Gruñí cuando envió un rayo de sol apuntando directamente a mi cara. Maldito tiempo bipolar. Tan pronto llovía a cántaros, como hacía una calor infernal. Me giré para intentar conciliar de nuevo el sueño, pero me fue imposible. Finalmente me di por vencida y me fui a dar una ducha. En un par de horas habíamos estado todos en Starbucks así que aproveché y me preparé y cuando terminé bajé para desayunar. Estaba pasando por el pasillo cuando oí la voz de alguien desconocido y como cotilla que soy, me escondí para que no me vieran y así poder escuchar la conversación. -Gracias de nuevo doctor-Agradeció Mamá. Fruncí el ceño. -Cuídese señora Morrison-Dijo el que supuse era el doctor. Cuando los pasos dejan de oírse, salí de mi escondite y me dirijo sin pensarlo hacia la habitación de mamá. -¿M

