ADVERTENCIA
ESTE CAPÍTULO NO ES APTO PARA MENORES DE EDAD. CONTIENE ESCENAS DE VIOLENCIA Y PALABRAS INAPROPIADAS QUE PUEDE SER PERTURBADORAS PARA ALGUNOS LECTORES Y HERIR LA SENSIBILIDAD.
...
Despierto sintiéndome peor que el día anterior. Mi cuerpo pesa, mi mente está agotada y la rutina de este lugar comienza a asfixiarme lentamente.
Frente al espejo del baño apenas me reconozco. Ojeras profundas, cabello desordenado, la mirada apagada. He dejado de preocuparme por mi apariencia… como si ya no importara.
Decido llenar la bañera. El agua caliente rodea mi cuerpo y, por un momento, el silencio me permite escapar. Me sumerjo completamente, sosteniendo la respiración más de lo necesario, como si el agua pudiera borrar todo lo que está pasando. Pero no puede.
Cuando salgo, el desayuno está sobre la cama. Como sin ganas y paso el resto del día intentando dormir, por ahora es lo único que puedo hacer.
Un ruido en la puerta me obliga a incorporarme.
Nickolas entra.
Se ve cansado, casi destruido. Lleva una botella en la mano y arrastra una silla hasta quedar frente a mí. Clava sus ojos en los míos y se limita a no hacer nada, solo me observa. Pasamos un buen rato así, cuando decido romper el silencio.
—¿No piensas decir nada? —pregunto.
—No necesito hacerlo —responde con voz baja—. Me basta con mirarte.
—¿Qué te ha pasado? —preguntó ignorando su comentario.
—¿Recuerdas que por curiosa estás aquí? —responde arqueando una ceja.
—Gracias por recordármelo —expreso con sarcasmo rodando los ojos.
Curva sus labios en una sonrisa mirándome cautelosamente.
—Idiota —digo en un susurro.
—Te escuché —
—Mejor —suelta una carcajada para luego suspirar cansado.
Pasa su mano por su cabello halándolo un poco antes de detallarme cuidadosamente,
El silencio entre nosotros es pesado. Cuando se acerca de repente y me besa, mi cuerpo se paraliza… y luego responde por instinto. El beso es intenso, cargado de frustración y algo más peligroso.
Sus labios son suaves y dulce, lo cual me hace sentir en las nubes, una de sus manos se posa en mi cintura acercándome más a él, mis manos viajan rápidamente detrás de su cuello acercándolo más a mí. Abro la boca dándole acceso a su lengua para que pueda explorar mi boca, en un rápido movimiento termino completamente tumbada en la cama con él posicionándose entre mis piernas.
Mientras nuestras lenguas juegan se me escapa un gemido obteniendo un gruñido como respuesta de su parte. Nos vemos obligados a separarnos por falta de aire, pero él continúa besando mi cuello bajando lentamente hasta mi hombro para luego volver a devorar mis labios.
Siento su mano paseando debajo de mi camiseta por mi cintura, sube hasta mis pechos arrastrando mi camiseta a su paso.
Sale de mi boca un suspiro de placer que es ahogado por él.
Nuestros cuerpos cada vez nos piden más y más, aumenta la desesperación en nuestro beso.
Por un instante olvido donde estoy.
Hasta que recuerdo.
Me veo obligada a detenerlo, coloco mis manos en su pecho para empujarlo lentamente.
Nickolas se aparta sin discutir, respirando con dificultad, mientras clava sus hermosos ojos verdes en los míos.
Se instala un silencio bastante incómodo entre nosotros pero es interrumpido por él.
—Me disculparía… pero no me arrepiento —dice.
—No esperaba que lo hicieras —dije en un susurro bajando un poco la mirada.
—Genial —dice antes de continuar —En un par de días habrá un evento, quiero que seas mi acompañante.
Frunzo el ceño algo confundida.
—¿Por qué quieres que sea yo? —
—¿Acaso no quieres salir de aquí?
La idea de salir de esta habitación es suficiente para aceptar.
Me limito a asentir lentamente.
