POV ALAY
Me estoy exasperando atrapada entre estas cuatro paredes.
Ya ha pasado mucho tiempo desde que ese hombre, Nickolas, se fue. Quizá un par de días… o más. No podría asegurarlo. El tiempo aquí se siente extraño, lento, como si se burlara de mí.
La incertidumbre me está carcomiendo.
No puedo evitar imaginar todas las cosas que podrían hacerme. La posibilidad de no salir viva de este lugar se instala en mi mente como un veneno.
¿Y mis padres?
¿Cora?
¿Zoe?
Deben estar desesperados buscándome. Mi padre probablemente esté perdiendo la cabeza. Solo pensar en eso hace que el pecho me duela.
Intento dejar de pensar, pero es imposible. He dado tantas vueltas por la habitación que podría abrir un hueco en el suelo.
La puerta se abre.
No lo noto hasta que la luz invade parte del cuarto.
Nickolas entra.
Camina con calma hasta detenerse frente a mí.
—Quiero que me digas exactamente qué pasó esa noche.
Su voz es grave. Fría.
—¿No se supone que ya lo sabes? —respondo con el rostro inexpresivo.
—¿Dices que eres culpable?
—¿De qué parte de la historia estamos hablando?
Frunce el ceño.
—No me caracterizo por tener paciencia. Hablarás… o podrías quedarte aquí toda la vida. O peor, caer en manos de mi hermano Arthur.
El miedo se instala en mi estómago.
Pienso en sus palabras, lo observó con cautela y sé que no está mintiendo. No quiero enfrentarme a ese hombre, respiro hondo tratando de llenar mis pulmones antes de hablar.
—Fue detrás de una discoteca… en un callejón. Escuché quejidos y me acerqué… algo estupido de mi parte. Había un hombre golpeando a otro más joven. Iba a dispararle.
Lo miro deteniéndome por unos segundos.
—Supongo que ese idiota era tu hermano.
Nick levanta una ceja, pero no me interrumpe.
—Cuando me vio, me apuntó con el arma. Corrí. Pero me alcanzó. En defensa propia lo golpeé… tomé una piedra… luego el arma que cayó en el suelo después del golpe. Él seguía acercándose y amenazándome. Yo… le disparé.
Hablo tan rápido que no sé si entiende todo lo que sale de mi boca.
El silencio pesa. Puedo notar su cara de confusión al escucharme.
—¿Me arrepiento? No. Si no era él… era yo —continuo.
En su rostro se instala una enorme sonrisa, acorta los metros que tenemos de distancia quedando a pocos centrimetros, nuestros ojos se conectan al instante, esos hermosos ojos verdes que hipnotizan, quedo totalmente perdida en ellos. Mi corazón se acelera tanto hasta el punto de querer salir, siento mis piernas inestables, no creo que me puedan sostener por mucho tiempo si sigue tan cerca de mí.
—¿Te crees valiente? —susurra—. Entonces… ¿por qué estás temblando?
Ruedo los ojos, aunque sé que tiene razón. Acerca sus labios a mi oído y coloca una mano en mi cintura.
Mi cuerpo se tensa por completo.
Debería alejarlo o dar al menos un paso atrás, pero no lo hago.
No me muevo.
No puedo.
—¿Soy el motivo de eso?
Su aliento contra mi piel provoca un escalofrío que recorre todo mi cuerpo.
Se aleja lentamente, pero sus ojos siguen en los míos.
Baja la mirada a mis labios.
Yo hago lo mismo.
Se acerca.
Muy despacio.
¿Va a besarme?
Nuestros labios casi se tocan... Pero se detiene.
Se aleja.
Y no entiendo por qué me siento… decepcionada. ¿Acaso quería que me besara?
razonable en un momento como
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—No puedo retenerte aquí para siempre —dice—. Si fuera por mí, ya estarías fuera de esto. Pero Arthur no se detendrá hasta terminar contigo.
—No le tengo miedo —respondo.
—No sabes lo grave que es la situación. Podría involucrar a tu familia.
Eso me congela.
—No... claro que no —niego con la cabeza —Nos podemos ir de aquí, lejos de todo esto, pero no permitiré que ese c*****o haga algo.
Siento la sangre correr por todo mi cuerpo, no voy a dejar que ponga un solo dedo en mis seres queridos.
