¡Bip! ¡bip!
Mi teléfono vibra sobre la mesita de noche. Anuncia la entrada de un mensaje y me despierta de mi agradable sueño. ¿A quién se le ocurre mandar mensajes tan temprano? Me cubro la cabeza con las cobijas y lo ignoro para poder seguir durmiendo.
¡Bip! ¡bip! otro mensaje...
¡Bip! ¡bip! otro...
¡Bip! ¡bip! otro...
¡Ok, ok. Ya reviso! Tomo el celular y miro la pantalla... Alex. ¡Lo voy a matar!
Alex dice:
¿Amanda estás?
¡Despierta!
Te tengo una invitación...
Despiertaaaaaa
Amanda dice:
Alex ¿¡viste la hora!?
Alex dice:
Lo sé, pero necesito hacerte una invitación.
¡Anoche no pude porque me mandaste a dormir!
Amanda dice:
Pudiste esperar hasta más tarde (carita enojada) ¿de que se trata?
Alex dice:
Tiene que ser ahora o nunca. Mis padres quieren pasar el fin de semana en la playa para aprovechar los últimos días de verano. Se van al norte y arrendaron una cabaña por el fin de semana ¿que dices?
Amanda dice :
¿¡de verdad!?
Alex dice:
no de mentira... ¡obvio que de verdad, mujer!
Amanda dice:
Jajajaja ¡que buena idea!
necesito pedir permiso
Alex dice:
Mi mamá ya habló con la tuya. Te dieron permiso, pero me dejaron la difícil misión de despertarte y darte la noticia... XD
Nadie quiere despertarme un sábado por la mañana. Antes de leer su nuevo mensaje diciendo que me arregle y que pasaran por mí a las nueve, ya estoy preparando mis cosas corriendo a toda velocidad por la habitación. Después de bañarme a toda carrera bajo a tomar desayuno.
—Amanda, no corras por las escaleras —ordena mamá cuando llego a la cocina.
—¡Lo siento!
—¿Tienes tus cosas listas?
—Sí, ma, todo listo.
—Llámame en cuando lleguen a la cabaña —pide papá detrás de su diario matutino.
—Sí, papito —le respondo sentándome a la mesa.
Ya tengo dieciocho años y sigo siendo bastante inmadura. Tampoco ayuda que mis padres me sigan tratando como a una niña. Por ser hija única, ellos han sido mucho más protectores conmigo.
Una hora después se escucha el claxon del auto de la familia de Alex. Me despido y salgo a toda prisa mientras escucho los miles de consejos de mis padres a mis espaldas. Llegando cerca del auto, veo a Franco que viene acercándose a lo lejos. Me extraña verlo tan temprano y le hago una seña con la mano para saludarle. Él me responde de la misma manera. Junto al auto está el papá de Alex esperando para guardar mis cosas, lo saludo y cuando subo lo primero que escucho es a Alex que pregunta:
—¿Y ese quién es? —Estamos los tres con el cuello torcido mirando a Franco caminar a la puerta de mi casa.
—Él nuevo socio de papá —le respondo y la mamá de Alex no le ha quitado los ojos de encima.
>.
—¡Con razón no estuvo tan aburrida la cena de anoche! —reprocha Alex con tono burlón y yo finjo mirar algo en mi teléfono—. "Es simpático el socio de mi papá" —Alex imita mi voz de manera exagerada y chillona para burlarse de mí. Suelto una carcajada que resuena al interior del vehículo y me rindo ante la evidencia.
—¡OK, tienes razón! no me aburrí para nada en la reunión de papá, estuvo muy interesante.
Alex, me da un pequeño golpe en el brazo.
—¡Fresca!
Le respondo con una sonrisa inocente y le paso un auricular para escuchar música mientras disfrutamos del paisaje.
Después de un par de horas de viaje llegamos y nos instalamos en el lugar. No hay mucha vegetación, pues el norte es más bien seco. Almorzamos y bajamos a la playa. Con Alex jugamos en el agua como si aún fuéramos dos niños, también hemos traído algunos juegos para divertirnos; naipes y otros que la mamá de Alex tiene guardados. Nos reímos tanto con mi amigo haciendo bromas o hablando de cosas sin sentido. Me divierte su cara de enfado mientras yo intento hacer trampa en los naipes. Luego, vemos nuestros grupos musicales favoritos en el celular, nos compartimos música y nos reímos de las fotos que nuestros compañeros suben a f*******:. Disfruto mucho de su amistad. Nos quedamos descansando sobre la arena y tomando sol, a ver si cojo un poco de color. Alex está de costado a mi lado jugando con la arena y hablamos de cualquier cosa, le voy respondiendo con los ojos cerrados. De pronto, Alex cambia el tono a uno más serio y me pregunta:
—Y ese tal Franco... ¿Franco se llama?
—Ajá, sí ¿Qué pasa con él?
—¿De dónde salió?... nunca lo había visto.
—Es un amigo de infancia de papá cuando vivía en Córcega. Llegó hace poco a vivir a Altamira.
—Ah... —responde de mala gana—. O sea que lo verás más seguido...
—Pues sí, van a trabajar juntos ahora.
