Diana pidió un taxi y salió de la casa con David en dirección al centro de la ciudad. Tenía una cita con una de las directoras de escuela con las que se había comunicado el día anterior. El niño iba algo nervioso. Desde su accidente no le gustaban los viajes en algún tipo de vehículo, mucho menos, si eran buses escolares, pero con los autos pequeños se las apañaba, aunque no dejaba de mostrar recelo. Su madre le permitió llevar el bote de pesca que formaba parte de su lego, así como uno de los pescadores. Él hubiese querido ir con el barco grande, pero aquello sería muy incómodo de trasportar y si llegaba a desarmarse en el camino, tendrían un gran problema para recoger todas las piezas y bloquecitos. —¿Te gustó tu nuevo juego? —le preguntó acariciándole los cabellos mientras iban en el

