Capítulo 20: No rompas promesas.
24 diciembre del 2010
Estoy sentada con Chealse, quien parece una niña berrinchuda queriendo un dulce, solo que en este caso ella quiere irse a su cuarto, mama con una mirada nos dijo a todos que nos quedaremos hasta que cenemos.
Aaron está haciendo pucheros a papa cada vez que pasa, para ver si consigue algo de comer, todos en esta casa estamos a punto de entrar en la cocina y comer así sea un poco de paneton cuando ya no hostigo a todos.
El abuelo Sebastián pasa y nos entrega unas galletas que ni idea en donde encontró nosotros nos la comemos rápido, pero Martina siempre es la que siempre come lento, mama le pregunta que está comiendo.
Y la guerra comienza entre mamá y el abuelo, desde que llegaron no han dejado de pelear y más ahora que se une el tío Mario. Cuando realmente siento que quiero quitarme los ojos y los oídos papa llega de la cocina anunciando que la cena esta lista.
A mi mamá el abuelo Sebastián y el tío Mario dejan su pelea un rato y comienzan ayudar a papa a traer el delicioso pavo. Papa es el único en la familia que sabe cocinar, mama es un desastre el abuelo quemaría la cocina y lo único en lo que ayuda el tío Mario es a cortar cosas así que todos amamos un poco más cuando comenzamos a comer.
Ya cuando es navidad todos olvidan su pelea un rato y se abrazan diciéndose cuanto se aman, así funciona mi familia, con todo y sus locuras, papa me abraza y sonríe, viendo que ya llego la calma.
Luego mama recibe una llamada del hospital y nuevamente la tormenta regresa cuando el abuelo y mama pelean nuevamente de que por que se tiene que ir, y tío Sebastián replica.
Austin está merodeando mi casa, y puede que no resulte incómodo. Él está feliz por su carro. Y va más de una hora insistiendo que salgamos así sea una hora a recorrer la manzana.
Le dije que no ya que tengo mucha flojera, tanto fue que mi hermana me dijo para ir a la playa y le dije que no. Alice esta con dolor de la muela del juicio, así que le rechazo, pero eso no impidió que ella fuera así sea sola.
Ciertamente hoy día solo quería estar tranquila sin hacer nada, hasta mis primas insistieron para salir, pero dije que no ellas se fueron solas ya que conocen la cuidad.
Ya mi plan estaba hecho esta sola en mi casa, pero con un mensaje de Austin él se apareció de la nada y no tuve tiempo de arreglarme excepto para hacerme un moño y ponerme un sujetador.
Me da un bol con muchas palomitas que tienen mantequilla, él agarro las de mi hermana que no tienen mantequilla ya que no le gusta mantequilla, lo sé raro, pero así es ella y al parecer él también.
Últimamente se la pasa en mi casa, sé que el trato era solo fingir en la escuela, pero después de la conversación que tuvimos, vamos a llevar la fiesta en paz y hacer buenas migas. No te digo que de la noche a la mañana vamos hacer amigos, pero al menos no intentar matarnos.
– ¿Qué película vamos a ver? – le pregunto.
– Ni idea, pero espero que no sea una de terror– arqueo una ceja en su dirección.
– ¿Tienes miedo?
– Que hablas no tengo miedo, solo me parece absurdo ver algo que siempre termina igual o la cual juega con mi mente.
– Ah... entonces qué quieres ver– su excusa era tan tonta que lo deje pasar, porque sé que en el fondo le da miedo.
Agarro el mando de la televisión. Ciertamente no soy de ver mucha televisión, mayormente cuando tengo tiempo libro lo invierto en salir a tomar fotografías o hablar con Majo.
Colocó una película de comedia, no dejo de reír y más cuando hay una escena graciosa y Austin estaba tomando gaseosa y se ahoga le sale un poco por la nariz.
La mitad de la película recibo una llamada de un número desconocido, le digo a Austin que detenga la película.
– ¿Alo?
