Capítulo 21: Viaje del recuerdo

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Capítulo 21: Viaje del recuerdo 31 diciembre del 2010 Mis padres realizaron una fiesta de fin de año; creo que fue su excusa para que mamá, el abuelo Sebastián y tío Mario no discutieran. Esta semana han estado más tranquilo, quizás se deba a que mama se quedaba más horas en el hospital. Mamá invito amigos del trabajo y papá igual, los amigos de papá tienen hijos de mi edad y la edad de Aaron, todos son muy amigables excepto la hija de uno de ellos. Ella podría ser muy bien la amiga de Leah, parece que caminara como si el suelo fuera oro y mira a todos los demás como si fuéramos pobres no dignos de mirarla. Ella hizo un comentario acerca de mi casa y yo estaba a punto de golpearla, y eso que mi casa no es pequeña. Estoy tan agradecida con mi hermana ya que la hizo aterrizar en una y Alice tampoco se quedó callada que hizo que la chica se fuera de nuestra vista. Ya cuando faltaban pocos minutos para que sean las doce, me acerque al lado del abuelo quien estaba con valentina y Martina, cuando dieron las doce nos abrazó. Mis hermosas muñequitas de porcelana feliz año nuevo– nos abrazó tan fuerte y realmente me encantó la idea de tener al menos un abuelo con vida. Cuando me acerque a saludar a la señora Elena quien estaba usando un lindo vestido floreado. Austin estaba a su lado, como en otros años solo nos saludamos con la mano. El hace una mueca con sus labios ya que apreté muy fuerte su mano y le sonríe burlonamente el solo frunzo el ceño, Alice si la abrace muy fuerte y ella lo hizo igual. Todos están de un lado a otro guardando una cosa y otra cosa, siento que me volverán loca, algo de lo que no me gusta de mi familia es que no son organizados. Yo desde hace días ya había guardado lo que me llevare en la maleta, por lo que yo ya estoy lista, estoy sentada en la sala viendo como todos guardan una que otra cosa. Es muy temprano, quizás sean las siete de la mañana, tengo mucho sueño. Recién ayer salí de vacación y yo único que quería hacer era levantarme tarde. Pero con una amenaza de mama, que todos se levanten temprano, prácticamente puse cada minuto para que la alarme me levante. Ella se esmeró por este viaje, le pidió a su jefe que le diera estos días de permiso, sé que mama necesitaría muchos más días para relajarse, pero estar lejos de sus pacientes ya la está volviendo loca. – ¡Alguien está llevando repelente para las picaduras! – escucho el grito de valentina en algún lugar de la casa. – ¡Si, yo! – escucho el grito de Caitlin debajo de la casa, la veo subir las escaleras rápidamente. Veo que Aaron baja las escaleras con un maletín, me ve en la sala sentada. – Veo que no es la única que si se preparó para el viaje – él sonríe y yo lo imito. Tocan la puerta y me levanto a abrir. Cuando veo que Austin está en la puerta con una sonrisa y su maleta un poco más grande que la mía. – Si sabes que solo vamos cinco días ¿no? – se asombra. – Solo vamos cinco, creo que me faltara más cosas– está por regresar a su casa, pero lo retengo y lo hago entrar. Creo que se le pego las costumbres de Leah, ya que lleva la maleta más grande que la mía incluso creo que más grande que la de Chealse. – Ya solo pasa quieres. Él se acerca a dónde está mi hermano y se saludan con ese típico saludo de chicos. No sé por qué tanto se demoran, al paso que vamos llegaremos en la noche. Mis padres alquilaron una minivan ya que al ser muchos no cabríamos en la camioneta. – Listo salgamos– mamá nos observa y se dirige cargando una maleta y no mochila con lo que supongo es comida. – ¡Si no están en menos de dos minutos en el carro nos iremos! – papá habla muy fuerte. Eso significa una cosa ya está estresado, mayor mente Agustín Shepard nunca grita, y menos insulta, solo lo hace cuando esta estresado. Salgo primero de la casa y pongo mi maletín en la maletera, veo como Austin carga su maleta, no miento cuando digo que se ve pesada. No se qué traerá en ella, pero sé que son muchas cosas. Subo a la minivan y supongo que Aaron se sentara al lado mío, siempre lo hace, recuesta su cabeza en mis piernas y yo le hago masajes. Veo como Austin sube primero y se sienta a mi lado, Aaron sube detrás de él y lo mira raro, frunce el ceño y hace una mueca con sus labios. – ¿Que? ¿Por qué me miras así? – dice Austin, tiene una mirada de confusión. – Porque yo siempre me siento con Caitlin– murmura, se me escapa una risa, pero fijo una tos cuando Aaron me mira feo. – Pero yo ahora soy su novio– yo miro feo a Austin, pero cambio mi rostro rápidamente, se supone que todavía fingimos. Bueno solo fingimos con algunos miembros de mi familia ya que mama y Caitlin ya saben la verdad. – ¿Y? yo soy su hermano, yo vine primero que tú– replica, algo que tiene que saber Austin es que Aaron es muy terco. – Ay ya muévanse, Aaron te sentaran conmigo y punto– dice valentina antes de empujar a Aaron hasta atrás de nosotras. – Esto no ha quedado así– Aaron se alza para vernos. – Ya Aaron no molestes a Austin– le digo y es como si le hubiera tirado una abofeteada en el rostro ya que él me mira indignado. – No puedo creer que lo defiendas, eras mi hermana favorita – Aaron pone su mano al lado de su corazón, evito reír sino, si se enojara. – Pensé que yo era tu hermana favorita– Chealse se levanta de su asiento. – Ahora lo serás, ya que tú eres mi