Capítulo 7

904 Words
------- Escuchar: Nuvole bianche: ludovico Einaudi, piano ---------- - Hola Gref - cierro la puerta del auto y espero que nadie me haya visto. - ¿Cómo se siente? ¿Está nerviosa? - sonrió en complicidad. - Solo un poco, pero ya sabes... solo es una presentación más. - Debería dejar que su familia aprecie su gran talento, señorita. - Definitivamente no, eso, papá no debe de saberlo y nadie de mi familia - niego rotundamente. Reviso que mis uñas estén en correcta sintonía y hago mis ejercicios de respiración, no estoy tan nerviosa, pero pensar en ello me asusta. Me asusta equivocarme y hacer algo mal. Pero sé que soy muy buena haciéndolo, pero tengo miedo, y me frustra no sentir la confianza de poder hablarlo con alguien que no sea Gref. No recuerdo la primera vez que me interese por la música, creo que tenía seis años... reprimí tanto el sentimiento y trate con todas mis fuerzas de borrar esa sensación de perdida cada vez que me iba y no podía tocar un instrumento. Pero la curiosidad pudo más que mi razón... y entonces conocí a Marco... mi profesor. Marco me vio por toda una semana fuera de puerta de su salón de música y siempre me invitaba a pasar. Pero no me atrevía, papá decía que eso no era algo que yo necesitara aprender, así que no podía estudiarlo. Pero... sentir las vibraciones que producía cada instrumento y eso me llenaba las venas de adrenalina y sentía un abrazo cálido... algo que no sabía explicar. Tenía diez cuando entre por primera vez a la sala de Marco, solo me sonrió al ver tomar un violín. En menos de una semana ya sabia tocarlo, ya podía interpretar partituras y también, me movía junto con las melodías. En un mes aprendí a tocar guitarra y me aburrí... en realidad no era lo que buscaba. Pero Marco insistió tanto, para que aprendiera todos los instrumentos que me demore dos años más para encontrar mi verdadera pasión. El piano, me llamo... cuando me senté frente a él y comencé a jugar con sus teclas. Mi corazón latió fuerte y me di cuenta de que había nacido para esto. Me exigí tanto que cree un teclado sin sonido y me quedaba escuchando la melodía en mis audífonos y añoraba poder tocar como lo que mis oídos presenciaban. Salgo de mi ensoñación, cuando siento el auto detenerse. Bajo del auto, mientras Gref busca donde estacionarse... claro que Gref es mi invitado especial. Entro al teatro y cuando el coordinador me ve y suelta un suspiro de alivio. - La diseñadora está esperándote, en una hora comenzamos. Me señala una puerta, mientras continúa organizando algunos detalles del evento. Entro confiada por la puerta y el vestido que me encuentro hace que los vellos de mi piel se levanten. Es un vestido blanco con plumas negras, como si estuviera manchado por ceniza, como si el fuego lo alcanzara, pero no terminara de incendiarse. - Hola - saludo a la chica - soy Vita Johnson - ella asiente y me sonríe de vuelta. - Siéntate, por favor - acomoda una silla para que me siente y la veo buscar algunas cosas para peinarme - ¿Deseas agua? - asiento y ella le pide agua a otra chica que no había notado por la conmoción que provoca ese vestido. Ella se encarga de peinar mi cabello blanco y pasa algunas cosas dejando mi cabello con líneas negras... se ve precioso. - Este será tu antifaz - me entrega, mientras me sonríe - ahora... puedes por favor retirar tu ropa para vestirte. Respiro una y otra vez... dije mentiras cuando Gref me pregunto si estaba nerviosa, siento que el piso me tiembla. ¡Respira, Vita! Solo eres tú y un millón de personas viendo, no, no, escuchando Vita... vienen a escucharte... la ventaja es que solo tú sabes quién eres tú. Sonrió. Siempre pienso estupideces cuando estoy nerviosa. Después de una breve presentación y mi nombre de artista... me siento en mi piano, acomodo mi precioso vestido y la sala queda en silencio. Suelto un pequeño suspiro y cierro mis ojos mientras las teclas en tonos de blanco y n***o me acarician las manos. Es una melodía tan mía... no de mi autoría, pero tan mía. Cuando la toco, no sé si la estoy tocando o ella me toca a mí. Los tres primeros sonidos activan mi circulación y mi respiración se mantiene en calma. El teatro queda vacío y solo somos mi piano y yo. Nuvole bianche, es marcada por mis dedos y me muevo al son de los sonidos. Siento como su vibración pasa a mis dedos y lo delicado que se vuelven las teclas bajo mis yemas y entonces vuelvo a suspirar. Apreciando el silencio de la habitación tan grande en la que estoy. No me atrevo a abrir los ojos, por miedo a equivocarme y flaquear. No me permitiría que semejante melodía fuera manchada por mi equivocación. Entonces la disfruto y danzo junto con ella. Y dejo que mi cuerpo fluya junto a la melodía y cuando presiono mi última tecla, siento como todas las personas llenan el teatro y me doy cuenta de que en realidad no estoy en la habitación o en el pequeño restaurante, ¡ya no!... ya salí de allí, hoy estoy en el teatro, tocando no solo el piano, sino abriendo mi corazón.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD