Me acuesto a dormir, ya los ojos se me cierran del cansancio. Nuevamente, él no. ha llegado, aunque no ha amanecido debo decir que es muy tarde. Cierro los ojos no sin antes limpiar las lágrimas que han salido sin previo aviso.
Al despertar, miré a mi alrededor y él no estaba. Me levanté en verdad muy enojada, baje las escaleras, necesitaba un café para poder reiniciar mi vida y mi día. Al llegar a la escalera, puedo ver en la cocina que quién está allí no eres la chica de servicio, es Paul. Estaba alistando en sus manos una bandeja con fruta y desayuno supongo que para mí. Él me ve y me pide que me siente en el sofá, no dice nada más, solo tararea una canción sin sentido mientras tiene una sonrisa de oreja a oreja.
—Veo que dormiste bien, te vez feliz —hable con ironía. Él se acerca y me da un beso.
—No mi amor te equivocas, en realidad estoy muy agotado me quedé dormido en la oficina imagínate el cansancio que traigo, adicional del dolor de espalda estar sentado mientras duermes no es la mejor posición. Pero estoy feliz porque me desperté y lo primero que quise fue venir a verte, te prepare este desayuno espero y te lo devores todo porque te lo hice con tanto amor que creo que vas a quedar empalagada. —Me extiende la bandeja, que venía con una flor adentro.
Cambió de inmediato mi humor. No podía estar enojada con él, lo que acaba de decir puede ser verdad. Preferí olvidar el asunto y comerme ese desayuno que con tanto amor me hizo, hoy era sábado y normalmente Paul iba a jugar poker con sus amigos. Entre el baño porque debía arreglarme para ir al gran día de mi amiga, abrí la llave, dejando que el agua corriera por mi cuerpo últimamente llevo demasiado estresada, al salir del baño envolví en la toalla, el teléfono no dejaba de sonar, sin embargo, no era el mío que sonaba sino el de mi esposo, mire hacia atrás y él seguía durmiendo. Abrí el mensaje y era una mujer muy hermosa, "Espero volver a verte, la pasé delicioso" el texto seguía de unos besos. No pude evitar sentirme estúpida.
Busqué algo para ponerme, quería algo diferente, algo que me hiciera sentir hermosa. Hace mucho que no me siento muy bien conmigo, tal vez es porque él no me ha tocado recientemente. Me coloque un vestido corto, de tiras, pegado al cuerpo, soy delgada así que ese me marcaba perfectamente. Deje mi cabello suelto, con unas ondas que se marcaban en las puntas y maquillaje fue bastante cargado tonos oscuros y un labios rojo mate. Me miré y fui hasta donde Paul se encontraba, ya estaba leyendo un libro lo que siempre hace al despertarse. Me ubiqué frente a él y di una vuelta, él me miró e hizo gestos de desagrado.
—¿De verdad irás así vestida? Amor no te ves muy bien. Deberías ponerte algo más prudente recuerda que eres una mujer casada. —Recordé el mensaje y la foto.
—¿Para ti está bien que las demás mujeres se vistan así y se exhiban para que los hombres casados como tú observen sin descaro, verdad?
Salida allí tomé mi bolso, la verdad no creo que me vea tan mal. Nos quedamos de encontrarnos para vernos con todas las asistentes a esto, mis amigas se veían despampanantes. Me vieron y me dieron una vuelta, no suelo vestirme así regularmente.
Esperamos un lugar bastante moderno, era con un estilo contemporáneo , ya estaba decorado para la ocasión, Tenía globos color rojo y las sillas estaban ubicadas frente a la tarima. Al frente había una silla principal para la festejada, Brianna. Ella estaba nerviosa, él es su primer novio y llevan siete años juntos. Por fin decidieron casarse y no puedo estar más feliz por ello. Las invitadas comenzaron a llegar, les pusimos unas gafas y sombreros. Cada una iba escogiendo su cóctel mientras nos sentamos.
Lo primero que hicimos fue destapar algunos regalos que me trajimos, los cuales eran prácticamente para que ella tuviera unas noches apasionantes con su esposo.
La sorpresa de la noche no tardó en llegar, sonó una alarma de carro de bomberos, las luces del lugar comenzaron a parpadear y cambiar de color, los gritos de las mujeres no se hicieron esperar, los nervios me invadieron era la la primera vez que asisto a un lugar de estos.
La música sonó a todo volumen, poco a poco comenzaron a aparecer los chicos, todos altos, musculosos y llenos de trajes pesados, estaban vestidos de bomberos. Ellos bailaban principalmente moviendo su pelvis, aproximadamente hay seis chicos, luego le dan paso a dos más, los cuales parecen ser los bailarines principales. Poco a poco fueron quitándose sus chaquetas mostrando sus abdominales llenos de aceite. Brianna quedó en la mitad, tres de ellos bailaban frente a ella y mi amiga sin ningún tabú tocaba sus pechos.
Mis ojos no se despegaban de uno de los bailarines, el que llegó de últimas exactamente. Tenía una barba de unos días nada más, su cabello castaño y el color de sus ojos llamaba mi atención, era un color avellana. Él se dio cuenta que lo estaba mirando, se acercó a una distancia prudente de mi y retiró sus pantalones. Bueno, todos lo hicieron pero solo me fijé en él. Sin pensarlo, estaba lamiendo mis labios, mis manos anhelaban tocar; él lo notaba porque parecía que solo me estuviera bailando a mí.
Automáticamente, recorte lo sucedido con Paul. Me entraron ganas de saber que se siente…
Me subí a la tarima y comencé a bailar, años producían y sentía que los tragos comenzaban a hacer efecto. Él me bailaba a mi de una forma tan sensual, me sentía deseada, sus ojos brotaban lujuria o eso era lo que me quiera imaginar. Todo eran descontrol hace mucho no me sentía con tanta locura, mis amigas gritaban él se sentó y me ubique frente a él y comencé a bailarle de forma sensual, acerque mi rostro a él, sus labios gruesos se abrieron, y una sonrisa lasciva apareció en sus rostro. Por inercia me acerqué a él y lo besé.