Capítulo 22:Constelación en la espalda.
06 de enero 2011
Hoy es un día muy tranquilo, estoy en una cafetería leyendo un libro. Y tomándome un rico jugo cuando escucho que una pareja comienza a pelear, al voltearme veo que es Austin y Leah quien discute.
Francamente entre en esta cafetería ya que se encontraba algo sola, solo un señor está alejado con sus auriculares puestos. Ignoro la pelea de los enamorados, bueno trato de hacerlo ya que ellos bajo no hablan.
Todo está bien hasta que mencionan mi nombre la voltearme veo que Leah está prácticamente encima de mí.
− No puedo creer que estés aquí, cada vez que voltee estas encima de nosotros, tanto necesitas un novio pues te lo regalo.
− Mira Austin será mejor que controles a tu novia si no quieres irte con un ojo morado.
Ella prácticamente me acato de un momento a otro, yo no soy una persona muy paciente que digamos. Ella termina de gritar unas cosas más. Agarra su bolso extremadamente caro y sale del restaurante.
Sé que no es culpa de Austin, pero tampoco fue mi culpa ni siquiera les hable.
− Enserio Austin a la próxima que tu novia venga de ese modo no me aguantare.
− Lo siento Caitlin es solo que esta con mucho estrés− el pasa una mano a su cabello y lo despeina en el camino.
Agarro mi libro y salgo del restaurante, yo ni siquiera tuve nada que ver, pero salí metida en una pelea que no era mía. Solo necesito un bus el cual me lleve a mi casa, ya que no quiero enojarme.
Me encanta esa habitación, es espaciosa y es muy cómoda, lo único que no me gustan son los edredones de las camas son de un color fucsia el cual tiene que parpadear con dos veces para no quedar ciego.
Me acerco a mi cama a dejar mi maletín cuando algo choca con ella, veo que debajo de ella está plim, en conejo de felpa, algo escuálido y con un ojo desviado. Se supone que su color es blanco, pero con el pasó de los años se volvió algo oscuro. Este peluche me lo regalo Austin, cuando era niña no lo quise tirar ya que siempre me recuerda momentos con el que tuvimos cuando éramos pequeños.
Cada vez que vengo a esta casa lo guardo en mi baúl y luego lo saco antes de irme. Lo tomo con mis manos y lo pego mi pechó.
Escucho un ruido y veo que Chealse empuja una maleta enorme, creo que Austin y Chealse son los únicos en traer más equipaje. Veo como carga su maleta hasta colocarla en el centro de su cama.
− Pensé que esa chatarra ya estaría en la basura− Chealse odia a plim.
− No te metas con plim o sabrás las consecuencias− agarro a plim y lo guardo en el baúl en la cabecera de mi cama.
Abro mi maleta y saco una ropa de baño de dos piezas, no es extremadamente pequeño como el de Chealse, pero si es algo pequeño es celeste con puntos blancos que hace cosas maravillosas con mis pequeños pechos.
Agarro un short y un top blanco me dirijo al baño y me coloco el traje de baño. Enserio amo este traje de baño, me hace lucir muy sexi, cosa que casi nunca siento. Salgo del baño y veo que mi hermana ya se cambió está muy parecida a mi exceptuando la camiseta que es de color amarilla.
Tomo mis sandalias y salgo de la habitación, veo como Martina está bajando las escaleras, la alcanzo y entrelazo su brazo con el mío.
Ella lleva un lindo vestido verde su cabello esta sujetado por una cola alta. Siempre que veo el cabello de mi prima me pregunto cómo hubiese sido si hubiera sido rubia pero luego se me pasa. Ella me ve viendo su cabello.
− No Caitlin no serás rubia− dice, nos acercamos a la cocina, abre la refrigeradora y saca dos botellas con agua. Me lanza una y me da en la frente. Me sujeto la zona afectada.
− ¡Auch!
− Ay lo siento prima− ella me comienza a sobar mi frente y luego se ríe, enserio dolió, esto me dejara un hematoma.
