Después de aquella noche llena de revelaciones, Jack se marchó hacia su departamento. Mi corazón gritaba de la emoción y la felicidad, así que al día siguiente estaba dispuesta a acabar con todo lo que me impedía ser feliz del todo. Desperté antes de que el sol terminara de asomarse por completo. La claridad que se hacía ya notaría entre las cortinas me resultaba suficiente para saber que aquel día sería decisivo. —Hoy es un día importante Anne— ame dije a mí misma mirándome al espejo. Alrededor de las 8 de la mañana, después de dejar a los gemelos tranquilos y con la enfermera, salí de casa. Ya estaba decidido y sabía lo que decía hacer. Me parqueé frente a la mansión y, al bajar del auto, me invadió una sensación de nostalgia y enojo que tantas veces había sentido. Toqué e