Giro la cabeza en su dirección y con un ojo entreabierto veo que no le ha gustado la idea. Se queda en silencio, sin levantar la vista sigue jugueteando con la arena.
—¿Por qué pones esa cara de perrito abandonado?
No me responde, ni tampoco me mira. Bromeo, para robarle una sonrisa:
—Sabes que eres el único en mi vida, no te cambiaré por nadie, aunque esté muy guapo.
Se pone a reír y me da un golpecito en el brazo.
—¡Nada que ver! Estás imaginando cosas.
—Ajá, claro, como tú digas.
—¡Oye! ¿te enteraste de lo que comentan de la Andrea? —me cambia de tema olímpicamente.
—¿La que está de novia con Mauricio del tercero b?
—Sí, ella. Que ha pasado de todo, absolutamente de TODO con el Mauri.
—¿Y tú como sabes eso? pareces vieja metiche. —Lo miro extrañada.
—¡Pero si medio liceo habla de lo mismo! —se defiende.
-Entonces, son todos unos entrometidos. A mi me da lo mismo lo que haga con su novio, si ella es feliz y se cuida ¿cuál es el problema?
Estamos en otros tiempos y la verdad es que yo no le veo lo malo.
—Y lo mismo pienso, lo digo por la manera en que se expresan de ella.
—Hablan de envidiosos. Si ellos se están cuidando que disfruten y no hagan caso de los comentarios. Mi mamá siempre me habla del tema, que yo debo cuidarme, y que, aunque la responsabilidad es de ambos, la mujer es la que siempre sale más perjudicada. Es algo que los padres ya no pueden evitar y es mejor que te enseñen a prevenir enfermedades y embarazos no deseados.
—¡Oye, sí! mi mamá siempre con el mismo discurso —Alex, habla como si ya estuviera cansado de escuchar lo mismo—. Que si quiero tener relaciones me tengo que cuidar y no dejarle esa responsabilidad solo a la mujer. Que tengo que ser bien hombrecito para mis cosas y si llegara a dejar embarazada a una chica tengo que hacerme cargo y bla bla bla,¡Amanda me tiene chato!
Río de su cara de fastidio.
—¡Ya te imagino! —exclamo con diversión—. El día que tengas la oportunidad de estar con una mujer, estarás tan presionado por los consejos de tu mamá que no le harás nada.
Suelto una risotada tan solo de imaginar a Alex en esa situación.
—¡Síí! —confirma—. Y cuando estemos en lo mejor le diré: lo siento, pero mi mamá me dijo que no debo embarazar a nadie, así que no tocaré mujer alguna hasta que no sea responsable de mis actos —pone una voz grave y de hombre exageradamente maduro.
Nos partimos de risa de nuestras ocurrencias, estoy tan tentada, que me giro apretándome el estómago a dos manos, nos quedamos frente a frente.
—¿Cómo te gustaría que fuera tu primera vez? —pregunta sin pudor, una vez que hemos dejado de reír.
Miro el horizonte por sobre su hombro pensando en una respuesta, para nada incómoda. Entre Alex y yo hay tanta confianza que podemos hablar de lo que sea.
—Mhm... —vacilo—. Pues... no lo había pensado... creo que me gustaría lo mismo que toda mujer desea, que sea un momento especial y mágico con él hombre que amas, ya ves que no todas tienen una experiencia agradable en su primera vez.
—Tienes razón, como le pasó a la Laura, pobre...
—Debe haber sido traumático para ella, él tipo prácticamente la obligó. Es que era un hombre muy mayor, por eso nada con hombres mayores, no se puede confiar en ellos, papá siempre me lo dice. Además, la Laura era menor de edad cuando pasó, así que cuenta cómo violación.
—Que fuerte vivir una situación así, ella siempre se acordará de esa mala experiencia —reflexiona—.
En cambio yo, en mi primera vez sería todo muy suave y romántico y prepararía un ambiente antes, que no todo sea puro sexo. Las mujeres están muy desinhibidas, lo utilizan a uno como un objeto s****l y uno tiene sentimientos, un corazón frágil e inocente.
Vuelvo a reír como desquiciada y Alex me mira complacido de que celebre sus burradas, Cuando logro calmarme, interviene nuevamente con tono serio:
—No, pero de verdad... Me gustaría que fuera un momento muy especial con alguien especial.
—Eres tan romántico, Alex. La mujer que se enamore de ti tendrá mucha suerte, eres detallista y eso gusta.
A mi me gustaría que fuera con alguien inexperto igual que yo y que fuera la primera vez para ambos. Jamás en mi vida podría estar con un hombre mayor ¡eso ni pensarlo!
—¿Y qué estamos esperando entonces? —Me mira seductor. Se echa sobre mi con la mitad de su cuerpo, fingiendo que me besa apasionadamente.
—¡No, Alex, nooo! ¡suéltame loco! —digo divertida—.
¡Me estás babeando entera!
El día siguiente sigue igual de divertido. Lleno de risas, bromas y juegos. Llegamos a casa al atardecer. Él papá de Alex estaciona frente a mi puerta y me despido de todos ellos con cariño que es correspondido efusivamente. Bajo del auto y les digo adiós con la mano hasta que desaparecen por la carretera.