"Despedida"

1055 Words
La semana pasada fue un torbellino de emociones y actividad para la familia Wilson. La casa, que antes resonaba con la risa y los juegos, ahora parecía vacía y silenciosa mientras Paula preparaba sus cosas para la gran partida. El último día antes del viaje estaba lleno de apuros y despedidas. Paula y Roma pasaron varias horas juntas en la habitación de Paula, repartiendo las pertenencias que Paula había decidido dejar atrás. —Aquí tienes estos libros, Roma —dijo Paula, entregándole una pila de volúmenes encuadernados con cuidado—. Sé que te gustaban los que te presté antes, así que pensé que estos podrían serte útiles— Roma aceptó los libros con una mezcla de entusiasmo y tristeza. La habitación de Paula, una vez compartida entre risas y secretos, ahora quedaba en espera de la vuelta de su hermana. Aunque Roma trataba de aparentar calma, el desánimo estaba a flor de piel. Había querido conservar parte del espacio y las cosas de Paula, con la esperanza de que algún día, quizás, su hermana regresaría y compartirían la habitación de nuevo. —Gracias, Paula —dijo Roma, intentando sonar alegre mientras tomaba los libros—. Voy a cuidar bien de ellos. Y también de todo lo demás que dejes— Paula la abrazó, apretándola con cariño. —No te preocupes, Roma. Voy a regresar a visitarte tan pronto como pueda. Y, quién sabe, tal vez pueda traer algún regalo interesante, como los mejores maquillajes— La pequeña sonrió a través de las lágrimas, aunque no pudo ocultar el temblor en su voz. —Eso sería genial, eres tan buena hermana que sabes muy bien lo que realmente me gusta— ellas estaban juntas y felices, mientras comparten sus ultimas horas el una con la otra. El día del viaje llegó con el primer resplandor del amanecer. La familia Wilson se reunió en el aeropuerto, cargada de maletas y emociones. El ambiente estaba cargado de nerviosismo y tristeza, pero también de orgullo por el próximo gran paso que Paula estaba a punto de dar. Matt, el padre de Paula, estaba visiblemente afectado. Sus ojos reflejaban la mezcla de amor y tristeza que sentía al dejar partir a su hija mayor. La decisión de Paula de irse a estudiar a una universidad lejana era una prueba difícil para él, pero entendía que era un paso necesario para el crecimiento de su hija. —¿Estás segura de que quieres hacerlo así? —preguntó Matt, su voz entrecortada por la emoción—. Podrías viajar en un avión privado, sería mucho más cómodo— Paula negó con firmeza, su determinación brillando a través de su melancolía. —No, papá. Quiero empezar esta nueva etapa de mi vida con normalidad. Quiero conocer a jóvenes comunes, experimentar cosas sin lujos ni facilidades adicionales. Necesito hacer esto por mí misma— Matt tragó con dificultad, intentando contener las lágrimas mientras observaba a su hija. La abrazó con fuerza, sintiendo que el abrazo se estaba llenando de todas las palabras no dichas y los sentimientos que ni él ni Paula podían expresar completamente. —Siempre querré lo mejor para ti, Paula —dijo Matt, su voz temblando—. Solo quiero que seas feliz y que tengas todo lo que necesites para tener éxito— Paula asintió, sus propios ojos llenos de lágrimas. El abrazo se alargó, uniendo a toda la familia en un momento de despedida que encapsulaba el amor y el apoyo incondicional que se tenían unos a otros. El tiempo parecía detenerse en ese instante, una pausa en la vorágine de la vida. Finalmente, Paula se separó de su padre, secándose las lágrimas con la parte posterior de su mano. Su rostro mostró una mezcla de tristeza y esperanza mientras se dirigía hacia la puerta de embarque. Antes de abordar el avión, Paula hizo una última petición a su padre, un ruego que parecía aún más urgente en medio de la agitación. —Papá, hay una cosa más —dijo Paula, deteniéndose un momento antes de subir al avión—. Por favor, no envíes a nadie para que me vigile o cuide. Quiero manejar esto por mí misma— Matt la miró con sorpresa y luego con comprensión. Aunque la idea de dejar a su hija en el mundo sin supervisión le resultaba incómoda, sabía que era un paso importante para ella. Le dio un asentimiento lento, con la promesa de que respetaría su deseo. —Está bien, Paula —dijo finalmente, su voz llena de orgullo—. Haré lo que pides. Pero recuerda, estamos aquí para ti, siempre— Paula asintió y sonrió, el miedo y la ansiedad desvaneciéndose mientras subía al avión. Su corazón latía con fuerza, pero la emoción de un nuevo comienzo la impulsaba hacia adelante. Al tomar asiento en el avión, el murmullo del aeropuerto se desvaneció en un eco distante. Miró a través de la ventana mientras el avión rodaba por la pista, el cielo despejándose ante ella. En el interior del avión, Paula se acomodó en su asiento, tomando una profunda respiración. El ruido de las conversaciones y el zumbido de los motores eran una melodía nueva, una que simbolizaba el comienzo de su independencia. Mientras el avión se elevaba y el suelo se alejaba, Paula sintió que el peso de la despedida se aligeraba, reemplazado por una mezcla de nervios y anticipación. Los pensamientos sobre su familia, especialmente sobre Roma y Matt, estaban presentes en su mente, pero la promesa de nuevos desafíos y oportunidades llenaba el espacio que antes estaba ocupado por el miedo. El vuelo hacia su nueva vida estaba en marcha, y Paula estaba lista para enfrentar lo que viniera con valentía y determinación. Matt miró a Victoria, y ella lo abrazo para calmar la sensación de vació al sentir que ella ahora no estaba a su lado, pero Victoria necesitaba estar segura de que Matt cumplirá con su promesa. —Por favor Matt, no defraudes a Paula— Victoria quería que Matt confiará completamente en su hija, ella a demostrado ser tan valiente y madura en esta vida. Matt la miró fijamente, trago grueso con disimulo —Se lo prometí, dejare que ella haga todo como lo ha planeado— Victoria se sintió feliz, fue ahí donde toda la familia regresó a casa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD