CAPÍTULO 5: NICK

980 Words
Nickolas Stone, veinticinco años. Frío, calculador y arrogante. Heredero y líder de una de las mayores organizaciones mafiosas, La Hermandad, cargo que tuvo que asumir a los dieciocho años tras la muerte de su padre, William Stone. POV NICK Estoy sentado frente a la cama donde descansa plácidamente una mujer de cabellera larga y castaña. No es muy alta. Sé que tiene diecinueve años y estudia Bellas Artes en la Universidad de Málaga. La chica que casi mata a Arthur. Aún no puedo entender cómo alguien que parece tan frágil pudo lograrlo. Arthur no quiso dar muchos detalles, pero sí aseguró que acabaría con ella. Como líder de La Hermandad no puedo permitir decisiones impulsivas, y menos cuando vienen de él. Arthur siempre hace lo que quiere. Por eso ella está aquí. No pienso dejar pasar esta falta otra vez. Arthur siempre fue irresponsable, incluso hasta el punto de poner nuestras vidas en peligro. Mi padre lo sabía. Por eso nunca lo dejó al mando, aunque fuera el mayor. A veces desearía que esa decisión no hubiera recaído sobre mí. Nunca nos llevamos bien, y menos cuando heredé todo. Aun así, debemos mantener la paz… por el bien de la organización. Y por el suyo. Podría perderlo todo si sigue cruzando la línea. La mujer en la cama se mueve. Abre los ojos e intenta levantarse, pero las esposas la detienen. Forcejea hasta que hace una mueca de dolor. —Si fuera tú, no haría eso —digo con voz ronca. Se detiene y me busca con la mirada. —Al fin despiertas, Bella durmiente. Frunce el ceño. —Qui… ¿Quién eres? —¿Qué quién soy? —suelto una carcajada—. Dime tú, ¿quién crees que soy? Su confusión es evidente, así que continúo. —Hace un mes casi mataste a un hombre cerca de un sitio de mala muerte. Sus ojos se abren. —Pero tú no eres ese hombre. —Pero veo que lo recuerdas bastante bien. —Entonces… ¿quién eres? —El hermano del hombre que casi matas —respondo con frialdad—. Dime, Alay… ¿lo disfrutaste? La tensión en su cuerpo es inmediata. —¿Cómo mierda sabes mi nombre? —Te metiste con las personas equivocadas. Deberías agradecer que sea yo quien esté aquí. —¿Agradecer que me tengas secuestrada y esposada? —ironiza y alza una ceja —Pues, gracias... Que bonito, parezco tu esclava s****l —dice con sarcasmo. Incluso así, intenta mostrarse desafiante. Eso me sorprende. —Si fuera por mi hermano, ya estarías muerta y no en la posición de una esclava s****l scupo bruscamente, dejándola totalmente paralizada, su cuerpo comienza a tenblar y su pecho sube y baja rápidamente. Su respiración se acelera. —Ahora… ¿qué debo hacer contigo? —pregunto, sin esperar una respuesta. —¿Matarme? Su declaracion me sorprende, no puedo evitar reír. Me acerco y me siento en la cama frente a ella. Sus ojos grises tiemblan, pero no aparta la mirada. Valiente. O inconsciente. Su corazón late tan fuerte que puedo escucharlo. —Lo haría… —susurro cerca de su oído—. Pero no me apetece. No sé por qué sonrío. Desde que entré en esta habitación algo no está bien. Ella me desarma. Y eso es peligroso. Bajo la mirada a sus labios por un instante. Error. Desde el momento en que la vi supe que sería un problema. Mi perdición, incluso. —¡NICKOLAS, MALDITO! ¡ABRE LA PUTA PUERTA! —grita Arthur desde afuera. La ira vuelve de inmediato. —Te quitaré las esposas. Podrás bañarte y moverte un poco —le quito las esposas —. Alguien traerá comida, debes tener hambre despues de dormir por casi tres días. Su sorpresa es evidente. — No intentes escapar, sería en vano. La puerta estará cerrada con llave —digo mientras salgo de la habitación. Arthur está afuera, furioso... Pero no creo que lo este más que yo. —A mi oficina —ordeno. No espero respuesta. Me siento detrás del escritorio mientras él entra. Saco el sobre con la información de la chica. Lo robé de sus manos cuando descubrí lo que planeaba. Si no fuera por eso, probablemente ya estaría muerta. —¿Qué mierda haces? —escupe Arthur. —¿CREES QUE ESTOY PINTADO EN LA PARED? —mi voz llena la habitación—. Aprende lo que significa responsabilidad. —Soy el mayor —responde con burla—. Que papá te dejara a cargo no te hace mejor. Luego dice lo único que sabe que puede herirme. —¿Qué se siente ser responsable de su muerte? La rabia me quema por dentro. —Te quiero fuera de este asunto —quería protestar pero lo interrumpo —Saca tu mierda de mi oficina... Vete! Arthur sale azotando la puerta. El silencio regresa. Y con él, los recuerdos. Tenía dieciocho años cuando nos atacaron. La mafia rusa saboteó el auto. Sobrevivimos al accidente… pero no a la emboscada. Intenté sacar a mi padre del vehículo, pero él no me dejó. "Hijo, escúchame, debes regresar, no podemos abandonar a la familia, alguien tiene que hacerse cargo de todo y ser el hombre de la casa, cuida mucho de mis dos mujeres... Ahora vete" Solía referirse hacía mi madre y mi hermana como sus dos mujeres, esas fueron sus últimas palabras antes de salir como pude de ese lugar. La explosión vino después. El auto explotó con mi padre adentro. Nunca encontramos al traidor. Pero sí a los responsables. Y los eliminé a todos. Uno por uno. Desde entonces aprendí que la compasión es un lujo que un líder no puede permitirse. Se acerca el aniversario de su muerte. Como cada año, organizaré el evento. Y como cada año… No asistiré. Me quedaré solo. Con el alcohol. Y los fantasmas. Darling_Yuli
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