Capítulo 3.1

942 Words
Alex: Luego de aquel Ethan me salvara de aquel gorila que estaba a punto de golpearme, nos sentamos junto con Mia y el mejor amigo de Ethan a almorzar. La charla era muy entretenida y Oliver era demasiado gracioso por lo que siempre estábamos riéndonos, o yo por lo menos. En un punto de la conversación Mia sugirió que fuéramos este fin de semana a la feria que se celebraba en la ciudad por lo que todos accedieron, hasta yo pero a regañadientes. El día continuó de forma normal, el trabajo estuvo algo ajetreado ya que me tocó ir a repartir algunas pizzas por la ciudad, pero nada grave. Llegué al apartamento, me coloqué una ropa más cómoda y me coloqué a ver una película en el televisor pues ya había terminado los trabajos pendientes. Luego de aproximadamente de dos horas de pereza, decidí que era hora de dormir por lo que me cepillé los dientes y me fui a dormir. Al día siguiente me levanté con algo de sueño pero muy a mi voluntad me puse a organizar el apartamento ya que se supone que en la tarde iría con los chicos a aquella feria que mencionó Mia. Coloqué algo de música animada y me puse a limpiar cada rincón, luego de 2 horas casi terminé y me recosté en el sofá pequeño que había logrado comprar hace un par de semanas, la verdad no tenía muchas cosas en el apartamento pues salí de casa de una forma muy violenta y apresurada, no pude traer muchas cosas, solo mi ropa, pero en fin, no tenía que pensar en esas cosas ya que siempre me deprimía y me colocaba de los nervios. Prendí la tele y poco a poco me fui quedando dormido. Estaba corriendo, muchos hombres armados me perseguían por aquellos callejones de Nueva York. Tenía mucho miedo, grandes gotas de sudor recorrían mi frente, mi padre estaba decido en encontrarme y no le importó enviar a los matones más fuertes que trabajaban para él. De pronto, entré a un callejón de salida por lo que me giré rápidamente para huir de ahí pero ya era muy tarde, los hombres me habían rodeado y todos me veían con una expresión malévola - Al fin te atrapamos, ratita – me dijo un hombre clavo que llevaba una pistola con silenciador – Jefe, ya lo tenemos, ya puede venir – gritó el hombre hacia un lado De pronto vi cómo mi padre aparecía por aquel callejón. Estaba completamente furioso y su rostro era tan rojo como un tomate - ¿Qué mierdas pensabas para escaparte de esa forma? - Y… yo no quiero ensuciarme de esa forma las manos. No quiero seguir con tu estúpido negocio, déjame en paz Michael - Harás lo que yo te diga, niñato Michael comenzó a acercarse de forma decidida y extendió su mano para tomarme, comencé a hiperventilar fuertemente cuando sentí su mano sobre mi rostro. Desperté bañado en sudor y con los latidos del corazón a mil. Hace mucho tiempo no había tenido este tipo de sueños, no sé porque volvían a mi cabeza luego de todo esto, me levanté y tratando de calmarme me dirigí a la cocina, tome un vaso, lo llené de agua y de un solo sorbo me lo acabé. De un momento a otro escuché cómo mi celular comenzó a sonar por lo que extrañado me dirigí hacia la sala que es donde se encontraba el dispositivo, miré la pantalla y me extrañé aún más al observar que quien me llamaba era “mi acosador secreto”. Descolgué la llamada y llevé el celular a mi oído - ¿Hola? - ¡Alex! ¿Ya estás listo? ¿Por qué tienes la voz ronca como si hubieras estado durmiendo? - Emmm ¿Por qué lo estaba? – me reí - ¿Por qué llamas a esta hora? Aún falta un tiempo para que nos veamos - Definitivamente sí estabas durmiendo – se echó una carcajada – revisa tu celular, bebé – Despegué mi rostro del celular y le eché un vistazo a la parte de arriba en donde indicaba la hora, “4:30” ¡mierda!, habíamos quedado en encontrarnos a las 5, no sé en qué momento dormí tanto - Tengo que ir a alistarme, adiós – dije mientras corría a mi cuarto para alistar la ropa para salir - ¿Qué? Espera, te estoy esperando fuera del edificio - ¡¿Qué?! ¿Por qué narices viniste hasta aquí? – corrí hacia la ventana, me asomé  y efectivamente allí estaba Ethan esperándome junto a su auto - ¡Sorpresa! La verdad quería sorprenderte en tu apartamento pero no me sé aún el número así que decidí esperarte aquí abajo - Pues te quedarás ahí – dije sonando algo cruel pero en el fondo me estaba riendo, fue un gesto muy tierno el que haya venido hasta aquí - ¿Qué? No seas así – vi cómo hizo pucheros desde donde estaba – déjame subir al menos para esperarte sentado, ya estoy cansado aquí - No quiero – me reí - ¡No seas malo! - ¿Y qué me das? – dije bromeando mientras me reía - ¿Qué quieres? – preguntó con un tono de voz insinuador - Y… yo… - me puse colorado sin que él estuviera aquí, a veces me daba pena lo fácil que era ponerme sonrojado – Apartamento 204 – dije rápido antes de colgar la llamada Luego de un par de segundos sentí cómo alguien tocó el timbre por lo que me dirigí a la puerta y con una  sonrisa abrí esta
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