Capítulo dieciséis. Déjame amarte

1352 Words

«Enzo Lombardi…» Atenea miró a Casandra como si a la mujer le hubiesen salido dos cabezas. ¿Cómo que Enzo estaba en Roma? Atenea negó, esa no era la pregunta correcta, ¿Qué hacía Enzo en la oficina de Adriano? —Espera hablar contigo, ¿Qué le digo? —preguntó la mujer ante el silencio de Atenea. —Dile que no estoy —pronunció sin pensarlo. —No puedo decirle eso ahora, le he dicho que estabas en la oficina. Atenea caminó de un lado a otro, ¿estaba lista para verlo luego de tres meses? Ella lo dudaba. La muchacha había esperado que en ese lapso de tiempo sus sentimientos fueran cada vez menos, pero era todo lo contrario. Su amor seguía intacto, pese a no querer saber nada de él y de lo que hacía en Milán. —Puedo llamar al señor Adriano, sí no quieres verlo… Atenea dudó por un momento en

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