-Abigail- — Mamá… –el timbre nervioso, ansioso y asustado de mi voz me estremece. Miro hacia atrás buscando la ayuda de Melissa y ella me está abandonando, se aleja poco a poco hacia su casa retrocediendo como en cámara lenta sin dejar de sonreír agradecida. Alentándome a dejar esa tonta ansiedad embargándome de pronto. — Entremos –abre la puerta y me deja pasar. Mi cuerpo tiembla, el corazón me late ansioso, mis manos están heladas y aun así, doy el primer paso a mi pasado, a esa casa que tantos gratos recuerdos me trae. Toda la sala está igual, no se nota el paso del tiempo por aquí ni de mi ausencia. — ¿Cómo has estado? –su voz me trae de regreso y la observo. Usa ropa holgada y el cabello recogido, debe estar en plena faena de limpieza, cocina entre otras cosas…. Cosas de l

