Capítulo 3.2

868 Words
Ethan: Alex me colgó la llamada por lo que decidí ir hacia su apartamento, subí las escaleras de aquel edificio que no era demasiado viejo y timbré en la puerta que tenía el número “204”. Esperé unos segundos y luego vi cómo un despelucado Alex me abría la puerta - Hola, bello durmiente ¿Si descansaste? - Cállate – me miró mal – sigue, sigue, tengo que alistarme pronto, ya casi es la hora que acordamos en vernos - Lo sé, pensé que ya estarías listo pero por lo visto estabas plácidamente dormido - Sí, sí, como digas – respondió con un movimiento de mano – Si quieres espérame aquí en la sala mientras me baño rápido - Si quieres puedo acompañarte en el baño – sonreí fingiendo inocencia Alex se puso rojo hasta las orejas, abrió los ojos como plato y muy apenado se dirigió hacia el pasillo de aquel apartamento, yo me reí fuertemente hasta escuchar cómo el gruñón cerraba la puerta. Me senté en un sillón n***o que había en la sala y me puse a detallar el hogar de Alex, era un apartamento muy pequeño, las paredes eran color beige, tenía un sillón en la sala junto a un pequeño televisor. En la cocina también se encontraba el mesón del comedor, la cocina al igual que todo lo demás era algo pequeña pero bueno, viviendo solo no es que Alex necesitara mucho espacio. El lugar era acogedor y además olía delicioso, todo estaba organizado y pues Alex era así, siempre que le pedía algún apunte o algo, veía cómo era extremadamente ordenado, algo que me gustaba de él.  Esperé durante unos minutos a que Alex terminara de alistarse, cuando finalmente lo hizo apareció en la sala vestido con una chaqueta verde, camiseta blanca con algunos detalles negros, un pantalón verde a cuadros y unos zapatos blancos también. Se veía demasiado guapo y creo que notó que pensaba eso porque se colocó un poco nervioso cuando me le quedé mirando - ¿Listo? – pregunté con una gran sonrisa - Así es, dame un momento y voy por mis llaves Se dirigió a un costado de la cocina y de una mesita tomó sus llaves, me avisó que ya podíamos salir por lo que bajamos hasta mi auto, entramos y nos colocamos en marcha a la feria. Por el camino hablábamos de cualquier cosa o cantábamos algunas de las canciones que pasaban por la radio, sentía que nos estábamos entendiendo bien por lo que me alegraba pasar tiempo a su lado. Luego de unos 20 minutos conduciendo llegamos a un parque muy grande en el que habían distintas atracciones y se podía ver una gran rueda de la fortuna. Nos acercamos a la entrada y observamos que tanto Mia como Oliver ya se encontraban en dicho sitio - Amigo, ¿Por qué se demoraron tanto? Ya estoy cansado – dijo Oliver quien al verme se levantó y me dio un golpe en el brazo - Lo siento, lo siento.  Tuvimos un pequeño contratiempo ¿Verdad Alex? – lo vi divertido por lo que este se colocó algo apenado - Lo siento, fue mi culpa que llegáramos tarde – se disculpó Alex -  No pasa nada, ¡vamos entrando a la feria que aún la tarde es joven! – exclamó Mia emocionada Comenzamos a dirigirnos a la fila, esperamos 5 minutos más o menos y pudimos comprar las boletas, ingresamos al parque y nos dirigimos a las primeras atracciones que se encontraban cerca. Mia y Alex comenzaron a jugar a dispararle a la boca de un muñequito para llenar la bomba que tenían, de pronto, Oliver se me acercó disimuladamente al oído y me habló en voz baja - Oye, ¿llegaron tarde porque hicieron algo en su apartamento? Me dijiste que irías a recogerlo – Oliver me dirigió una mirada sospechosa pero divertida - ¿Qué? No seas bobo, claro que no pasó nada, hasta ahora estoy conociendo a Alex – dije sorprendido de las insinuaciones de mi mejor amigo, es decir, sí, pudo haber ocurrido algo y pude aprovechar que Alex se estaba bañando, pero no, tenía que respetarlo y mantener la distancia pues aún no teníamos esa cercanía entre nosotros - Sí, claro – se rio Oliver quien pareció no creerme mucho Giré los ojos y le di una palmada en el hombro indicándole que estaba completamente equivocado, luego de eso nos unimos a Alex y Mia y comenzamos a jugar con ellos. Después de ir a casi la mitad de las atracciones fuimos a comer algodón de azúcar que estaba vendiendo un señor con bigote, una vez lo tuvimos no sabíamos adónde ir ahora - ¿Qué tal si vamos allá? – dijo Mia mientras emocionada señalaba la rueda de la fortuna Todos estuvimos de acuerdo por lo que nos dirigimos a aquella atracción, hicimos una fila de 8 minutos casi y por fin pudimos subirnos a una de esas plataformas. Solo se podían subir de a dos personas por lo que Mia y Oliver fueron primero y se subieron a una mientras Alex y yo seguimos detrás y nos montamos en otra de las plataformas que había allí
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