Querubes Bajo Tus Pies
No cuestionar la verdad es imposible,
Fácil es poner en duda lo que fue, es y siempre será.
-¡Verónica! Apúrate que se nos hace tarde- Raquel esperaba a su hermana en la cocina
-¡Voy! ¡Ya casi termino! - se mira en el espejo del baño mientras se arregla el cabello
-Siempre eres así- se refería a su hermana- vamos a ver que nos trae las noticias- va hacia la sala y prende la tv
-¡Verónica!- gritó otra vez sin tener respuesta- a ver… aquí está
-¿No me digas que vas a ver televisión?- Es la madre de Raquel
-Mientras que espero a Verónica madre
-¿Y a qué hora comienza la vigilia?- Pregunta la madre
-A las nueve- sonríe a la madre- Bryan nos llevara
-¿El vendrá?- mira sorprendida a Raquel
-Sí, madre tranquila vamos es a una vigilia no nos pasara nada
-Como está este país hoy en día no creo
-Madre, tranquila no nos pasara nada ¡Verónica!
-¡Estoy que termino!- contesto desde el baño- si me sigues apurando no iré a ninguna parte
-Madre, ¿Cuándo nos iremos de acá?
-Tu padre está trabajando en eso, pronto estaremos en Boston
-No me quiero ir-dice Raquel con cara de disgusto mientras quita la vista de la tv y la fija en su madre
-Cariño, esto ya lo habíamos hablado, a tu padre le ofrecieron un trabajo allá, estaremos mejor sin hablar que conseguiremos de todo- se sienta frente a Raquel- harás nuevos amigos te lo prometo
-No será fácil- baja la mirada Raquel-¿Qué pasara con la iglesia?
-Tu padre sabrá qué hacer
-¡Listo!- es Verónica y su cabello n***o liso
-Ya era hora-dice Raquel- esperemos que llegue Bryan, me acaba de enviar un watssapp, está por la esquina.
El grupo de muchachos celebra el cumpleaños de uno de ellos, en un pequeño bar de San Francisco al sur de Maracaibo, sin más remedio que optar en disfrutar el momento para luego ocuparse de sus propias circunstancias, todos celebran por un año más de vida.
-Estáis disfrutando lo sé- apoya su brazo derecho al hombro de Dylan
-Mucho-Dylan mira a Damián- gracias
-Para que están los hermanos, veis están todos, todos están aquí disfrutando con vos
-Los mismos pendejos de siempre, me gusta- sonríe a Damián
-¡Bueno! ¿Qué esperáis?- aplaude fuertemente para que todos escuchen- ¡A ver! ¡Muchachos presten atención! ¡A ver!
-¿Ahora qué queréis?- pregunta Esteban
-¡Espérate! ¿Eh? que la cosa no es solo con vos- se afina la garganta
-¡Hoy, como ya sabrán! Hace veinte años, por desgracia a su familia, el veintiséis de febrero nació ¡Dylan!
-Todos a coro gritaban eufóricos-¡Eh!- dando grandes golpes a la mesa donde están.
-¡Bueno! son veinte años de vida, y los vamos a celebrar como debe ser, ¡En la “72”!
