Capítulo 4

960 Words
Alex Ya estábamos en el parque y estábamos jugando algunas atracciones de puntería con mi amiga y los dos chicos, la verdad la estaba pasando realmente bien. Todos nos entendíamos y bromeábamos de vez en cuando, decidimos ir por un algodón de azúcar lo que me parecía genial pues desde niño no probaba uno. Una vez los compramos le di un gran mordisco y me deleité con ese sabor azucarado, parecía un niño, sí, pero hace muchísimo tiempo no vivía algo similar, siempre andaba tenso y evadiendo a mi padre. Luego de comprar el algodón Mia sugirió que fuéramos a la rueda de la fortuna por lo que todos asintieron animados menos yo que tenía un poco de nervios pues tenía un poco de miedo a las alturas, sin embargo me encaminé con ellos e hicimos la fila para ingresar a una de esas plataformas. Después de unos minutos ingresamos, me tocó con Ethan solamente pues solamente se podían ingresar de dos personas, nos subimos a la plataforma y yo inmediatamente me tensé, Ethan notó mi nerviosismo y me miró fijamente - ¿Qué pasa? ¿Le tienes miedo a las alturas? – me vio divertido mientras le daba un mordisco a su algodón de azúcar - N… no… - dije tratando de calmarme pero fallando en el intento - ¿Sí? Pues no se nota – se rio Ethan mientras se levantaba del otro extremo de la plataforma y se sentaba junto a mí – tranquilo, yo estoy contigo, no dejaré que nada te pase – me vio con la mirada más tierna que le hubiera visto antes y me tomó suavemente de la mano estrechándola al final - Y… yo – no pude decir nada ya que sentí cómo la atracción comenzó y nuestra plataforma subió gradualmente. Apreté con un poco de fuerza la mano de Ethan y este me vio con una mirada tranquilizadora La rueda comenzó a girar de forma no tan rápida, pero sin embargo yo estaba aún nervioso, no tanto por la rueda en sí sino por la cercanía que estaba teniendo con Ethan en esos momentos, sentía que el corazón iba a mil por hora, algo que no había sentido con ninguna persona antes. Pasaron cerca de dos minutos girando cuando nos quedamos arriba mientras las personas de abajo salían, luego pasaron 3 minutos más y nosotros no nos movíamos por lo que extrañados miramos abajo pero me arrepentí porque me dio algo de vértigo - Lo sentimos, tenemos algunos problemas técnicos pero en breve daremos marcha nuevamente a la rueda de la fortuna, no se preocupen – dijo un hombre con un altavoz - ¡¿Que no nos preocupemos dice?! ¡Estamos como a 6 metros del suelo y la atracción se dañó! ¿Cómo quiere que no estemos preocupados? – dije estérico pues los nervios habían incrementado rápidamente - Hey, hey, tranquilo Alex, ya te dije que estoy aquí contigo y no dejaré que nada te pase – Ethan estrechó mi mano – En vez de preocuparte, disfruta de la vista, mira al frente Era cierto, al estar en lo más alto de la rueda de la fortuna teníamos una vista increíble, ya era de noche por lo que se veían miles de luces pequeñas desde donde estábamos, se podía apreciar un poco de la hermosa ciudad. Me relajé un poco y pude notar lo hermosa que era la situación, había un ambiente muy iluminado y cálido aquella noche, vi mi mano entrelazada con la de Ethan y me sonrojé un poco, disimuladamente fijé mi vista en él. Estaba viendo al horizonte, podía detallar muy bien sus rasgos finos y masculinos, sus ojos verdes que constantemente aparecían en mi mente así no quisiera admitirlo, su cabello se ondulaba para atrás producto del viento, bueno, exceptuando un mechón rebelde que caía por su frente lo que lo hacía ver mucho más guapo. De pronto, Ethan volteó su mirada y notó que lo estaba viendo fijamente por lo que rápidamente vi al frente y disimulé que no había ocurrido nada, sentí cómo Ethan con su mano libre tomó mi mentón e hizo que lo mirara nuevamente, mis ojos se encontraron con los de él y nos quedamos viendo durante unos segundos, sentía una especie de cosquillas en mi estómago que se intensificaron cuando noté que el chico rubio comenzaba a acercarse cada vez a mí, comencé a sentir su respiración en mi rostro y cerré los ojos, de un momento a otro sentí sus labios sobre los míos. No podía creer que Ethan me estuviera besando, sentía un gran calor en mi pecho, sus labios eran demasiado suaves y su boca sabía dulce producto del algodón de azúcar que habíamos acabado de comer. Era un beso demasiado dulce en todo sentido, comencé a seguirle el ritmo pues me sentía completamente a gusto con él, ya no podía negar que aquel acosador que un día me hizo sentir tan incómodo y nervioso, ahora me hacía sentir contento y algo enamorado, tenía que admitir que poco a poco gracias a su persistencia en acercarse a mí, Ethan me gustaba cada vez más. El beso comenzó a intensificarse más, pude sentir su lengua ingresando en mi boca, Ethan besaba de una forma increíble. Colocó su mano en mi mejilla y con la otra me sujetó  un poco más fuerte de mi mano que tenía entrelazada a la suya, me sentía muy contento. Luego de un par de segundos gracias a la falta de aire nos separamos y nos quedamos viendo a los ojos, yo estaba completamente colorado y no sabía qué decir - De verdad me gustas mucho, Alex Miller - Y tú a mí, Ethan Roberts – dije con una sonrisa en el rostro
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD