Richard entró a la habitación de Melissa encontrándola nerviosa, caminando de un lado a otro. Cerró la puerta y se paró con firmeza, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y la frente en alto, manteniendo un semblante inflexible. —¿Qué quieres? Ella lo miró con ansiedad, aunque intentó ponerse severa al igual que él. —Nicolai vendrá a California. Richard estuvo en silencio un instante mientras se tragaba su furia. —¿Para eso interrumpiste mi reunión en el despacho? La mujer amplió los ojos en su máxima expresión. —Me dijo que no iba a permitir que salieras impune del crimen que cometiste contra Zaid en Dubai. Él torció el rostro en lo que parecía una sonrisa de burla. —¿Te preocupas por mí? —consultó irónico. Melissa se cruzó de brazos, enfadada. —¿No te importa qu

