8:25pm —¿Podrías calmarte, Quiqui? —dice mi hermana acomodando mi cabello recién alaciado—. Todo saldrá bien. —Eso lo dices porque no eres tú la que estará sentada frente a semejante bombón italiano—respondo moviendo mi pie sin parar—. Soy un manojo de nervios, Dul. Oye, ¿Qué hora es? ¿Crees que se haya arrepentido? ¿Me veo bien? —Todavía no ha llegado y ya estás toditita chiflada, Diosito santo—murmura mirando la pantalla de su teléfono—. Faltan solo cinco minutos para que sean las ocho y media. —Cinco minutos, cinco minutos…—susurro alisando mi vestido n***o de finos tirantes—No me veo mal, ¿verdad? —¿Mal? No juegues—se cruza de brazos—La neta te ves preciosa con tu vestidito largo y las sandalias altas. Aparte, las uñas rojas y el pequeño collar de perlas te dan el toque. —¿El t

