Como Noah lo supuso, Joel no regresó a la cafetería al día siguiente, porque sus palabras del día anterior sólo fueron una manera de escapar de un loco ante sus ojos, y realmente a Hwak le sorprendía de que la policía no hubiera ido a buscarlo para llevárselo a un psiquiátrico, porque sí, entre más días pasaban, sentía que más descabellado sonaba todo lo que había dicho, que ellos estaban casados y que tenían hijos, y eso debió de ser demasiado abrumador para alguien que no lo había vivido. Con el paso de los días Noah comenzaba a aceptar su nueva realidad, el no encontrar el desayuno servido para él todas las mañanas, o que las luces de la casa no estuvieran encendidas al regresar del trabajo, a que no había grititos llamándolo papi por toda la casa, y que su esposo no estaría a su alred

