-Mark- — Vámonos Abi –el castaño enfurecido lanzándome una mirada fulminante, abre la puerta de su auto para ella — ¿Tan rápido? ¿Se cansaron de sus muestras de cariño públicas? –el tono sarcástico y lleno de despecho brota con vida propia en cada palabra mientras me acerco a ella poco a poco — Déjanos en paz –amenaza André poniéndose como escudo, impidiéndome tocarla. — Lamento la interrupción –río sintiéndome repugnante-, podrán continuar sus asuntos en otro lugar –sus ojos fríos como el océano se posan en los míos. — Eso no te concierne –Abi me interrumpe dejándome quieto con su respuesta-, pero si tanto necesitas escucharlo, André y yo estamos juntos, puedes imaginarte el resto. El pecho se me estruja por sus palabras, el alma sale y regresa de mi cuerpo en un instante, mir

