pregunto… ¿Quién es Sergio? - Ella contesto… nuestro hermano mayor… En el rostro de Gustavo debió leerse su reacción. - Jesús, mirando a Gustavo… le dice bajito, mírate en un espejo, tus ojos cambiaron de color, ahora son azules. - Gustavo tomando el dominio de la conversación, le responde… - Déjeme decirle señorita Antho, que su hermano en todo el día no ha consumido licor y es cierto fui yo, quien le pidió me acompañara para no brindar solo por este día tan extraordinario y fenomenal que me han hecho pasar y se los agradezco. Así que les debo otra invitación. Pero ahora, todos a dormir son las tres de la mañana y hay que estar listo a las siete me dijo el Capitán. Felices sueños niñas, que descansen. Antho y su amiga, se sintieron muy ofendida de que las haya llamado niñas. Salieron enojadas y muy disgustadas con Gustavo, en dirección a la habitación. - Jesús agrego… te fijas la mirada que te lanzo Antho, no se ocurra volverla a llamar niña. Este sonreído, agradeció que se hubiera retirado, pues ya no sabía de lo que sería capaz. Se despidió de su amigo y se fue a dormir…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD