Rubén’s POV
Hoy sería… la noche.
Había pedido a la vieja de Chen que me dejasen salir un poco antes del laburo, porque quería tomar una ducha y vestirme de nuevo. Normalmente en las dos o tres ocasiones en que me he quedado con Chen, siempre le he pedido ducharme en su baño, porque claro, como lo hago muy temprano en la mañana y duro el día entero, la mitad estudiando y la otra mitad trabajando, cuando ya llega la noche, me urge tomar una ducha, porque esta es una ciudad muy caliente y es lo único negativo que le encuentro, así que fui hasta la casa, me pegué una ducha, me arreglé y me dirigí hasta su casa de nuevo.
Ya había transcurrido un tiempo desde que había conocido a ese flaquito y la verdad, me tomado un poco de tiempo y de paciencia, para hacer que pueda quererme, pero no ha sido nada fácil y menos, cuando constantemente tengo tantos deseos de besarlo, de abrazarlo o… algo más pero no, no me atrevo, porque dentro de todo, lo respeto demasiado. Lo veo tan frágil que me da miedo que pueda romperlo siquiera al tocarlo, pero lo qué sucedería hoy, era algo que ni siquiera había contemplado.
Cuando llegué a casa a vestirme, Julián estaba en la sala. Veía un programa de Mtv que la verdad, me parece muy desagradable. De niños, solíamos ver mucho ese canal, porque pasaban programas realmente buenos y la música era genial, pero ahora es como si todo se basara en sexo y la verdad, me da mucho asco ese canal. No entendía como a él le puede gustar la vida de esos chabones que pasaban en la televisión, me daba mucho asco, pero bueno, Julián es un poco cutre, así que no me sorprende que le gusten ese tipo de cosas, pero cuándo me vio a entrar y me dirigí de inmediato a mi habitación, me siguió, pero no dijo nada. No sé qué se estaba tramando, él es un poco misterioso a veces y bueno, ya lo conozco, no me sorprende. Me pegué una ducha y me vestí lo mejor que pude, pero cuando iba a bajar de nuevo, agarré el regalo que le había comprado a Chen y Julián me fulminó con la mirada y lo sabía, me esperaba otro sermón de su parte.
-Mirá vos, grandísimo boludo, como le estés llevando ese oso de peluche, que no se ve nada barato, al pelotudo de Chen, me veré obligado a pegarte y lo digo en serio, no como Hugo.-Se quejó enojado y exhalé. Bien, él hace rato está molesto con la situación, con Chen por la forma en que ha actuado conmigo, pero no porque lo sepa, no sabe nada a excepción de que Hugo a veces me amenaza, pero es fácil de notar mi situación, que no estoy bien.
-Mmm, ¿a quién más le llevaría un oso si no es a él?
-Che, ¿desde cuándo te volviste tan boludo? ¿y por ese niño? Que no lo entiendo.
-Prefiero no hablar sobre el tema, de verdad. Sabes que me jode un poco.
-Mira, yo sé que me ha dicho que el chabón cumple hoy, pero de verdad podemos irnos a un boliche o podemos pasar la previa aquí, no hay problema, pero de verdad, no vayas a su casa. Te estás jodiendo tú mismo y ya eso me está rompiendo un poco las pelotas, no quiero ir a tener que pegarle al flaco.
-Julián, ¿cómo sos tan pelotudo de siquiera insinuar pegarle a Chen? no lo voy a permitir, no le vas a pegar.
-Es obvio que lo digo de joda. No lo voy a pegar a un niño, pero de verdad, no me agrada para nada. Me cago enormemente la forma en que te trata, no mereces eso hermanito, merecés mucho más.
-Yo...
-¿Crees que quiero verte llorar de nuevo como anoche? Y todo por un boludo como ese, así que por favor, quédate en casa. No vayas allá, él no te necesita.-Esto lastimosamente era cierto, Dios. Anoche, después del desplante que me hizo, no pude evitar llorar ante la situación, la frustración que esto me causaba y lo peor, fue que Julián lo notara, porque claro, a él antes le agradaba mucho Chen, quería verme salir con él, pero desde que empezó a notar cómo eran las cosas entre nosotros, empezó a detestarlo y lo entiendo, me pasaría igual si una mina lo estuviera haciendo sentir miserable, justo como yo me siento ahora.
-Pero, yo… si lo necesito.
-¿Necesitas acaso que él te destroce del todo para que seas feliz? Porque en verdad, desde que lo conociste, nunca te he visto antes tan infeliz.-Me bloqueé ante sus palabras, pero… Dios.
-Mmm, yo... iré a verlo.
Las cosas que están sucediendo con Chen, se me están saliendo un poco de las manos, sobre todo la forma que me hacía sentir. Yo había podido ocultar todas estas semanas la frustración y el dolor que muchas veces me causaba él, porque claro, al anda siempre juntos era difícil que no le llegaran mensajes de Hugo estando conmigo y no tenía de otra más que tolerarlo, aun cuando me doliera y me jodiera profundamente, pero no podía hacer otra cosa más que tolerarlo, no podía prohibirle nada y de hecho, jamás lo haría. En verdad, esto se estaba haciendo insoportable, la situación con Hugo, que no lo dejara en paz y que Chen por algún motivo, no se quisiera alejar de él y no entiendo por qué, no es feliz, no lo es para nada y cualquiera podría notarlo. De hecho, podría hasta jurar que no lo quiere. No sé… es que hay algo en mí que hace pensar en eso, que no lo quiere, pero no puedo comprobarlo y la sola idea de que esté enamorado de él, porque en verdad puede estarlo, está haciendo que mis días sean miserables, porque yo si quiero a Chen en serio. Por Dios, adoro se flaquito, me encanta y todo el tiempo estoy pensando en él. Es que si tan solo tuviera idea de la forma en que lo quiero, de como mi mundo parece girar alrededor suyo, de lo que necesita, de su carita, de sus bracitos, de sus manitos, de la forma que me encantaría besarlo, abrazarlo, acariciar su cabello, su espalda, todo, todo, todo… sé que si él tuviera al menos una mínima idea de cuánto lo estoy queriendo, no me haría sufrir de esta manera, pero en verdad, estar con él es muy agridulce, porque por un lado, me encanta su compañía, me hace sentir bien y por Dios lo adoro infinitamente, pero aun así, se siente mal, porque no lo tengo, él no es mío y ni siquiera he podido tener algún tipo acercamiento hacia él.
No ha sucedido nada aun, cuando con Hugo sucede todo y la verdad, no sé si sería mejor retirarme, dejar la situación así, porque él tal vez nunca puede elegirme, pero mentiría si dijera que me voy a alejar de él. Sé que no me podría alejar, no puedo hacerlo. La idea ni siquiera podría pasar por mi cabeza, no con la forma en que lo estoy queriendo, pero sé que esto no es normal y tampoco lo es, que yo todo el tiempo me sienta mal, que esté triste, que él estando a mi lado reciba mensajes de él y los responda y corra sus brazos y me deje tirado, sólo, aun cuando él es todo para mí o peor, mil veces peor lo que sucedió anoche.
Yo vi cuando Hugo pasó a recogerlo y Chen se fue con él, aun sabiendo que yo lo esperaba y lo peor, es que lo esperé como un pelotudo en su habitación, esperando a que regresara, pero luego, al pensar que probablemente regresaría después de haber tenido sexo con él, preferí irme, porque tampoco merecía algo como eso… Dios, ¿será que esto en algún momento va a cambiar? me da miedo la forma que me estoy sintiendo, es que nunca antes me había sentido tan mal en toda mi vida. Todo lo que me gustaba, todo lo que quería y me alegraba, todo dejó de importarme y sentía como en algún momento iba a tocar fondo, pero no sabía cuándo y temía cuando eso sucediera. Nunca vi mi vida sumida más en la miseria como desde que conocí a Chen.
Esa noche entonces llegué a verlo a eso de las nueve que pude desocuparme, porque claro está que vivo muy lejos y me demoro bastante en llegar, aun cuando su casa queda ubicada en el norte, yo vivo en Puerto Colombia y es muy lejos. Entré, me abrió la puerta a su viejo. Él era un tipazo la verdad, siempre que podía me brindaba alcohol y muchas veces tuve que rechazárselo, pero cuando pilló que sí podía beber whiskey, desde ahí en más siempre me ofreció esto y tuve que aceptarlo todas las veces. Él es del tipo de personas que se ofende si tú no les aceptas ningún trago. He conocido a varios así, pero siendo el viejo de Chen, tenía que aceptárselos y esa noche no fue la excepción. Ni bien había entrado a la casa, me ofreció un enorme trago de whiskey y no era cualquiera, era uno muy bueno y caro. El hombre se burló un poco de mí, al ver el enorme oso que la había traído a mi flaquito y sentí un poco de vergüenza y fue mucho peor cuando ingresé a la casa y vi a los dos abuelos de Chen. Su abuelo me miró con cara de querer asesinarme, pero su vieja y su abuela, rieron y yo en verdad quería hundir mi cabeza en el pavimento, pero peor fue cuando se acercó Chen a mí y vio lo que la había traído, por su sonrojo. Lógicamente le traje esto debido a su apodo y me gustaba decirle así, pero aun así esta noche, yo me sentía muy extraño, no me sentía bien, no sé por qué, pero no quería que esto afectara su cumpleaños, por lo cual no le diría nada.
-Feliz cumpleaños de nuevo, mi bebito.-Le dije y besé su mejilla, pero de inmediato me arrepentí de llamarlo de esa manera, porque todos en su familia rieron y Samuel, a quién no había visto, me hizo mofas en burla y vi a Alex reírse. ¿Es que no puedes ir a ningún lado sin Álex?
-Gracias, de nuevo…-Dijo mientras agarraba el oso y lo vi abrazarlo.-Ya tendré compañía en las noches.
-¿No preferís que yo te acompañe?-Enarqué una ceja y él pareció intimidarse de inmediato.
-Mmm, si quieres…-Dijo sin mirarme. Me incliné hacia su oído.
-¿Hoy puedo quedarme con vos? Prometo no ser tan intenso, aunque no garantizo que no te dé muchos besitos en la mejilla.
-Sí.-Rió.-Quédate conmigo, por favor.
Esa noche fue tranquila. El viejo de Chen estuvo un poco pesado y me hizo beber de más, pero sé que lo hizo porque yo le agradaba y por eso no dije nada, me agradaban muchísimo sus viejos y por otro lado, Chen estuvo… no sé, por algún motivo y como nunca, había estado demasiado apegado hacia mí toda la noche. Él siempre ha sido tímido, reservado y demás, pero por algún motivo, esa noche fue diferente, y no, no fue por el alcohol, porque él bebió a lo mucho cerveza y media. Estuvo apegado hacia mí porque lo quiso y lo que más me desconcertó, fue que incluso, me abrazó un par de veces delante de sus padres y la forma en la que me miraba, Dios… él jamás me había mirado así.
Pasadas las once, sus viejos se fueron a dormir tanto como sus abuelos y habían dejado toneladas de comida y alcohol sobre la mesa, como que en su país es algo
cultural dar mucha comida a los invitados, aunque también acá es un poco así y entonces, Álex se acercó a mí, cuando Chen conversaba con su amigo y me miró con una leve sonrisa.
-El tailandés como que ha estado demasiado pegado a ti, ya como que coronaste, ¿verdad?-Preguntó entre risas y lo miré de reojo.
-Mmm, no nada. Ojalá…
-Pero… ha estado como cachorro recién recogido de un arroyo, demasiado apegado hacia ti. Ahora me dirás que aún así no pasa nada.-Si tan sólo supieras, pensé.
-No lo sé, ya veremos.-Dije tratando de pensar lo mejor.