-¿Y por qué tan lejos?- preguntó Dylan- eso queda en Maracaibo, y mira fíjate la hora
-A penas son las siete
-No quiero ir- susurró Dylan al oído de Damián- además no hay nada allá, la feria paso uf hace tiempo
-¿Y eso a vos que te importa?- mira fijamente a Dylan- está mi casa acordate, vamos allá, no… mejor no, vamos a ver si podemos ir a no sé… Blue bar norte, Cibata Fever o Ternera norte
-No quiero ir
-No me digáis qué queréis ir a Picasso-Todos miraban a Dylan
-Vamos entonces a Ternera norte- le da un fuerte golpe a la mesa
-Salen despedidos de ese pequeño local, para ir a un bar más reconfortable, todos gritaban como locos dándose empujones y desprevenidos abrazos entre ellos, la gente se les queda mirando, pero a ellos no les importa, es importante disfrutar de esa noche que será para todos inolvidable, una chica
Pasa por el lado de Dylan, él le sonríe ella amistosamente le devuelve la sonrisa-¿Traen Cedula?- pregunta Damián, y todos le responden que si la trajeron, todos son chicos que quieren pasarla bien, sin problemas, sin preocupaciones, todos se abalanzan contra Yair y este se los quita a empujones, casi la mayoría de ellos vestidos de ropa negra, con sus respectivas vulgaridades en las palabras-Eh Dylan cambia esa cara, que sabéis vos si por casualidad te topáis con el amor de tu vida- ¿Habrá casualidad? ¿Dylan conocerá el amor de su vida? ¿Se topara con ella? llegaron donde estaba estacionada la camioneta de Damián, todos entraron a una Tahoe color negra muy hermosa, conducía Damián, Dylan se sienta en la parte delantera de la camioneta con Yair era el más delgado de todos, los restantes se sentaron en la parte trasera de la camioneta un poco apretados ¿Pero qué más da? Cuando te estás divirtiendo eso no importa, ya prendida la camioneta emprenden hacia la vía principal, Damián pisa el acelerador y a toda velocidad va rumbo a su destino, pasa por un semáforo sin importarle que está la luz roja, un taxista de una línea lejana enfadado por la estupidez cometida de aquel que conducía esa Tahoe negra-¡Muchacho estúpido!- le grita por poco se colisiona con ellos, el taxista vuelve en sí, se aferra al volante se disculpa con los pasajeros que llevaba en ese momento-El que conduzca aquí, conduce en todos lados- se dirige tratando de calmar a la señora que estaba sentada en la parte del copiloto, luego de pasar unas cuadras más adelante el taxi se dirige por otra vía donde hay una escuela de policías, coloca la radio era la canción que sonaba en ese preciso instante, se detiene frente a un semáforo con su luz roja, este si respetaba las señales de tránsito.
-Ese taxista loco-dice Damián
-Loco seréis vos-le responde Dylan, mientras se acomodaba en su asiento, y preguntándole a Yair si se encontraba bien
-Es que… no vi la luz roja
-¡Dios!-se lleva las manos sobre la cabeza, es Nicolás
-¿Qué pasó Nico?- Dylan voltea para el asiento de atrás para verlo bien
-Es Tico
-¿Qué pasa con él?
-Hace mucho que me llamó, me dijo que nos espera en el Mc Donald`s de San Francisco
-Me había olvidado de él-Damián mira por el retrovisor
-A él lo conocen casi en todas las discotecas, con él nos sería fácil entrar
-Tenéis razón- asienta con la cabeza Damián, pisando el freno poco a poco- tenemos que buscarlo, no tiene carro así que no sé cómo van hacer para acomodarse, si no se puede, dejaremos a Yair en su casa- mira a Yair
-¡No!- protesta Yair, buscando la compasión de Damián-Esteban decile por favor
-Muchacho, tenéis X Box, Tablet, inter, el celuar, ¿Qué más queréis?-Es Gabriel
-Podéis ver porno- entre risas dice Jonás
Se detiene la camioneta para poder cruzar cuando lo indique el semáforo; cruza la camioneta hacia la derecha, buscando cortar camino para llegar al local de comida rápida, los chicos hablan de sus experiencias personales en lo s****l, todos se burlan de Ángel que todavía es virgen, sus padres son creyentes y lo criaron a la antigua, el todavía cree en el matrimonio, sus padres están divorciados pero a él no le parece importar ¿Fuerza del amor?
