—Abel está en la manada dijeron los guardias.. —¿Vino por su mamá?— pregunte tratando de sonar calmado.. —No. Alfa fue a visitar la cabaña de la viuda Sentí cómo mi pecho se tensaba, la rabia subiendo como un fuego lento. Cerré la puerta de golpe. Quedé solo —¿Lo escuchaste?— gruñí bajo. Luck respondió dentro de mí, su voz áspera, burlona —Si tú no la quieres, otro sí la va a querer. Apreté los dientes. —Ella es mía. Abel no tiene derecho. —¿Ahora sí? El ya lo dijo, Zarp. Que es de ella. Y tú callaste. Además creo que Abel miente. No puede ser mate de los dos. Creo que está jugando —¿Por qué no me dijiste nada?— escupí entre dientes. Luck rió, un sonido seco en mi interior. —Porque estaba pensando las cosas. Y con Alia rondando, había que tener cuidado. Además