única hermana soltera– Aaron se inclina a besar la mejilla de Chealse y antes de qué se siente puedo ver su rostro se pena. El rumbo a la casa del lago comienza, me pongo mis audífonos y Austin me quita uno. Yo lo miro confusa. – Ay no seas envidiosa, comparte– se lo coloca y cierra sus ojos, yo pongo la música. Por lo general no me gustan mucho las canciones felices, si me gustan, pero lo que realmente amo son las canciones tristes, o las que cuentan una historia. Así que mis cantantes favoritos van desde Sam Smith a Billie Eilish hasta Adele. En todo el camino escuchamos esas canciones, escucho que Chealse y Martina hablan de un cantante que tienen en común y Aaron quejarse de que valentina no le quiera hacer masajitos en la cabeza como yo lo hacía. Estamos en mitad de la carretera cuando siento moverse el cuerpo de Austin y poner su cabeza sobre mis piernas, abro los ojos ya que los tenia cerrados, al parecer se quedó dormido, sin pensarlo mucho hago lo mismo que haría con mi hermano, coloco mis manos encima de su cabello y me sorprende que sea más suave que el mío. Austin debería pasarme el dato de que shampoo utiliza para yo también usarlo. Comienzo a rascar con mis uñas su cuero cabelludo lo que hace que el suspire, falta mucho para llegar por lo que cierro mis ojos y no se en que momento me quedo dormida, escuchando una canción de Adele con mi mano en el cabello de Austin. […] No se cuanto a pasado que abro mis ojos al sentir que el auto se detiene, miro alrededor y veo que llegamos. Muevo despacio a Austin que se queja. – Austin ya llegamos– murmuro algo bajo, sé que a las personas no les gusta que la levanten con un grito, a mí no me gusta que majo me lo haga, pero igual lo hace. Sé que Majo le hubiera gustado venir, pero su mamá le dijo que no viniera porque quería pasar más días con ella antes de nos fuéramos de viaje a la gran manzana. Veo como Austin masaje con su puño sus ojos azules con las playas de México y mira alrededor. Para él es la primera vez viniendo. Como siempre nos peleábamos le pedí a papá que no lo invitara, pero sé que se moría de ganas de hacerlo. Bajamos de la minivan y miro todo, hace tiempo que no estoy aquí, el año pasado no pudimos venir porque Aaron se contagió de varicela y nos la paso a mí y papá. Esta casa es extremadamente hermosa, es una casa de maderas en cada fachada es de dos pisos, es más pequeña que mi casa, pero, es mucho más acogedora. Mamá decidió comprarla luego que el abuelo falleciera. Está rodeada por muchos árboles y tiene el lago prácticamente al lado, papá siempre renta una lancha para pescar en el medio, Chealse está prohibida subirse a uno ya que la última vez capturo un pez y le dio miedo que nos tiro de la lancha a mí y papá. Esta casa me trae mucha nostalgia, como la vez que Aaron hizo que mi prima se colgara de una soga y se callera en vez de al lago a la tierra y piedras lo que hizo que se rompiera su pierna. Y no solo esos momentos donde fui feliz también esta casa me hace recordar a mi abuelo, sé que a él le hubiera gustado compartir con nosotros en esta casa. Él se fue muy pronto, su enfermedad la mato antes de tiempo, el cáncer es una perra, detesto que el cáncer se llevara a mi persona favorita en el mundo. – ¿Estás bien? – Austin se pone a mi lado. Recién me doy cuenta que todos ya entraron a la casa y yo he seguido parada mirando la casa, mi familia ya sabe que siempre lo hago, ellos me dejan un rato sola hasta que decido entrar, pero Austin no lo sabe. – Si estoy bien… yo solo… – Parecía que ibas a llorar– miro en sus ojos preocupación, solo lo había visto mirar así a Leah, nunca a mí. – Estoy bien solo me trae recuerdos estar aquí, eso es todo– le sonrío y asiente dudoso. Busco mi maletín y veo que Austin lo tiene en sus hombros y en su mano lleva su maleta. – Yo lo llevo– le voy a quitar mi maletín, pero él me da una suave palmada en el dorso de mi mano. – Yo no te pedido que me lo quites, ya yo lo llevo– camina rumbo a la casa, yo me quedo para mirándolo, el voltea y me mira. – ¿Qué no entraras? – pregunta. Me sorprende este lado amable de Austin, creo que no mentía cuando decía que en verdad quiere volver a recuperar mi amistad, bueno está haciendo méritos, así que porque no. Camino hacia la casa, mis padres están en la cocina, al llegar ellos están retirando la comida de la mochila. – Bueno chicos cámbiense y nos vemos en un rato– dice papá. – Disculpe señor Agustín en donde dormiré– Austin deja su maleta junto con mi maletín. – Hijo tu dormirás con Aaron, Chealse y Caitlin juntas en su habitación, valentina y Martina juntas en la otra habitación – Aaron sonríe y palmea su espalda, no sé, pero veo que lo hace con un poco de brusquedad. – Ahí no estará Caitlin para que te defienda– veo como Aaron sube rápido las escaleras, lo hace porque sabe que le iba a decir algo. Normalmente Aaron nunca actúa así, él es el más sensato de los hermanos y el más tranquilo y divertido, pero al parecer Austin toco una vena rencorosa al no darle el asiento junto a mí. Tal vez solo lo hace de broma quien sabe, mi hermano es una caja de sorpresas. – Lo siento, pero tendrás que vértela tu solo– agarro mi maletín del piso y subo a cambiarme. Como dijo papa aquí hace calor y yo estoy con ropa deportiva aun cuando no hago deporte, noten la ironía del asunto.
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