—¿Acaso no sabes con quién estás tratando? —al ver mi confusión prosigue pasando su mano por su pelo que ya está bastante desordenado —Somos de la mafia.
La palabra cae como un golpe... No, como un balde de agua fría.
Retrocedo instintivamente.
¿Mafia?
¿Como llegué a involucrarme con mafiosos? ¿En qué momento mi vida cambió de esta manera? Yo no debería estar aquí, no puedo.
—¿Qué me garantiza que no me harás daño? —pregunto con la voz temblorosa.
—Si quisiera hacerte daño, ya lo habría hecho —responde—. No te estaría protegiendo de Arthur.
No sé si creerle.
—¿Qué... qué me garantiza que n... no me harás daño? - mi voz sale entrecortada.
—No soy un sádico como muchas personas suelen vernos, nosotros tenemos algo de integridad, no solemos matar porque sí, debe haber algo de por medio —dice acercándose —Si fuera hacerte daño, no esperaría tanto para hacerlo, no te estaría protegiendo ni cuidaria que el loco de mi hermano pasé por esa puerta.
Señala la puerta con su dedo.
—¿Cómo podría creerte? Acabas de decir que eres un mafioso —dije algo molesta.
—Eso depende de ti —dice dirigiéndose a la puerta—. Descansa.
La puerta se cierra detras de él, dejándome con las palanbras en la boca.
Y vuelvo a estar sola.
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Esto es una verdadera mierda, me encuentro en un hueco que no sé si podré salir, al menos no con vida, ¿cómo he llegado hasta este punto? Siempre tuve una vida tranquila, he estado en problemas pero nada se compara con esto. No sé cuánto pueda aguantar, solo espero que mi familia esté bien, que ese gilipollas no se acerque a ellos, no podría soportar que les pasara algo por mi culpa, por meter mis narices en donde no debo.
Me tumbo en la cama mirando el techo. No pasa mucho tiempo cuando empiezó a sentir los ojos pesados, apoderándose de mi cuerpo una oscuridad.
El cansancio me vence y me duermo.
"Me encuentro en un bosque oscuro y espeso, bastante tenebroso, no sé qué hago aquí, ni cómo llegué, trato de busca una salida y escucho risas a lo lejos, camino a su dirección, a la distancia puedo observar una niña de ocho años haciendo un picnic junto a un lago con sus padres.
La niña soy yo.
—Papi, mira —dice mostrando un dibujo.
—Qué hermoso dibujo, pequeña - responde mi padre con una sonrisa al mirar el lago del dibujo —Deberías dibujar un cisne.
—Pero aquí no hay cisnes —expresa la niña frunciendo el ceño. Me veo tan linda.
—Claro que hay uno… tú —responde mi madre tocando mi nariz con su dedo, eso me hace reír.
—Voy a dibujar tres cisnes —dice la niña—. Papi, mami y yo.
En un instante todo se torna oscuro encontrándome de nuevo en medio del bosque espeso, pero esta vez no estoy sola, a la distancia se encuentra la niña llorando y gritando por sus padres.
—Papi, mami —suelta un sollozo —¿dónde están?
Mira a todos lados buscando a sus padres sin obtener resultado.
La neblina se apodera del bosque volviéndolo mucho más tenebroso. Se me dificulpa poder mirar a la niña con claridad, pero aún se puede escuchar sus gritos.
—Mami, tengo miedo, pap... "
Despierto bruscamente, levantándome de golpe de la cama, mi cuerpo está mojado del sudor y noto mis manos temblorosas.
Era todo un sueño, un sueño en el cual recordé parte de mi infancia. Antes, mis padres y yo solíamos pasar tiempo juntos en una cabaña con un hermoso y grande lago al frente internada en el bosque, era nuestro lugar favorito, pero recuerdo que ese día salimos muy apurados del lugar y nunca volvimos, mis padres no quisieron hablar del tema, así que siempre he tenido esa duda de qué pasó, ¿tan grave es como para no querer volver?
Dicen que los sueños tienen algún significado o te quieren decir algo, espero que no sea algo malo, debe ser porque los extraño.
Si así es, debo pensar positivamente.
Cierro los ojos para volver a dormir.
Darling_Yuli