Algo que nunca debes hacer conmigo es lanzarme cosas, soy pésima entre la coordinación de mis ojos y mis manos.
Mamá se preocupó al principio porque pensó que tendría algo, pero no era el caso solo mis reflejos son muy lentos.
– Esto enserio duele Martina– me acerco al espejo que se encuentra en el baño y veo cómo mi frente se comienza a inflamar, también está muy carmesí.
Salgo del baño y choco con el cuerpo de Austin, él retira mi mano de mi frente y examina mi grande hematoma.
– Martina dijo que te callo la botella de casualidad, parece como si tuvieras un tercer ojo– retira su mano y noto que tiene una pequeña sonrisa.
– Que idiota– pasó de él y salgo de la cabaña. Afuera se encuentra Aarón y mis padres, están prendiendo la parrilla. Me siento al lado de Aarón que tiene su vista pegada al celular.
Sé que mamá no sabe cocinar, pero sorprendentemente sabe preparar unas buenas parrillas. Creo que el abuelo Sebastián le enseño. Alguien se sienta a mi lado y es Chealse, volteo a verla, pero también tiene la vista pegada en celular, logró notar que se está mensajeando con Sam. Papá se da la vuelta y me llama.
– ¿Qué te paso en la frente? – mis hermanos dejan de mirar su celular y me miran.
– Martina me lanzo una botella con agua, pero como tengo malos reflejos callo en mi frente– toco mi frente y hago una mueca de dolor, escucho la risa de Aarón y mamá pasa por su lado y le da un golpe en el brazo.
Mamá se acerca hacia mí y me examina el golpe, no es por nada de lo que preocuparse, pero igual Catalina Watson es algo paranoica con lo que a salud se trata.
– Solo hay que colocarte hielo y bajará la inflamación –Veo que Austin se acerca con Martina y Valentina detrás de él. Tiene un short playero color n***o y una playera blanca.
– Toma – Austin se acerca y me tiende una bolsa de hielo envuelto en una tela. No me di cuenta que traía hielos, lo tomo y me lo coloco en mi frente.
– Chicos si gustan pueden ir a bañarse, la comida todavía se demorará– dice mi papá. Todos asentimos y vamos al lago.
Este lugar es hermoso, dejamos a un lado nuestras sandalias, Chealse se quita la ropa y los demás la imitan, me quito las dos partes y me quedo en mi ropa de baño y me volteo a dejarla en un arbusto. Cuando veo en todo su esplendor a Austin.
Un torso con unas tabletas marcadas seis en total y mira que las conté, se ve una fina capa de vello que se pierden en la cinturilla de su traje de baño y está esa maldita V que te indica hacia donde está su entrepierna.
Quizás en este momento esté babeando sin darme cuenta, alzo mi vista para ver su cara y veo que de esa misma forma él me veía, está recorriendo con su mirada mi cuerpo, en este momento agradezco a mis padres por darme una buena genética en la que no tengo que hacer ejercicio para estar delgada ya que siempre lo he sido.
No te digo que tengo un cuerpo de muerte, pero al menos me sé defender, bueno si tal vez fuera más alta sería perfecto, pero en eso si falle. No sé cuándo llevamos Austin y yo viéndonos que escucho un pequeño carraspeo y veo que proviene de Chealse, me doy cuenta que solo se encuentra ella ya que los demás están en el lago.
– ¿Quieres bloqueador? – pregunta Chealse con una sonrisa burlona, ella fue la única en notar mi mirada en el cuerpo de Austin.
– Gracias– le quito el bloqueador y se tumba en un asiento de playa que mis papas compraron, coloca sus aurículares y cierra sus ojos.
Comienzo aplicar bloqueador en mis piernas y en mis brazos, no alcanzo aplicarme en la espalda, voy a voltear para pedirle ayuda a Chealse, pero me quitan el bloqueador de la mano veo que es Austin.
– Voltéate– alzo mi cabeza y veo sus ojos, algo en la forma que lo dijo que algo se removiera en mí, tal vez mis hormonas dormidas decidieron despertar. Me volteo porque siento mis mejillas ya calientes. alzo mi cabello y lo coloco a un lado.
