Mientras estaba en la lancha, no podía dejar de pensar en Nicolás y en lo que le diría cuando lo viera. Intentaría mantener la calma para poder contarle toda la verdad. Sin embargo, cuando bajé, lo vi de pie en la orilla, con su cabello castaño y esos ojos azules que parecían hipnotizarme. Tenía una pequeña barbilla que le daba un aire aún más atractivo, y no pude evitar pensar lo sexy que se veía. Un impulso recorrió mi cuerpo: deseaba tanto que me hiciera tres hijos. Dejé las maletas en la arena y corrí hacia él. Sin pensarlo, salté en sus brazos y le di un beso en los labios. Sus labios estaban fríos, y al principio no respondió, pero luego sentí cómo sus manos se aferraban a mi cintura y, después, cómo apretaban mi trasero con fuerza. Lo besé durante casi un minuto, sin recibir respu

