Pasaron unos días que parecieron un respiro después de todo el caos. Todo había cambiado de una manera tan radical que a veces me costaba creer que era real. Después de tantas lágrimas, tantas noches de insomnio y tantas batallas emocionales, por fin podía caminar junto a Jack sin sentir que había una sombra amenazándonos. Nos habíamos prometido buscar un lugar donde empezar de nuevo, donde los gemelos pudieran crecer rodeados de amor y donde yo pudiera sentir que la vida me daba, por fin, un respiro. Aquella tarde recorrimos varias casas, entrando en cada una como dos niños curiosos, imaginándonos en cada rincón. —Algunas casas han sido verdaderamente una belleza. Pero no todas me han convencido amor— Dije un poco apenada. —Encontraremos una. Quizás sea esta. En aquella casa, h
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


