Con todas sus nuevas clases no tenía tiempo de nada, aunque siempre encontraba un instante para pensar en el beso que había tenido con Samuel. Le dolía y a la vez recordaba con mucho cariño ese roce de labios que le había encendido el corazón una vez más. Entre rosas y espinas le dolía reconocer que todavía lo amaba pero debía darse un tiempo y una distancia prudencial para sanar y seguir adelante.
No era capaz de ser una segunda opción. Era su orgullo de mujer la que la dejaba en pie.
Recibió un mensaje de Samuel mientras escribía un ensayo para su clase de Teoría Literaria.
"Yo también te amo, y sé que tú me amas a mí."
Ella no quiso contestar, era mejor ignorar. Dejó su celular de lado y se concentró en escribir, aunque no podía. Debía contestar.
"Yo te amo, pero me amo más a mí" -Contestó antes de seguir con sus tareas. El celular volvió a vibrar y a brillar y puso su contraseña para ver la respuesta de Samuel ignorando por completo sus deberes.
"Podrías amarte tanto como te amas tú. Solo quiero que digas un SÍ, ¿Qué tenemos que perder?"
¿Ella? Todo. Tenía todo que perder.
No podía, sin duda no podía seguir aquel peligroso juego. Era sin duda mejor ignorar los mensajes de Samuel, o la haría caer de nuevo en su fuego.
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