EN LA ACTUALIDAD.
Los murmullos se pueden escuchar, pero no entender. Escucha lo que parece muy lejano como están murmurando, no puede reconocer las voces, esas que hablan en un inglés muy fluido como en las películas, no puede entender nada, su pecho duele, pero siente una paz, por segundos antes de abrir los ojos.
Ve borroso, pero tan pronto como su vista logra enfocar en un punto en particular, ve a dos médicos y un hombre de espaldas a ella.
─¿Dónde estoy?, ¿qué me pasó? ─pregunta entre balbuceos.
─¡despertó! ─dice una voz muy familiar, aunque no da crédito de lo que escucha. ¿cuántas probabilidades había que después de lo que le pasó, y a la distancia en la que estaba, él iba a llegar a ella?
─¿Fernando? ─suelta con asombro abriendo los ojos como platos. ─¡auch! ─intenta tocar su pecho, pero la vía intravenosa se lo impide. Aún intenta entender qué fue lo que pasó y cómo llegó allí.
─No te muevas, aún no estás bien. ─se acerca Fernando rápidamente. Ella está por demás sorprendida, lo último que supo de él, no fue antes de su viaje. No tenía ningún sentido que él estuviese allí.
─¿qué fue lo pasó? ─pregunta nuevamente ante las miradas inquisidoras de los médicos.
─Te dispararon, ¿ya no lo recuerdas? ─pregunta seriamente preocupado, evitando que se levante, pero al tocar su mano retrocede enseguida. ─¿eso es algo normal en un evento así? ─pregunta mirando a los médicos, quienes también la ven con cierta intriga,
Inicio de flashback
─señor... con todo respeto, ¿qué está haciendo? ─entra el asistente en la sala de juntas antes de que Ángel pueda entrar para hablar con el.
─No es tu asunto. ─responde despectivo. Ángel quiere intervenir, quiere hablar con él y hacerle la misma pregunta, pero ahora el asistente se adelantó y solo espera impaciente la respuesta.
─Señor. ─frunce el ceño totalmente desencajado. ─un matrimonio, así de la nada. No conoce a la mujer, no la ha visto jamás, y ahora ¿quiere casarse con ella? ─insiste.
Se gira a él y se cruza de brazos.
─¡Quiero venganza! ─Suelta relajado. ─Quiero casarme con ella, para hacer de su vida un infierno. ─susurra con malicia. ─Cada día que pase, la haré llorar, voy a lastimar su ego, y será mi prisionera, la obligare a vivir mi infierno, el mismo encierro en el que he permanecido por años. Todo por haber escrito ese maldito libro, en el que mi madre es la villana, cuando claramente el infeliz es mi padre. ─dice casi como un gruñido.
Su corazón no podía ser más herido de lo que la vida misma la había tratado, pero escuchar esas palabras de Edward, después de todo lo que ella arriesgaba, no era agradable. Quiso confiar, lo intentó de verdad, pero él le ha demostrado una vez más que no puede confiar en nadie.
Quería golpearlo, hacer lo único que ha conocido toda su vida, ir y caerle a golpes hasta que cansarse, quería hacerlo sangrar y lastimar tanto que lamente su mera existencia, pero no podía, así que, soltó un largo suspiro, la ira se apoderó de ella y lo haría pagar por tal desfachatez, pero el rastro auditivo de un escándalo la detiene.
─¡Quiero hablar con mi hijo! ─se escucha desde la puerta, a lo lejos del pasillo.
─El señor pidió que nadie pase, no hasta después de la conferencia de prensa. ─se escucha cada vez más bajo mientras se aleja.
Ángel sale a hurtadillas del pasillo para regresar a la habitación en la que estaba, después de todo, aún faltan varios minutos para la conferencia de prensa.
Definitivamente tiene una decisión, hará lo único que puede hacer, pero no será el juguete de un niño rico engreído.
De pie, frente a muchas personas, muchos con cámaras, a la expectativa de lo que dirá, o lo que hará.
Él, se ve muy tranquilo para haber llamado la atención de tantas personas a su alrededor, tanto como el uso de la máscara se lo permite.
Esto acabará mal, sin importar lo que yo decida, así será. Si decido casarme a ciegas con un desconocido será mi fin, si decido no casarme, seré arrestada por difamación, o qué sé yo. No quiero esto, no quiero más problemas, lo único que quiero es salir de todo esto y regresar a casa. Desearía poder cerrar los ojos, y que al abrirlos, todo este caos termine, que todo vuelva como era al principio, sin dinero, sin deuda, con un trabajo y sin ningún problema legal, es todo lo que quiero.
Él toma su mano al verla pensativa y nerviosa al borde de un colapso nervioso, esa era la señal, tomar su mano y anuncian el matrimonio, pero no será así.
─Lo siento. ─susurra con lágrimas sintiéndose al borde del precipicio, rota en mil pedazos por todos los problemas que se le avecinan después de salir de allí. ─nos vemos en el juicio. ─levanta la mirada y camina tan fuera del lugar como puede, pese a la multitud.
Las personas y reporteros, lejos de abrirle paso, hacen hasta lo imposible por sacar tantas fotos como puedan.
Ella, con la mirada al suelo, con un nudo en la garganta, con retortijones en su estómago, con sus manos temblorosas y la boca seca lo único que quiere es llegar a cualquier lugar del mundo lejos de allí. Se escuchan dos estruendos, levanta la mirada para verlo a él, pero él yace en el suelo bañado en sangre, su cuerpo se paraliza por el miedo, incluso cuando siente algo caliente en su pecho, todos la ven con asombro, pero no es a ella, es una parte de ella. Baja la mirada al sentir como un calor doloroso invadió su pecho, su blusa blanca se está inundando de sangre, como una especie de batería siente como si toda su fuerza cae hasta sus pies, sus piernas no responden, su cuerpo hormiguea, la adrenalina y el pánico se disparan tanto como cae al suelo.
Los flashes la ciegan, pero ella solo puede pensar en cómo empezó todo, si tan solo ese día no hubiese empezado, si ese correo no se hubiese abierto, si tan solo hubiese dejado todo de lado, todas las decisiones que la llevaron allí. Hubo tantas maneras de evitar esto, pero ahora, ¿que pasará con las personas que la esperan en casa?
Fin de flashback
Parecía tan fácil, era solo cuestión de tolerar el dolor, mismo que no podía ser mayor al que ya ha venido soportando por años, y esperar que todo termine, pero, ¿tenia que ser así? Sin ver por última vez a sus hijos, sin darles un último beso, un último consejo, un último abrazo, sin ver a su pequeño Jota graduarse, a su inteligente Sandro cumplir su sueño de arreglar y decorar autos, y su hermosa Luisa graduarse e irse a Corea, no podía terminar así. Que bueno que no terminó así. ─deja escapar un largo y nostálgico suspiro.