Adoraba los días de lluvia. El sonido que esta hizo cuando precipitaba del cielo, cuando chocaba con los cristales de mi ventana, la sensación que me transmitía en general. Este era uno de los motivos por los cuales adoraba Londres. Tal vez lleve más de tres horas tumbada en la cama sin hacer nada, solo relajándome, perdida en mi mundo. Pero unos golpes en la puerta me hicieron volver al mundo real. -Adelante-Alcé la voz para que me oyeran. -Hola-Saludó Alex con una sonrisa. -Alex, ¿qué haces aquí? -Me reincorporé rápidamente mirándolo sorprendida. -Tu madre me ha dejado pasar-Se encogió de hombros adentrándose en la habitación y tomando asiento a mi lado. -No me importa quién te haya dejado entrar. ¿Te preguntó qué haces aquí? -Volví a preguntar. -Ya que tiene estado evitándome a