– ¡Caitlin! pensé que me había equivocado nuevamente de número sabía que terminaba en tres– la voz de mi hermana es chillona, pero está más aguda lo que hace que casi se rompa mis tímpanos.
– ¿Qué? – no entiendo nada de lo que dice.
– Tienes que venir por nosotros, nos robaron hermana, estoy en la playa. Estoy solo con el bikini ¿Puedes traerme ropa?
– A mí también – se escucha una voz de fondo. Yo reconozco esa voz y esto no es nada bueno.
– ¿Cómo que les robaron? – Austin voltea a verme.
– Aquí te cuento, por favor ¡Ven rápido que me estoy congelando! – prácticamente está gritando por el auricular.
Mi hermana es un poco dramática, pero está desesperada y como dice con frío. A pesar que sea de tarde y el sol todavía no se haya ocultado corre mucho viento, y más en Miami.
– Tranquila voy para allá.
– No te demores – cuelga.
– Bueno Austin será mejor que estrenemos tu coche.
– ¿Qué paso?
– Te cuento en el auto, espérame voy por unas cosas.
Subo a la habitación de mi hermana voy por Short y una playera. Paso al cuarto de mi hermano y cojo un Short playero de él y una camiseta.
No creo que se dé cuenta que cogimos sus cosas, ya que casi siempre lo hacemos, entre mi hermana y yo.
[...]
Al llegar a la playa corre un viento horrible, da la apariencia que está instantes de llegar un huracán.
Logró visualizar a mi hermana ya que es casi la única que está en la playa excepto por su acompañante y que solo están en ropa de baño, ni zapatos llevan puestos.
– ¡Al fin llegaste! te amo – su bikini blanco y está con mucha arena.
Veo a su lado. Sam esta mojado, pero eso solo lo hace más atractivo, la nota mi mirada que de seguro es acusatoria.
– Hola Sam– le tiendo el short y la playera de Aaron.
– Hola Caitlin, siempre es bueno verte.
– No se puede decir lo mismo.
– ¡Caitlin! – Chealse termina de vestirse se ve realmente avergonzada.
– ¿Cómo fue que paso esto? – mi voz suena un poco más brusca de lo que quería.
– Te lo explicare en la casa si– suplica con sus manos al frente, asiento y me doy la vuelta, regreso al carro de Austin. El solo se presentó con ellos y se quedó callado.
Les diré porque estoy tan enojada, si no le grito ahorita a mi hermana es por respeto a Austin y porque sé que él es chismoso y le dirá a su mama la cual les dirá a mis padres y se enterará mi hermano.
Hablemos de Sam, el chico el cual está mi hermana. No es que me caiga mal, pero, no me gusta el historial de este. Sam es mejor amigo de mi hermano Aaron, cuando Chealse tenía catorce ella y Sam comenzaron a salir, mi hermano Aaron se enteró y les prohibió salir juntos.
La excusa de Aaron es que Sam no es bueno para Chealse, ellos terminaron, pero eso no fue lo peor Chealse y Aaron no se habló por varios meses, no podíamos estar en un mismo lugar todos juntos si no platos salían volando.
Me dolía ver a mis hermanos peleados, cuando siempre hemos sido tan unidos. Sam si volvió hacer amigo de Aaron, pero con la regla no mires a mi hermana si no te mato, Chealse y Aaron volvieron hablarse y ellos también tuvieron su promesa, todos menos Sam.
No sé cuál es la historia ahora y porque ellos están juntos, pero no me gusta la idea de volver a recrear el mismo escenario de nuevo.
Austin está conduciendo y todos estamos en absoluto silencio, Chealse y Sam están en la parte de atrás y yo voy de copiloto. Mi hermana le dice a Austin en donde dejar a Sam y él lo hace. Él se despide de todos, yo solo asiento con la cabeza.
Llegamos a mi casa y ella se baja rápido, primero le agradece a Austin que la fuera a recoger.