Pasan por una zapatería que a causa de la especulación, inflación y el poco valor de la moneda, sin mencionar el maravilloso pretexto del alto valor del dólar, los zapatos a la venta cuesta 35% del sueldo mínimo de ese entonces, una cuadra más cruza hacia la izquierda, pasan frente a una iglesia católica del sector de “San Felipe”-¿Qué hacéis?- pregunta Gabriel a Josías-Me persigno-todos se echan a reír-¿Por qué te venís por acá?- Dylan se dirige a Damián-No sé, tengo el presentimiento que algo bueno va a pasar- y no fue así…
-Bryan, no sabía que la vigilia era acá en San Francisco-la madre de Raquel, Miranda, mira un poco sorprendida a Bryan
-Porque es en la casa de mi abuela, señora
-¿Y eso?
-Lo pidió
-Mmm, que bien, ¿es cristiana?
-Sí, ella es cristiana
-Perdón Bryan-le dice Raquel en el oído tratando que Miranda no la escuchase-Mi mamá insistió en venir
-Tranquila no hay problema-intenta de sonar simpático, pero sabemos su incomodidad por la señora-vamos para una vigilia ¿no?
-Si-saca unos auriculares de su cartera, se lo coloca a su iPhone, va al menú de multimedia, muchas canciones variadas, prefiere escuchar Hillsong- si, es solo una vigilia
-Oye Bryan, vas a tocar esta noche-Verónica se moja sus labios, para verse más coqueta
-Sí Vero… voy a estar en la guitarra
- Quiero verte
-Si no te has dormido, me veras
-Yo quise cantar esta noche-Vero mira hacia el frente- pero no conseguí la pista de la canción
-¿Cuál es?- Bryan saca el móvil de su bolsillo- para ver si la tengo acá
-Océano de Hillsong
-Buena pieza, déjame buscarla, ahora yo quiero escucharte- Vero se sonroja- este… uy, perdón, no la tengo
-Bueno, no te preocupes, no es para tanto
El taxi espera en el semáforo, en la parte de atrás al lado derecho Raquel que estaba en la ventanilla, mira atentamente la fábrica de cementos escucha de su banda favorita, el taxi apresura para cruzar a su izquierda, ya cuando el taxista piensa que está en el otro canal, un fuerte golpe sacude al automóvil, Raquel que estaba entretenida con la fábrica, estrella su frente a la ventana del auto, Bryan en el medio del asiento por recomendación de la señora Miranda y porque a Raquel le gusta ir en la puerta, siente un gran dolor en su cuello, Vero la hermana menor de Raquel, siente el golpe sin hacerse daño, Miranda la madre de las dos chicas, le está por dar una crisis de nervios, el taxista se deja llevar por su dialecto-¡Hijo de puta!- al parecer perdió sus escrúpulos. Trata de maniobrar el volante para guiar el auto y no chocar con los demás que pasaban a su lado, logra tener otra vez el control y frena bruscamente, la señora Miranda casi deja su rostro en el parabrisas, si no fuera por el cinturón, que bien hizo- ¡¿Está usted loco señor?!- mira despeinada al conductor, su respuesta no fue nada amable-¡Cállese!- le dijo, el conductor mandó a todos que se bajaran del auto, una Tahoe negra le había llegado, el taxista enfurecido va hacia la camioneta para su sorpresa, se bajan ocho chicos del auto, también están enfurecidos, un chico delgado está sangrando, alguien que parece su
hermano, preocupado le pregunta que si se encuentra bien, este asienta con la cabeza diciéndole que sí, el conductor que manejaba la camioneta, revisa el parachoques con sus manos en la cabeza, y mordiendo sus labios, un chico de una estatura 1,73 metros, ojos pequeños, cuerpo atlético, cazadora negra con un suéter del mismo color, con el escudo del el Salvador, levi`s negros calzando unas convers azules va a emboscar al taxista, el chofer cruzó estando el semáforo rojo, este se da cuenta del daño va hacia su auto casi corriendo llega a la parte del chofer, mira asustado como