Más tarde y cuando ellos se fueron, sobre todo cuando Samuel dejó de cantar esa canción, una canción súper irritante que había creado en ese momento para fastidiarnos, genial. Básicamente hablaba de que éramos novios, que yo planeaba comerciar con él, pero no sé a qué se refiere exactamente con “comerciar” con Chen, pero bueno, después de que finalizó su irritante canción que duró como veinte minutos, ellos se fueron y me quedé solo con Chen.
Al ser algo tarde y al haber bebido un poco, sentí bastante sueño y le dije si podíamos ir a dormir, si es que no se había arrepentido de pedirme que durmiera con él, pero no se arrepintió, por lo cual subimos a su habitación y cerramos la puerta. De inmediato, me tiré su cama cuando él estaba en el baño y me quité los zapatos y me acomodé un poco. De verdad pensaba dormir, porque llevaba muchísimas horas despierto y me alcancé a dormir unos cuántos segundos, pero luego, no sé cuánto después, probablemente muy poco porque me duermo muy rápido, sentí que él se tiró a mi lado y por algún motivo, recostó su rostro en mi pecho. Dios… de inmediato abrí los ojos y al verlo recostado hacia mí de forma tan dulce, yo… lo abracé por su espalda y lo acerqué más a mí, disfrutando su olor y su calidez.
No sé qué le sucedió esta noche, estaba demasiado tierno y cariñoso conmigo, cuando jamás había sido así, pero de verdad me encantaba. Dios… me sentía en el cielo esos instantes, en que él era tan tierno conmigo cuando yo siempre había deseado que fuera así, pero ahora que estaba sucediendo, parecía un sueño, que algo tan simple como eso, me hiciera sentir también, no hacía más que confirmar las cosas que yo sentía por él. En verdad Chen me gustaba demasiado, a cada segundo más y con algo como esto en verdad, me hacía sentir infinito. Jamás pensé que estar enamorado fuera tan difícil.
-Me gusta tu olor.-Dijo casi entre susurros y suspiré.
-A mí me gustas vos.-Le dije y él se levantó un poco, pero la forma en la que me miró fue muy extraña.
-¿Por qué eres así conmigo?-Preguntó casi que a la defensiva y lo miré desconcertado.
-¿A qué te refieres, osito?
-Me tratas… bien y se siente extraño.
-Mmm.-Me senté también y acaricié sus brazos, lo miré a los ojos.-Estás acostumbrado a que te traten mal.
-Yo… mmm.-No respondió, creo que no había nada que pudiera decir.
-Yo jamás te haría daño, lo sabes, ¿verdad?
-Lo sé.-Respondió sin mirarme.-Es sólo que… estoy confundido, quisiera que las cosas fueran diferentes en muchos aspectos, también quisiera hacer muchas cosas.
-¿Qué querés hacer? Lo que sea que vos queras lo podemos hacer.
-Es vergonzoso.-Dijo sin mirarme y sonreí.
-Anda, dejá el miedo, contame.
-No he besado nunca.-Noté cómo movía sus manitos de forma tan nerviosa.-Realmente me gustaría ser besado al menos alguna vez.
-Mmm.-Acaricié su rostro, con cuidado, apreciando lo precioso que Chen era, pero cuando deslicé mis dedos por sus labios, acariciándolos, él me miró completamente nervioso.-Yo… podría besarte, si lo querés.
-Oh.-Pude notar cómo empezó a hiperventilar y no pude evitar esbozar una sonrisa al verlo así.-Yo… mmm, me gustaría que mi primer beso fuera especial.
-Sí, supongo tenés razón. No sería bueno que tuvieses tu primer beso estando un poco medio tomado y creo que yo lo estoy también un poco.
-Supongo.
-No entiendo algo, ¿cómo es que… Hugo no te ha besado? Digo, no es que quisiera que lo hubiese hecho ni mucho menos, pero es desconcertante.
-No, jamás lo hizo ni lo hará, estoy seguro.-Dijo con una sonrisa algo extraña.-Supongo le resulta repugnante besar a alguien como yo…
-Oye, no digás eso, por favor.-Dije sujetando su mano, él me miró a los ojos y noté que estos se habían humedecido un poco.-Yo te comería esa boquita, que eres precioso Chen. No volvás a decir algo como eso, por favor.
-Está bien.-Respondió casi en susurros. Tomé su mentón para que me mirara.
-Quiero que me prometás algo.
-¿Sí?
-No importa si es hoy o mañana, o en un año, pero por favor, deja que yo sea el primero que te bese, ¿sí?
-Rubén…
-Por favor.
-Sí… claro que sí.-Respondió con una leve sonrisa de nervios y no lo sé, en un impulso de idiotez, me acerqué a él, lo abracé por su cintura y empecé a torturarlo a besos. Besaba como tonto sus mejillas, porque me sentía genial y feliz, y lo escuchaba reír, lo cual me producía tanta felicidad que no cabía en mi pecho. Le di muchos besos, tal vez dos mil, y él no se apartó ni un poco.
-Chen, aparte de besar, ¿qué otra cosa querés hacer? Digo, como mencionaste que querías hacer varias cosas.-Le dije sin dejar de besarlo.
-Mmm, es muy vergonzoso…
-¿No confías en mí?
-Sí, si confió en ti…-Dijo y tomó aire, lo miré a los ojos.-Es algo s****l…-Confesó y enarqué una ceja.
-Me podés contar, no hay problema.
-Me gustaría saber que se siente… el tener un orgasmo.-Admitió y francamente me quedé en blanco, sin saber qué decirle. Jamás pensé que me diría algo como eso, es que era en verdad desconcertante.
-Oh.-Pensé durante varios segundos qué decirle y él, no me miraba por los nervios que tenía.-Aunque… no me guste siquiera pensar en ese tema, debo decirlo.
-¿Sí?
-No sé cuántas veces has estado con Hugo, tampoco lo quiero saber, pero… ¿cómo es posible que haya sucedido eso?
-Pues…-Lo interrumpí.
-Bien, mejor creo que no quiero saber. Lo siento, no te quiero imaginar en esa situación con él, que me dan celos.
-Perdón…
-Hugo no hace bien ni una mierda.-Dije más para mí mismo y él desvió la mirada.-Chen…
-Dime.
-Te daré tu primer orgasmo.
-Rubén…-Besé su cuello y esperé a ver si me alejaba, pero al ver que no lo hizo, fue como una señal de aprobación y lo sabía, no iba a poder detenerme. Besé su cuello, tratando de contenerme y no lastimarlo, porque en verdad deseaba hacerle tantas cosas… pero me limité sólo a besarlo, así que besé su cuello, sus hombros, su clavícula, pero me costaba al él llevar su suéter puesto, pero cuando deslicé mis manos debajo de este y toqué su espalda cálida, lo sentí erizarse por completo y suspiré.
Lo hice recostarse bocarriba y me subí sobre él. Empecé a besar su pecho y lo miré un segundo, noté cómo mordía sus labios y mantenía los ojos cerrados ante mi tacto, le gustaba, le gustaba muchísimo, pero entonces, cuando seguí bajando y me detuve justo en sus pezones y deslicé mi lengua por uno de ellos, lo escuché gemir y Dios… el escucharlo así por mí, me hizo enloquecer. Empecé a mover mi lengua en círculos, estimulándolo y notaba cuánto esto le gustaba, porque no dejaba de gemir y yo, sabía que necesitaba más, mucho más, así que seguí descendiendo, dejando besos húmedos en su abdomen, pero cuando llegué a sus jeans, de inmediato abrí el cierre, se los quité arrojándolos lejos, al igual que su ropa interior y al ver su m*****o, erecto por completo, lo supe, necesitaba por Dios probarlo.
