Era uno de esos meses en el que prefería estar encerrada y no hacer absolutamente nada, pero para su desgracia, no podía. Iniciaba clases en la universidad y eso la mantendría ocupada. Esperaba que al menos pudiera olvidar así. Si bien ir a un nuevo lugar no era lo que tenía en mente para poder superar su corazón roto, ella se había metido en ese problema y ahora debía concentrarse en eso. Vio su carpeta que estaba marcada con la carrera "Lengua y Literatura" mientras estaba parada en la plaza que daba a la torre dónde comenzaría a ver sus clases.
Este era su nuevo comienzo y no podía desperdiciarlo. Ya no podía aferrarse a sus errores del pasado.
Dio un largo suspiro y entró al edificio, debía pasar por coordinación académica para que le dieran su horario y sus materias correspondientes a su curso de iniciación. Siguió al grupo de nuevos que iban también a lo mismo y prestó tanta atención como le fue posible, anotando todo lo que tenía que hacer en una libreta.
Para su suerte, todo el "CURSO DE INICIACIÓN UNIVERSITARIO" (o CIU como le decían), lo darían en modo online, así que no debía salir tanto de casa. Eso era bueno, porque no le apetecía del todo. Al salir de ahí no sabía que hacer, ni a quien seguir pues no conocía a naditee. Vio a quienes serían sus compañeros irse en grupos y uno a uno, quedando sola justo en frente de la universidad cuando comenzó a llover. Corrió hasta debajo de un árbol para cubrire del agua tanto como podía cuando escuchó una bocina sonar. Al voltearse vio a Sam en la carretera, en su motocicleta. -¿Estás bien?
-¿Qué haces aquí?
-¿En el IPC? Antes de nuestra pelea hablaste de esto por semanas, tenía la esperanza de verte. -Le sonrió y Dani hizo lo mismo. -Vamos, súbete. No te voy a dejar aquí debajo de la lluvia, te enfermarás. -Dani consideró sus opciones, quedarse bajo la lluvia o mojarse mientras iba en una motocicleta a un destino más seguro. En cualquier caso se iba a mojar. -Te llevaré a dónde trabaja tu papá, ahí estarás a salvo.
-Sam, no necesito que me salves. No soy una dama en apuros.
-Cierto, eres una dama empapada por agua de lluvia. Vamos, sube a la maldita moto. -Dani comenzó a reírse tan fuerte que se ahogó, terminó aceptando el casco, se lo puso y subió a la moto sujetándose de Sam antes de que él comenzara a manejar. Sentía su calidez y le dolió el corazón. Se soltó buscando no necesitar sujetarse de él, pero tuvo que hacerlo otra vez cuando casi se cayó. -No te sueltes de mi.
-Me temo que debo. Estar cerca de ti me duele ¿Quieres hablar de eso? Por mucho que me extrañes y que yo te extrañe a ti, tú tienes una novia y yo tengo que seguir con mi vida, Sam, esto tiene que parar. -Y él detuvo su moto en un centro comercial. -¿Qué?
-Sígueme. No podemos quedarnos aquí. -La hizo entrar bajo techo y la jaló de la mano por las escaleras. -Tienes razón, debemos hablar de eso. Hay que hablar de eso, y estoy siendo egoísta porque te quiero conmigo, te necesito en mi vida, esto es todo lo que sé.
-No te creía un villano. Creí que serías alguien decente, Sam. Al menos respeta que yo necesito estar sola. De verdad. Algún día tal vez acepte tu amistas, pero ahora eso resulta más que difícil, me es imposible. -Él parecía no escucharla y la llevó hasta el ascensor para subir a los pisos superiores. Ella no sabía a dónde la llevaba, pero tampoco ponía mucha resistencia para que no la llevara a ninguna parte. Vio que la dirigía a los baños y la dejó en el pasillo entrando en el de caballeros.
Eso si que fue desconcertante. Entró en el de mujeres a secarse un poco y a pasar algo del frío que ya se estaba colando en su cuerpo y la estaba haciendo estornudar terriblemente. Su nariz estaba roja y era casi que seguro que esa noche tendría fiebre por un resfriado horrible.
Luego de lavarse la cara salió del baño y esperó por Sam, cuando lo vio, él volvió a tomarla de la mano y la llevó a la zona de la cafetería. -Hay que comer algo, si es caliente y líquido, mejor. ¿Te parece un té de manzanilla y algo dulce? -Dani no contestó y Sam terminó pidiendo todo él solo. En cuanto tuvieron su orden en la mesa, Dani tomó la taza y dio un sorbo al té. Estaba dulce y era perfecto. -Entiendo lo que tú quisiste decir con que te duele que yo este cerca. A mi me duele que estés lejos, eres mi mejor amiga, Dani.
-Tú eres importante para mí, pero debo pensar también en lo que yo necesito, Sam. No puedo estar cerca viéndote con otra, sé que me quieres pero no es como yo quiero que me quieras, deseo más, no puedes dármelo y ya no haré nada para forzarlo o exigirlo, no cometeré el mismo error dos veces y por eso te pido que me dejes alejarme, al menos déjame ir a mi ritmo, puede que mañana despierte y no sienta nada, y entonces te buscaré y seremos amigos otra vez y todo esto no habrá pasado.
Él pareció meditar sus palabras y la miró. -Pero pasó, Dani. Te enamoraste de mí y no sé porqué. Yo no sy la gran cosa, tú sí. Mereces mucho más de lo que yo puedo ofrecer, tú sueñas en grande, y yo soy bastante mediocre. Algún día, subirás a un avión, vivirás en Europa y comerás croissants en París mientras yo seguiré en esta misma ciudad, en este mismo lugar, haciendo el mismo trabajo. Es todo lo que soy, no soy nada más. ¿Lo ves? Te protejo de esto, porque si te quedas a mi lado te voy a estancar.
Dani dio otro sorbo a su té y miró a Sam intentando comprender sus palabras. La quería, pero se menospreciba, sentía que no valía nada, igual que ella con él. -Bésame. Quiero que me beses, necesito eso al menos.
-¿Ahora?
-Ahora. -Y al ver que no se movía, Dani se acercó y posó los labios sobre los de él. Fríos ambos por haber salido empapados de la lluvia, pero cálido de alguna forma. Lo que comenzó como algo lento subió su intensidad y de pronto fue perfecto.
Demasiado perfecto.
Dani se alejó y luego de mirarlo se levantó de la mesa y tomando su bolso se dispuso a irse. -¿Eso es todo?
-¿Y qué más quieres que sea? No seré tu amante, no voy a ser el motivo por el cuál otra mujer sienta inseguridad, y menos seré con quien engañes a cualquier otra. Saber que me quieres ha sido suficiente para mí, adiós Sam. Volveré cuando ya mi corazón no sienta nada. Este es mi nuevo comienzo, no lo eches a perder. -Y salió de aquella cafetería de centro comercial sin importarle que seguía lloviendo afuera. Ya encontraría la manera de irse, pero mietras tanto, caminaría.
Lo pagaría caro, pero era su mejor opción.