Cuando Isabella escuchó esto, se mostró totalmente indiferente. Simplemente, siguió recibiendo el masaje y, por un momento, podría haber jurado que ella no había oído nada. —Isabella, ¿Has escuchado lo que esa mujer ha dicho? —pregunté para ver si no me equivocaba. —Ajá, pero decidí no prestarle importancia —su cabeza se viró en mi dirección —al final estaba preparada para esto. Veré hasta dónde llega y ya después tomaré medidas dependiendo de lo lejos que es capaz de soltar la lengua. Permanecí en silencio, por un momento pensé que esa tipa se iba a callar, no obstante siguió hablando como si fuera una matraca lo que tiene en vez de lengua. —Y a Alvi se atrevía a hacerle una escena de celos cuando pasaba tiempo conmigo, ¿Pero cómo él iba a pasar al lado de un esperpento como Isabella?