pidiendo ayuda a los pasajeros que transportaba, Raquel guarda su IPhone con los auriculares sin antes de quitar la canción, toma de la mano a Vero, que parece estar confundida, y de la otra a Miranda, su madre, Bryan se acerca a las chicas, cuando ven que el taxista saca un arma de fuego, escondida en su auto, y apunta al chico que viene contra él, el chico es más rápido y hábil, logra con una maniobra quitarle el arma al taxista, el chico deja el arma en el suelo, empuña sus manos y da el primer golpe, el chofer del taxi lo recibe en su quijada, tumbándose en el suelo aquella carretera fría, con su mano izquierda trata de calmar el dolor, su derecha tratando de mantener el equilibrio de su cuerpo apoyándose en la carretera, como esos partidos políticos tratando de sostener a un país, el chico de la cazadora negra toma por la fuerza al taxista y lo empuja contra la capota del auto, coloca sus manos fuertes sobre el cuello del pobre señor, le propina otro golpe-¡Hijo de puta!-le grita el chico al taxista que ya estaba casi inconsciente, lo toma bien de su camiseta lo recuesta en el auto, decidido a partirle la cara con furia, empuña su mano derecha la mejor de él, la prepara guiándola hacia atrás, su mano izquierda sostiene el objetivo de ese proyectil la quijada del taxista, el chico está decidido en darle ese golpe, sus ojos son más pequeños, sus labios pronunciados pierden lo atractivo y se abren mostrando sus dientes, así como un lobo defendiendo su alimento, esa mano derecha que ha humillado a muchos contrincantes en el cuadrilátero, esa mano junto con su compañera levantan más de noventa kilos, las mismas que pertenecían a un adolecente muy delgado, y ahora está por destrozarle la dignidad a un señor de cuarenta y cinco años de edad, veinte años mayor que el chico, es allí cuando interviene el universo, las constelaciones dejan de brillar para ver lo que está a punto de suceder, el destino ha de hacer un
minuto de silencio, las almas perdidas callan, el viejo del tiempo frota su barba blanqueada de tanto existir se detienen los segundos, los minutos dejan de correr y las horas tardan en su camino, para darle oportunidad al amor, Raquel suelta las manos de su madre y de su hermana, da tres pasos hacia adelante desesperada, el universo ya intervino pero falta ¿A caso no es suficiente? los instrumentos de cuerda, de viento y todo instrumento musical, gradúan sus oídos para escuchar un soneto que marcará al chico, ¿Lo detendrá? y cuando está a punto de romperle el rostro-¡Detente!- esa voz… el chico respira lentamente, su mano todavía está al ataque, pero es esa voz, dulce, segura, fuerte ¿Qué pasa? su rostro cambia sus labios pronunciados vuelven a ser los mismos de siempre, el taxista forcejea un poco para quitarse la mano de encima, lo logra pero de inmediato cae al suelo débil, mejor se hubiera quedado con esa fuerte mano en su cuello, no lo dejaba caer, el chico lentamente baja sus manos, no quiere mirar, pero lo hace poco a poco, su corazón late rápido no por la ira, siempre esta calmado, pero le da un vuelco que casi le duele, se siente raro por esa voz, es diferente a todas a la que ha escuchado, ¡¿Dios que pasa?! Voltea a verla se siente extraño, quiere calmar la marejada de sentimientos que produce su órgano muscular, ¿O es el cerebro? la mira empezando desde sus pies para luego subir su mirada, > su corazón late aún más fuerte, pocas veces había sentido eso, la última vez cuando se volvió casi loco por emoción, ese algo ridículo para muchos, pero apasionado para otros.
Hace años…
Los siete minutos que paralizaron a una nación
-¡¿Qué pasa?!- gritaba Dylan- ¡Vamos Salomón!, ¡Si se puede!
