XI - La depresión de un corazón roto

639 Words
Dani estaba en su habitación y así estuvo mas de dos semanas. No quería salir y mucho menos hablar con nadie. Estaba devastada aunque no se arrepentía de haber dicho algo. Le había quedado claro que su vida amorosa aquel año estaba de lo peor. Primero el engaño de su ex y luego, Sam. Cierto, no estaba obligado a corresponderle, pero tampoco estaba obligado a usarla y a tratarla tan mal. Y aunque se sentía como basura sabía que había hecho lo correcto. No cambiaría nada de sus acciones. Añadió un sexto paso a aquella escalera del dolor, como Cruella de Vil. ¿Venganza? NO, para nada, solo dureza. Ya no volvería a confiar en nadie pues ya estaba harta de romperse como un cristal solo para ver como nadie apreciaba sus esfuerzos. Aún así, quería llorar y lo haría, tenía derecho de sentir pena por sí misma, aunque al final solo se fuera a levantar de las cenizas como el ave fénix. Siempre lo hacía, no sería la primera vez. Lo que le sorprendió fue que en aquella hora su celular se encendió y vio el contacto de Sam en la pantalla. Estaba llamando. Quería ignorar y aferrarse a sus principios, sus pilares, pero cedió y contestó con un simple "Hola". —Hola. —Hola. —Hola. —Ya se volvió un círculo vicioso. Dime qué quieres así puedo ir a dormir. Es tarde. Y necesito descansar. —Quería saber si estabas bien. Todo terminó terriblemente mal entre los dos y quería saber... solo eso. Yo no estoy bien, extraño a mi mejor amiga. —Pues habla con tu mejor amiga, no conmigo. Estoy bien, dentro de lo que cabe... ¿Cómo crees que podría estar mal? Una chica cruel como yo no se sentiría mal por todo lo que hizo y dijo. –Respondía con ironía y eso Samuel lo notó. —Dani, tú eres mi mejor amiga. No estoy bien por como te traté. Tenías razón, yo sentía algo, debí decir que me hacías recordar a Margaret, mi hermana, ella era mi cómplice en todo, no tuve en consideración tu corazón y que no verías como yo te veía, solo como una hermana, mi amiga. Y ahora te extraño. —¿Qué hay de tu novia.? Mily me ODIA a muerte. No deberías hablar conmigo sabiendo que ella hará que todo vuelva a irse a la mierda entre tú y yo. No soy tu hermana, Sam, si extrañas a Margaret deberías hablar con ella, no conmigo. Así de sencillo. —Pero te extraño también a ti. Lamento haberte hecho daño y hacerte pensar cosas que no debiste. Viendolo en retrospectiva, tienes razón. Parecía como si yo quisiera algo más contigo. No fue justo para ti. —No, no lo fue. Necesito tiempo Sam, no puedo seguir hablando contigo o estar cerca de ti, me duele saber que no ves más en mi, pero no olvides que te amo. Vales mucho para mí, y ya te perdoné. Desde el mismo momento en el que entré a mi casa y te dejé afuera, quería salir y abrazarte. Sé que tú a mí, no, pero es la verdad ¿Tú me perdonas? —También te perdoné. Lo entendí, fue algo que te dolió y te defendiste. Eres más fuerte que esto, Dani, solo espero que estés bien. —Yo también lo espero, me importas. Pero de verdad, adiós Sam. Yo necesito separarme de ti un tiempo, al menos hasta que ya no sienta más nada por ti, ni amor y menos odio. Solo ahí podré retomar mi amistad contigo, solo entonces porque antes no podré. —Lo entiendo, buena suerte entonces, Dani. Te quiero, no lo olvides. Tú fuiste un ángel en un momento de dificultad y soledad para mi. —Fue lo mismo que tú fuiste para mí.
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