– Gracias por acompañarme, pero necesito hablar con mi hermana, te parece si más tarde nos vemos.
– Mejor que sea mañana vas a estar enojada y no quiero ser tu punto, te parece– sonrió porque tiene razón, asiento y me despido con un beso en la mejilla, después racionó y me bajo rápido del carro.
Como mi familia es latina estamos acostumbrados a que apenas llega una persona saludarlo con un beso en la mejilla y yo esa costumbre se la enseñe a Majo, pero Austin no está acostumbrado a esa muestra de afecto ya que aquí no se hace así. Bueno ya después pensare en eso, lo primero es mi hermana.
Me dirijo en la cocina y la veo con una lata de coca cola en la mano, me dirijo hacia donde esta ella.
– ¿Y?
– Mira se lo que estás pensando las cosas no fueron así yo...
– No Chealse no sabes lo que me estoy pensando, pero necesito que me digas todo.
– Está bien, pero no te enojes.
– Si le dices a una persona que no se enoje, esa persona obviamente que se va a enojar– mi voz sube un poco.
– Está bien, la cosa fue así, hace tres meses que Sam y yo tenemos una relación.
– Alto para! No puedes decirme eso y creas que no me voy a enojar eres mi hermana y siempre te cuento todo lo que me pasa e igual lo hago con Aaron, porque prometimos nunca guardarnos secretos.
– Lo sé y lo siento, pero no puedes contarle a Aaron se va a enojar mucho y sabes que se peleara con Sam.
– ¡Y cuál es tu idea ocultarle todo a nuestro hermano, no te voy a cubrir como una sucia delincuente Chealse! – para el paso que va esta conversación ya no hablamos, más bien gritamos.
– ¡No te estoy pidiendo qué le ocultes las cosas a Aaron, solo que no le digas ahora!
– ¡Eso es ocultarle las cosas Chealse!
– ¡No es solo no decirle por ahora!
– Mira yo no le diré nada a Aaron ya que lo harás tú. Y más te vale que es lo más pronto posible.
– Está bien Sam y yo le contaremos a Aaron la verdad. Solo dame un poco de tiempo.
– No tendrás mucho tiempo, porque cuando se entere se enojará mucho.
– ¿Quién se enojará? – volteo y veo Aaron con muchos libros encima suyo.
– Nadie ¿hace cuánto estas ahí? – Chealse se acerca y lo ayuda a cargar algunos libros.
– Hace poco, muero de hambre. Porque estas llenas de arena– se aleja de ella y me revuelve el cabello, abre el refrigerador y saca una coca cola de vainilla, su favorita.
– Me robaron en la playa.
– ¿Qué? ¿Estás bien te hicieron algo? – deja a un lado su coca cola y se acerca donde Chealse a revisarla como lo haría mamá.
– Si estoy bien, solo se llevaron mi ropa mi dinero y mi celular.
– Y como llegaste hasta aquí.
– Yo la fui a recoger junto con Austin– mi hermano me observa, no me gusta mentirle a mi hermano, el noto mi hostilidad con Chealse.
– ¿Y porque estas tan enojada?
– Porque tuvo que ir por mí, ¿verdad Caitlin? – miro a mi hermana que me hace ojos de súplica.
– Si, ya sabes que era mi tarde libre– le sonrió un poco.
– Bueno, hoy has sido una buena hermana por eso comprare pizza, y tú tienes que irte a bañar– sube a su habitación, paso al lado de mi hermana, pero toma mi mano, volteo a mirarla.
– Gracias.
– No me lo agradezca por si se entera me odiara a mí. Así que más te vale que no se salga mal– subo a mi habitación.
Amo a mi hermana, pero, no me está gustando las decisiones que está tomando. Aaron siempre ha sido un buen hermano y nos prometimos nunca decirnos mentiras. No desde el primera pelea que tuvimos hasta yo salí involucrada, porque lo sabía y no dije nada, no me gusto que mi hermano me hiciera la ley de hielo.