Primero siento la crema algo fría en mi piel lo que hace que me estremezca y luego siento sus manos en mi espalda, sus manos hacen algo de presión, están por toda mi espalda y luego están hasta el nacimiento de mi trasero.
Termina de esparcir la crema y me volteo, él también se comienza a esparcir el bloqueador en su pecho y brazos, es como estar viendo una película porno porque todo lo hace mirándome.
Me tiende el bloqueador y yo lo tomo dudosa él se voltea y me da la vista de su ancha espalda, veo que tiene pecas en su espalda, nunca lo había visto que tenía pecas ahí también ya que nunca lo había visto sin camisa.
– No alcanzo me hechas bloqueador– murmura, su voz está algo más ronca de lo usual.
– Si– mi voz sale en un susurro.
Aplico en mis dedos el bloqueador y lo comienzo aplicar en sus hombros, siento como se estremece ante el contacto, comienzo aplicar en toda su espalda y dibujo sus pecas con mis dedos. Nunca pensé que un par de pecas me tendrían tan distraída.
Termino de aplicar el bloqueador, él se voltea y solo me ve, sus labios se encuentran entreabiertos, el rosa de sus labios me llama a besarlo, ya se lo que siente besarlos y ahora mismo quiero hacerlo, sus ojos se encuentran dilatados y sus mejillas se encuentran un poco sonrojadas.
– ¿Qué pasa aquí? – dice Aaron asustándonos, volteo a ver a mi hermano que esta con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
– Nada, solo ayude a Austin aplicarle bloqueador– hablo rápido.
– Bueno entonces vamos Austin al lago – Aaron prácticamente lo lleva a rastras a Austin.
Veo cómo se van metiendo al lago y yo los sigo desde atrás. El agua está algo fría, pero me voy acostumbrando hasta que está alrededor de mi cintura. Me acerco a mis primas, que ríen de algo.
– De que se ríen– ellas me ven y se detienen de reír.
– Es que estábamos tranquilos jugando con Aaron, pero como no te veía te busco y te vio dándole unos masajes interesantes a Austin…– dice valentina.
– El prácticamente salió corriendo del lago– termina Martina riéndose.
– Solo le estaba poniendo bloqueador, no alcanzaba.
– Claro y como tú eres tan buena ciudadana– valentina arquea una ceja.
– Obviamente.
– ¡Miren chicas, está la soga! – Aaron grita señalando un punto.
– ¡Ay no! – digo acercándome a ellos.
Mi hermano debe estar loco, en esa misma soga se calló valentina rompiéndose la pierna. Estoy segura que el quedra subirse nuevamente.
– Austin te reto a subirte a la soga– oigo escucharlo hablar, me acerco a ellos.
– Estás loco, él no se subirá ahí– me acerco a Aaron y él se aleja de mí.
– Pero solo es un juego Caitlin– el alza sus manos hasta la altura de su rostro poniendo sus palmas al frente de su rostro, sabe que lo golpeare.
– Estás loco Aaron sabes lo que paso la última vez–dice valentina antes de acercarse a él.
– Yo lo hare– dice Austin.
– ¡Que! ¡No! – me acerco a Austin, pero el comienza a subir la pendiente.
– No lo hagas Austin, te harás daño. – valentina intenta razonar con él.
– Déjenlo él es atleta él sabe lo que hace– dice Aaron.
– Mira mejor cállate Aaron– lo miro y él se calla– ¡Baja ahora mismo de ahí Austin Davies!
Sé que parezco su mama, pero lo que está a punto de hacer es peligroso. Chealse se acerca a nosotros.
– ¡Que es lo que pasa! Por qué gritan tanto– dice Chealse finalmente llegando hasta nosotras, Martina le explica y ella se acerca a golpear a Aaron.
– Porque me pegas.
– Porque eres un idiota, bueno no más que Austin ¡baja de ahí Austin!
– Está bien bajare, tranquilas– se va a dar la vuelta, pero no equilibra bien y se cae.