—Entonces alguien vendrá a prepararte para la noche, procura dormir un poco.
—Lo dice alguien que tampoco lo ha hecho —susurro, pero lo suficientemente alto para que él escuche.
—Tú solo hazlo, yo me encargo del resto.
Levanta la botella del suelo para comenzar a alejarse hacia la puerta.
—Descansa.
Cierra la puerta detras de él.
Cuando se va, el silencio vuelve a envolverlo todo.
Dejo caer mi cuerpo en la cama pasando mis manos en mi rostro, no puedo creer lo que acaba de pasar.
> se me hace agua la boca de solo pensar en él.
Todo mi cuerpo pedía más y más, reaccionando de una manera descontrolada por su tacto, no pensé poder detenerlo, no quería hacerlo, pero no me puedo dejar llevar, es hora de poner los pies en la tierra, mi primera vez no puede ser así... con un desconocido.
Llega la noche.
Salgo de la cama directo al armario en busca de una pijama para dormir mas cómoda. Vuelvo a la habitación acomodándome en la cama, me siento tan cansada que mis ojos se empiezan a cerrar al instante.
No sé cuánto tiempo pasa antes de sentir un peso sobre mí.
Abro los ojos.
El terror me atraviesa el cuerpo al reconocerlo.
Arthur.
Mis muñecas están inmovilizadas. El pánico me invade cuando intenta callarme y acercarse. Lucho, me retuerzo, intento apartarlo con todas mis fuerzas, pero es en vano.
El miedo se mezcla con rabia.
No voy a rendirme.
Sonríe maliciosamente colocando su mano en mi boca ahogando un grito a su paso.
—Hola, cariño, ¿Me has extrañado? —intento safarme de su agarre, él suelta una carcajada por mi intento fallido.
—No te muevas, quiero divertirme un rato contigo.
Rasga mi camisa dejando al descubierto mis pechos, arrancando mis pantalones cortos a la vez, me encuentro solo con mis bragas, no suelo dormir con sujetador.
—Wow, sí que tienes atributos —dice con una sonrisa ladina mientras se acerca a mi cuello a besarme.
Presiona su cuerpo contra el mio quitándome totalmente la movilidad, siento su mano posarse en mi cintura y comienza a bajar.
>
Su toque me provoca asco y repulsión, pero él no se detiene dejándome desnuda por completo, se aleja un poco aún sonriendo para poder detallarme con claridad.
—Disfruta, cariño, sé que te va a gustar.
Logro morder su mano haciendo que mis labios queden libres.
—MALDITO HIJO DE P...
Me veo interrumpida por su mano en mi boca de nuevo.
—Pórtate bien si no quieres sufrir, recuerda que aún no me he olvidado del hecho de que me mandaste a un puto hospital hasta el punto de casi estar muerto.
Él no se detiene, posiciona una de sus piernas entre las mías, obteniendo de mi parte una patada en su entrepierna, pero no lo suficientemente fuerte como para alejarlo, aprieta fuertemente mi cintura haciéndome retorcer del dolor, baja su sucia mano a mis partes intimas acercándola a mi pelvis, posicionandola sobre mi clítoris.
Puedo sentir como una lágrima traviesa abandona mi ojo, no quiero mostrarme débil, debo apartarlo, hacer que se detenga.
Lo muerdo. Lo golpeo como puedo. Mis movimientos son torpes, pero desesperados. Cuando logro gritar, él responde con violencia, tirando de mi cabello con furia, siento como me arde el craneo de lo fuerte que esta tirando.
El dolor me hace ver puntos negros.
Pero sigo luchando.
Me muevo lo más que puedo logrando darle un golpe con mi rodilla en su estómago, quita sus manos sobre mí y aprovecho para gritar.
—¡AYUDA! —grito con todo lo que me queda de voz.
Mi corazón late tan rápido que siento que va a romperse. El aire no entra bien en mis pulmones.
No puedo terminar así.
No voy a terminar así.
“Resiste”, me repito en silencio. “Resiste un poco más”.
Darling_Yuli