Deslicé mi lengua por toda su longitud y lo vi retorcerse de placer, así que de tan sólo verlo así, me atreví a más e introduje su m*****o por completo en mi boca y Chen gritó. Empecé a subir y bajar, disfrutando su sabor, cómo me llenaba. No sé cómo es que me había perdido de esto antes, pero me gustaba, me gustaba muchísimo y más, el escucharlo gemir así y por dios, lo sabía ahora, me volvería adicto a esto, a hacerlo gemir así. Seguí con mi tarea no sé por cuánto tiempo, pero luego, me detuve porque necesitaba más y entonces, sujeté sus piernas con firmeza, abriéndolas de par en par y lamí mis dedos. Noté cómo él me observaba, embelesado por completo y quise sonreír.
Con mis dedos, empecé a estimular su entrada y él, parecía disfrutarlo, le gustaba mucho, así que con cuidado, empecé a introducir uno de mis dedos, tratando de no lastimarlo y lo escuché gritar muy fuerte.
-Chen, ¿te duele?
-Un poco…-Dijo casi entre susurros.
-¿Me detengo?
-No, por favor no lo hagas.
-Te gusta mucho, ¿verdad?-Le pregunté y al verlo asentir tan rápido, me prendí hasta más no poder. Seguí moviendo mi dedo dentro de él con cuidado, lentamente, pero luego, cuando noté que dejó de dolerle y que parecía que necesitaba más, me atreví y lo introduje por completo, sin piedad esta vez. Empecé a embestirlo muy fuerte, muy rápido y Chen no dejaba de gemir, por dios… temía que nos pudiesen escuchar, es que él realmente gemía muy fuerte, pero no, no me podría detener. Con mi otra mano, empecé a estimular su erección palpitante, lo cual lo encendió muchísimo más, así que introduje un segundo dedo y él se retorció aún más de placer, mordí mis labios al verlo así. Dios, dios, dios.
Seguí con mi tarea, embistiéndolo con mis dedos sin piedad y estimulándolo, disfrutaba de sus gemidos y yo incluso sudaba al verlo así, es que sus gemidos ahogados me encantaban demasiado maldición, así que incrementé aún más mis movimientos y cuando toqué su punto dulce, lo vi arquear su espalda, así que seguí y seguí sin detenerme, llenándolo más, más dentro, más hondo y luego, lo vi estallar de placer con un último gemido ahogado y vi caer las gotas semi transparentes por su abdomen, dios… no lo soporté más al verlo así y desabroché mis jeans, liberando mi erección y me estimulé sólo un poco ante las ansias insoportables que traía y me corrí por completo sobre su erección, que empezaba a apagarse, dios… Chen me observaba embelesado, mordiendo sus labios.
Luego, me tiré a su lado, agotado un poco y lo vi limpiarse con una toalla que estaba cerca. Vi que intentó vestirse, pero agarré su antebrazo y lo acerqué a mí, apretándolo hacia mi cuerpo y él, me miró completamente nervioso. Su carita estaba enrojecida por completo y yo, sonreía al verlo así y más, al tenerlo desnudo ante mí. Me daba una felicidad que ni sabía que podía existir.
-Rubén… me avergüenza estar así, ¿me dejas vestirme?
-No.-Le dije, pero al verlo mirarme con esa carita tan tierna, rompí en risas.-Lo digo en joda, puedes vestirte si lo querés, pero… me gustaría que no lo hicieras.
-¿Por qué?
-Sos precioso , Chen. ¿Te habías dado cuenta de eso?
-Rubén…
-Quédate así, no te haré nada. Sólo quiero admirarte y abrazarte, ¿estaría bien?-Pregunté y él, conmovido, aceptó. Lo apreté más hacia mí y cerré los ojos, pero luego, lo escuché hablarme.
-Gracias…-Lo miré.
-¿Por qué agradeces, osito?
-Por quererme.-Sonreí como tonto al escucharlo y besé su nariz. Sonrió también y no sé ni bien por qué, pero nos miramos por un par de segundos entre risas tontas de alegría y yo… dios, lo sabía. Justo ese momento, viendo sus ojitos brillar al ver los míos, lo sabía. Estaba enamorado por completo de Chen, podía sentirlo por todo mi cuerpo y ese momento, era el mejor que había tenido en mi vida entera.