Me quedé sentada en medio de los dos, como si fuera el día miércoles. A mi derecha, Zarp, serio, con esa mirada que parece medir cada respiración mía. A la izquierda, Abel, igual de serio, pero con esa intensidad que me perfora como si quisiera leerme la mente. Ninguno hablaba. Solo me miraban. Esto me pasa a mi por querer saber que sucedio con estos dos. Ah pero no soy chismosa.. Y ahora estos dos casi se matan con la mirada. Coño e la madre.. Suspiré largo, como si quisiera expulsar el peso de ambos. -Creo que ya está lista el agua... iré a preparar el café. Y por favor, Abel, no hagas nada. Él me clavó los ojos, serio. Y luego miro de reojo a Zarp -Jamás desperdiciaría una bala. Zarp soltó una risa seca, casi burlona. -Por favor, no le hables a este. Me levanté de golpe.

