Alexander estaba delante de Isabella, él sacudió su pie y miró con desprecio a la mujer delante de él. Cuando Saskia vio lo que estaba pasando, se asustó y corrió directo hacia donde ellos estaban. —Lo siento mucho, jefe. Por favor, tenga un poco de paciencia. Isabella es nueva y debe acostumbrarse al ritmo de trabajo de la empresa. —Nadie te ha metido en esto —Alexander miró con desprecio a Saskia —, así que vete por dónde has venido. —¡¿Y quién te crees para hablarle a Saskia de esa manera?! —Isabella apartó a la mujer y se puso delante de ella —en serio que eres un pedante. —Escucha, Isabella. No me desafíes delante de los empleados si no me quieres ver enojado. Si trato a esta mujer de tal manera, es porque soy su jefe. —Pero no eres su padre para maltratarla —Isabella empujó a Al

