CAPÍTULO 8

961 Words
Al notar mi confusión, pero no negación a sentarse conmigo, Alec toma asiento frente a mi. -¿Te pongo nerviosa?.- Pregunta con una sonrisa de suficiencia. - ¡Claro que no!, Lo que pasa es que siempre me encuentras desprevenida. -Talvez también ¿distraída?. -Si, creo que más bien tú me traes mala suerte. - ¿Eso crees? apenas se nota la mala suerte por el café que derramaste ¿Era esa tu tarea?.- Dice señalando mi manchado y mojado cuaderno. -Si. ¿Lo ves?. - Te puedo ayudar si quieres. -Gracias pero solo anotaré las citas que ya tengo marcadas, ya había venido antes aquí a investigarlas. -Muy bien, creo que de distraída acabas de ser promovida a aplicada. -Gracias, supongo.- Lo digo sonrojada. Continúo transcribiendo mi tarea mientras me siento observada por Alec, el chico más guapo y sexy que he conocido. Es tan fácil hablar con él, puedo notarlo a pesar de solo haber tenido una conversación. Al terminar mi tarea me levanto para ir a casa, pero soy detenida por Alec. -¿Huyendo de mí? -¡Porsupuesto que no!, Solo que no quiero llegar tarde a casa, además mañana tengo escuela temprano. -¿En que te irás? -Llamaré a mi madre. -No será necesario porque yo te llevaré. -Oh, pero mi casa está en las afueras, no quiero molestar; de seguro te desvío. -Estoy conociendo la ciudad, podrías mostrarme y de paso te dejo en tu casa. -Está bien.- Lo digo un poco insegura. Salimos del café hacia el auto de Alec, tal como recuerdo es el que llevaba en mi cumpleaños. Se adelantó para abrir la puerta del asiento del copiloto, como todo un caballero y luego me dio la mano para ayudarme a entrar. ¿Cómo puede existir alguien tan perfecto? Es difícil encontrar verdaderos caballeros en estos días. Con esos detalles hace que me derrita y mis palpitaciones quieran desbordarse de mi tórax; pero a la vez es algo complicado, al inicio no pensé que fuera así, pero debo ser sincera conmigo misma y es esa conexión que tenemos desde el momento en que nos cruzamos lo que me tiene más inquieta . Paseamos un rato por la ciudad mientras le muestro algunos de los lugares relevantes o que puede visitar, hasta que se detiene en un sencillo pero alto mirador que se encuentra en las afueras de la ciudad, que no se como me dejé convencer de venir. Bajamos del auto, él me abre la puerta¿Porque sigue haciendo esto? ¿Que no se da cuenta lo que provoca en mi?. Ya está ocultándose el sol, el cielo se tiñe de un naranja brillante y las luces de la ciudad empiezan a verse ligeramente tenues y diminutas, sino fuera porque estoy sumamente nerviosa diría que es sumamente romántico. -¿Te puedo hacer una pregunta? - Si, claro.- Respondo un poco nerviosa y con mi corazón latiendo al mil. -¿Tienes novio? ¡Oh, cielos! ¿Por qué es tan directo? Ahora debo estar muy sonrojada y siente que hasta estoy sudando, ¿A dónde quiere llegar con esta pregunta?. -No ¿porque preguntas? -Te quiero hacer una propuesta. -¿Qué clase de propuesta? -¿Quiero que finjas ser mi novia por un tiempo? -¿Queee?.- Ahora sí siento que me voy a desmayar.¿Que acaso está loco? No creo que le falten chicas. Dios, ¿porque me pide eso? Esto si que no lo vi venir. - No te asustes será una o dos semanas y solo fingiremos. -¿Por qué quieres eso? Aparte, ¿Que no estabas saliendo con alguien más?, porque no quiero tener problemas.- Recuerdo lo grosera que fue esa rubia hoy en el colegio. -Solo conocí a esas chicas por casualidad, pero no me dejan en paz; esa es una de las razones por las que quiero que me ayudes con eso. -¿Por qué yo?¿Qué hay de mi, que gano yo con esto?. -Son demasiadas preguntas, pero no nos vemos nada mal juntos, además te caería bien que tus amigos ya no te crean tan inmadura. -¿Qué? No piensan eso de mí. -¿Eso crees? entonces, ¿Porque escuché que te llamaron bebita?. -Sí, además no fue bebita sino nenita. -Lo ves, es lo mismo. Quedamos un tiempo en silencio sólo observandonos y por mi parte pensando en los pros y contras de ésta petición, pero como decir que no a semejante chico, luego esos ojos que no dejan de verme... me tienen hipnotizada. -¿Te gusta lo que ves? ¿Cómo se atreve a preguntarme eso?, Le gusta molestarme, sabe que me pone de nervios, pero tengo que contraatacar. -Disfruto la vista al igual que tú.- lo digo con tanta seguridad y coquetería que no sabía que tenía; creo que esto será algo bueno para mi, aunque sea mentira. Veo como sonríe de lado y se acerca a mi. -Entonces,¿Qué pensaste?. –¿Nadie sabría además de nosotros? -No, ni siquiera tus amigas. -Está bien, pero que te quede claro que solo una semana y no me quiero ver envuelta en problemas debido a esto. -¡Dos semanas! -¡Una! -¡Dos! -¡Una! Y es mi última palabra. - Está bien galletita. -¡No me llames así!. - Lo siento, pero en eso no hay nada que puedas hacer. - Está bien, pero si tú me llamas galletita entonces te dare otro nombre, pero me tomaré mi tiempo para elegirlo. -Como me digas me gustará, tanto como las galletitas.- dice con una sonrisa burlona y coqueta. - Ya ni siquiera tengo que pensarlo... ¡tú, eres el monstruo come galletas!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD