Es lindo, el lugar realmente lo es. Es diferente a como se veía anoche, las ventanas se ven aún más grandes de lo que parecía, está iluminado, se ve cómodo y claramente es mucho más fresco que estar afuera.
Lo único que es triste todo esto, es que estoy sola, una vez mas estoy sola, y ahora solo me pregunto, ¿de qué tratará la reunión que es tan urgente?
─Señor. ─entra a la que fue la habitación de Edward cuando vivía su madre.
─No sé qué es lo que pasa conmigo. ─niega para sí mismo, por lo que Charles no sabe qué responder. ─Soy tan cobarde. ─musita.
─La señorita...
─Señora. Es mi esposa, ¿lo olvidas? ─pregunta sin girar.. ─además de fastidiar, ¿que quería mi padre? ─pregunta haciéndole saber que los ha observado.
─Se cuestiona la falta de convivencia entre usted y la señora. ─dice con reserva.
─¿Dónde está mi esposa? ─se gira a el. Charles nota que lleva guantes de tela, algo inusual en el.
─La señora está en el área iluminada, como usted lo autorizó. La oscuridad no parece ser de su agrado. ─añade
─Lo sé. ─dice con molestia mal disimulada.
─Señor...
─Que el personal ilumine toda área en la que va a estar ella. ─dice pasando de lado de él.
─¿Incluso si eso es su habitación? ─pregunta escéptico.
─Que preparen esta habitación con iluminación y sus cosas. Mientras mi padre esté aquí quiero que tenga la mejor habitación de la casa. ─continúa su camino sin decir más.
Caminando por el pasillo que lo lleva al área iluminada de la casa se detiene por un par de minutos, mira sus manos con los guantes de tela. Por un par de segundos la idea de entrar a ver a Ángel y hablar con ella como si nada pasara no le parece tan descabellada, pero al recordar lo que ha pasado, y la sola idea de ver su mirada de terror hacia el, haciendo realidad su mayor miedo lo mantiene inmóvil, como si sus pies estuvieran pegados al suelo.
Cambia sus guantes y se coloca nuevamente los gruesos de cuero azabache mate y toca la puerta, algo que no acostumbra a hacer en su propia casa, pero después de el regaño de ella en el hospital, prefiere poner en práctica.
─Pase. ─se escucha del otro lado de la puerta a Ángel, y el solo mínimo estímulo auditivo basta para que su corazón empiece a latir muy rápido causando taquicardia.
Tan pronto como toca la puerta su respiración es cada vez más difícil por la máscara, no puede respirar, ni moverse, ni siquiera hablar para pedir ayuda.
─Pase, está abierto. ─insiste Ángel un minuto después al abrir la puerta y se lleva un gran susto al ver a Edward vestido con ropa oscura en medio de la oscuridad del pasillo, pero solo le toma un par de segundos darse cuenta que no puede respirar.
Sin dudar corre a ayudarlo, pero este es muy evasivo y evita que lo toque, intenta retomar su postura, pero apenas puede respirar lo que le dificulta hacerlo.
─¡deja de moverte! ─reniega Ángel con algo de molestia y confusión mientras forcejea con él para quitarle la máscara, y que pueda respirar, mientras él niega con la cabeza retrocediendo y forzando su cuerpo a respirar tanto aire como pueda aún con la máscara.
Él continúa rehusandose y retrocediendo mientras se lleva su mano al pecho, lo que a ella le causa desesperación, así que Ángel prácticamente se lanza sobre él en cuanto llegan a una parte más oscura del pasillo y le quita la máscara.
─Respira. ─reniega, esta vez más como una súplica, pero nada parece hacer efecto. Muchas ideas improvisadas pasan por su cabeza, pero solo una parece la más fácil e inmediata, esperando dentro de sí no matarlo definitivamente. No puede ver del todo su rostro, pero guiada por sombras, coloca sus manos arriba de la nuca de él, cierra los ojos, presa del miedo y con la adrenalina de su cuerpo a todo lo que da se acerca hasta tocar sus labios con los suyos, haciendo que por fin deje de moverse, y lo besó con fiereza dejándolo sin respiración.
Ese beso parece tan corto para él, pero para ella parece casi eterno cuando su nivel de adrenalina disminuye, por lo que intenta separarse con sutileza, aunque él lo hace de manera abrupta.
─¿che cos 'era questo? ─balbucea dejándose caer de su lado.
─¿qué? ─pregunta por demás confundida, intentando normalizar ahora su respiración.
─¿qué fue eso? ─vuelve a preguntar confundido.
─No respirabas, y creí que si te besaba dejarias de respirar y...
─¡Eso no tiene ningún fundamento médico! ─reniega intentando levantarse.
─Pero funcionó, ¿verdad? ─reniega ahora ella también molesta por lo malagradecido que está siendo él. ─lo vi en una serie, el chico no respiraba y ella lo besó, él volvió a respirar y todo bien. ─balbucea con molestia por su herida.
─Charles me dijo que quería hablar conmigo. ─dice ayudándole a levantarse, él tiene mejor equilibrio, y ella lo último que quiere es volver a golpearse, así que toma su mano. Esto a él le causó un sabor agridulce, deseaba no haberse puesto los guantes de cuero, pero la gustó que tomara su mano.
─Quiero salir. ─dice con firmeza, pero al levantarse está tan cerca a él que la pone nerviosa. ─tengo algo que hacer en la editorial. ─musita sin soltar su mano, teme que al hacerlo se caiga en la oscuridad.
─Charles la va a llevar a donde usted quiera. ─espeta.
─Su padre me acosa, y es claro que está notando que no pasamos tiempo juntos. ─se encoge de hombros, aunque él no puede verla. La curiosidad por la máscara empieza a ser insoportable.
─Lo sé, y lo lamento, pero...
─¿tiene alguna alergia? ─pregunta cediendo a su curiosidad que la carcome. ─¿no tolera la luz. o algo asi? ─insiste en preguntar.
─¿qué? ─suelta con asombro.
─¿Por qué usar una máscara? ─pregunta intentando tocar su rostro con su mano, pero este la tomó con fuerza de la muñeca.
─Esto solo es un contrato. ─susurra presionando con más fuerza cada vez.
─¡Basta! ─forcejea con él hasta que la suelta. ─No lo entiendo, pero está claro que no es mi incumbencia. ─retrocede tocando las paredes.
─Lo siento, yo... ─intenta acercarse a ella, pero ha retrocedido tan rápido que ya está en el filo de la puerta del área con iluminación.
─Si su padre pregunta, dígale que discutimos por él, y que ya se me pasará. ─dice molesta al cerrar la puerta.
─¡¡maledizione!! ─suelta un grito ahogado golpeando la pared, regresa a su lado de la casa mientras se vuelve a poner la máscara.