Los brazos de Hades rodeaban el cuerpo pequeño de Aurora con una firmeza que no parecía un simple gesto de deseo, sino de necesidad, de anclaje. Ella no podía dejar de tocarlo, como si al separarse de su piel fuera a volver todo lo que intentaba olvidar. Sus dedos se perdían en su cabello, tiraban con una urgencia casi violenta, mientras lo besaba sin recordar en qué momento exacto decidió dejarse llevar por el deseo explorando cada parte de la boca del desconocido. No sabía si era el alcohol… o el veneno reciente de la traición. Los recuerdos de su vida, su esposo y su mejor amiga seguro estaban burlándose de ella en ese mismo momento mientras se revolcaban en su cama. En vez de detenerla, la empujaban más contra el hombre que tenía enfrente. Cada latido en su pecho era una pequeña reb