-¡Pasa la pelota!-Josías se revolvía el cabello con sus manos, estaba impaciente
-Esteban, si perdemos este juego, ¿Clasificamos igual?-preguntaba Gabriel
-Creo que sí, pero tenemos que hacer otro gol creo, para pasar a la siguiente etapa como mejor terceros, jugaríamos contra Colombia
-Estaban todos en la casa de Dylan, él no tenía televisión por cable, así que el único medio donde lo podían ver, era un canal de señal abierta donde transmiten deportes, todos estaban casi decepcionados la vinotinto (Venezuela) perdía contra la selección de Paraguay tres a uno.
-¡Gol!, de “Miku”, coño no sé cómo lo hizo, ¡Gol!
-¡Vamos que si se puede!- grito Nicolás
-Luego pasaron unos minutos, todos estaban atentos, en eso llegan David y Andrés los primos de Dylan, la señora les ofrece jugo de mango, todos agradecen pareciendo ser educados pero no lo son en absoluto, miran la tv lo que está por suceder es ¡Increíble! minuto noventa y dos del partido, escuchan al narrador que no lo veían pero sabían que era el de lentes
-¡Gygy! ¿Tenéis un cigarro?
-¡No! Cómprate los tuyos- responde Dylan se sienta en la acera, observa detenidamente al señor del taxi levantándose, toma su celular y llama a alguien, Dylan no se arrepiente de lo que le hizo, Damián termina de hablar con su padre y se sienta junto a Dylan-No te preocupéis, por lo que le hiciste, ya resolví todo, vendrá la policía y se lo llevaran- Dylan sonríe, le hace bien tener a un amigo de clase alta -por cierto ¿Dónde cayo el revólver?-Dylan no recuerda donde cayó, ¡Claro! Estaba ocupado con el señor, Damián manda a los chicos a buscar el arma, Lo encuentra Ángel sé que allí mirando el arma, y la gran cantidad de autos tratando de pasar de un lugar a otro, lejos de la escena donde ocurrió todo, al cabo de media hora llego la policía, pero no era lo que ellos esperaban, uno de los oficiales era hijo del taxista, cuando los oficiales empezaron arremeter contra los chicos, justo en ese momento, llegan cuatros camionetas pertenecientes a un cuerpo de seguridad llamada “S.E.B.I.N”, si, el dinero lo puede casi todo, y más si tienes a un amigo como Damián, estaban dieciséis oficiales de la organización, cuatro se bajaron de cada camioneta, el oficial hijo del taxista comprendió lo que sucedería si él y su compañero seguían actuando mal contra los chicos, tomaron una distancia considerable, un oficial de los que habían llegado con la camioneta se dirige a Damián, alto de piel blanca, cabello n***o del mismo color de sus ojos.
-Llegamos a tiempo ¿no?
-Si, a tiempo- dice Damián preocupado
-Hay un problema, el policía de allí- señala a un oficial- al parecer es hijo del señor, vamos hacer esto, voy hablar con los dos, para que el señor se comprometa en pagar los daños de la camioneta, y olvidamos lo que pasó.
-Suena genial-baja la mirada- ¿Cuándo me entregaría el dinero?
-Hable con tu padre, me dijo que si llegamos a un acuerdo económico, el dinero es de él.
-¡Coño de la madre!-protesta Damián, su acento caraqueño salía a luz.
-¿Qué reclamáis? La camioneta es de tu padre.
-Bueno está bien, vamos hablar con ellos, ¡Dylan!, mira vale acompáñame piensa.
-Pobre señor- interrumpe el silencio la señora Miranda
-¿Qué le paso?- pregunta el taxista queriendo conversar
-Lo que sucedió fue horrible- dice la señora Miranda
-¿Tan grave fue?- pregunta el taxista, ya fastidiado sin respuestas
-La juventud de hoy en día- la señora Miranda recordó a su madre, ella lo había dicho antes, cuando la señora Miranda era una adolecente, queriendo irse de su casa- se está perdiendo- suena irónica
-¿Estás bien?- le pregunta Bryan a Raquel
-Sí, gracias- Responde Raquel
-Yo estoy bien, a pesar del golpe- dijo Verónica haciéndose notar, ella aún existía