Capítulo 4. Indómita

1076 Words
Linda se dirigió a la caballeriza de los Harrison y ensilló a Trueno. Trueno era un caballo que tenía desde potrillo. Recordaba como si fuera ayer el día que su padre la había llevado al rancho Carrington, que se especializaba en la cría de pura sangre, para elegir uno. Trueno, así se llamaba desde antes de su adquisición, era un futuro semental con mucho potencial...tal vez por eso su padre no lo había vendido aún...El único problema era que era completamente indómito. Literalmente no lo habían podido domar y estaban pensando incluso en sacrificarlo debido a su salvajismo. Pero Linda vió algo en él...en el fondo de sus ojos el caballo estaba aterrorizado. Estaba segura de que había sido maltratado por los dueños anteriores a los Carrington. — Quiero ese — le había dicho convencida a su padre. Era solo una niñata con cintas en su rubio cabello...y a pesar de todas las razones que le dieron por la que era una pésima idea ella insistió y su padre se rehusó a dejar de complacerle el gusto a su única hija. Trueno era un hermoso potro de cabello reluciente renegrido con una marca en la frente con forma de rayo en color blanco, de ahí su nombre. Cuando llegó a su hogar ningún peón se atrevía a acercarse dado el mal carácter del animal. Pero la decidida jovencita, con susurros, manzanas y caricias logró que la aceptara. Así crearon un lazo. Después de sus padres y Hal, Trueno era el único ser que Linda amaba. El caballo puso su cabeza en su cuello y ella lo abrazó mientras lágrimas amargas caían por sus ojos y mojaban sus mejillas. Con un salto ágil montó al potro y salió a campo traviesa como si los demonios la persiguieran. Aunque era un nuevo día, incluso uno soleado, para ella la oscuridad la ensombrecía como la más oscura noche. Se rehusaba a creer todavía que su padre la hubiera...vendido al maldito de Mike Falcone. Lo ODIABA tanto. Maldito peón creído, que pensaba que por tener dinero iba a dejar de ser algo más que mierda en sus zapatos. Su cabello rubio se soltó de su moño al galope, y se entremezcló con sus lágrimas. Llegó al sitio donde había quedado en encontrarse con Hal por teléfono cuando lo llamó desconsolada...ese era su sitio...¡era tan injusto!. Con un bramido de furia se tiró prácticamente y corrió a los brazos de Hal que la alzó en el aire. Ella buscó sus labios con los suyos mientras seguía lagrimeando. — DIME QUE NO ES CIERTO, DIME QUE ES UNA MALDITA PESADILLA... Hal la miró con ternura y la dejó en el suelo. Acarició su rubio cabello con ternura. — Shhh tranquilízate... — COMO PUEDES DECIR QUE ME TRANQUILICE CUANDO MI PADRE PIENSA CASARME CON ESE BRUTO — Gruñó ella. — Estará todo bien — dijo él con una sonrisa tranquilizadora y ella lo miró esperanzada. — DIME que tienes un plan, que huiremos de aquí, los dos...por favor — dijo ella aferrando los bordes de su camisa. Él suspiró y puso su frente chocando con la suya. — Sabes que debes obedecer a tu padre, Linda... — NOOOO...NO ME PUEDES DECIR ESTOOO El tomó el rostro de su Linda...la única mujer que amaría en su vida. — Sabes que te amo Linda...te amo tanto que me duele... — Yo también te amo Hal. Por eso...debemos huir y casarnos, hagamos el amor, embarazame...Falcone nunca aceptará un bastardo como su hijo... El acarició su mejilla. — No puedo hacer eso mi cielo...es el designio de Dios que te cases con él... Linda lo miró aterrada. Y se alejó un poco. — ¿ACASO TE VOLVISTE COMPLETAMENTE LOCO??? — espetó enojada. El suspiró con cansancio. Sabía que Linda nunca lo entendería, pero así debían ser las cosas. Él tomó sus hombros. — Hace tiempo le pedí una señal a Dios Linda...algo que me guiara a hacer lo correcto...— ella lo miró aún sin entender. Linda se soltó del agarre de Hal. Ella sabía que era un buen católico. Mejor que ellos, mejor que todos. Por eso lo amaba tanto. — Yo...perdona, no estoy segura de comprender — le dijo sonriendo sin gracia. — Yo me iré a Baltimore Linda...haré el seminario para ordenarme...como sacerdote...hace mucho lo vengo pensando...— admitió él. — ¿QUEEEEE??? ¿VAS A DEJARME POR TU DIOS, ESO ME DICES??? — Es también tu Dios, Linda el Dios de todos... — Pero tú...tú me amas ¿o no?. Dime que no ha sido todo una mentira Hal...Júramelo, dime que lo nuestro ha sido sincero...— suplicó ella en un grito sordo. Él se acercó y la tomó por los hombros. — Eres el amor de mi vida Linda...pero también amo a Dios...— dijo él solemne. Ella empezó a reír histéricamente sin poder evitarlo. — Para Linda...detente...— él la agitó. — Tú...jajaja...tú...jajaja...¿eliges a Dios por sobre mi??? ¿ realmente? — completó azorada. La culpabilidad tiñó el rostro de Hal. Sus mejillas se pusieron coloradas...y Linda enfureció del todo. — Tú HIJO DE PUTA, me dijiste que me AMABAS, ¿Y AHORA ME DEJAS POR TU PUTO DIOS??? — le gritó mientras con sus puños golpeaba sus hombros. Él trató de abrazarla. — SUÉLTAME SERPIENTE, ERES UN MALDITO COBARDE, VE CON TU DIOS Y HAZ EL AMOR CON ÉL...A VER SI EL PUEDE DARTE TODO LO QUE YO TE DARÍA HIJO DE PUTA...— le gritó cegada por el odio que sentía contra todos en ese momento. — Por favor Linda...me iré en tres días...no quiero despedirme así de tí... — TE ODIOOOOO A TI Y A TU DIOS, LOS MALDIGOOO...¿ME OYES??? TE ODIO HAL, TE ODIO CON TODO MI ALMA...— Exclamó ella alejándose de él. Se subió enfurecida en trueno. Se secó con bronca las lágrimas y se acercó con el caballo a Hal —. Si buscas mi bendición en el camino que elegiste eso jamás pasará...nunca te perdonaré esto...— gruñó ella—. El infierno se congelará antes de que eso suceda...tú me has traicionado...así que deseo que tengas lo que te mereces...— dijo con veneno y azuzo al caballo para iniciar su galope de regreso. Hal la miró alejarse con el corazón roto. Solo esperaba que un día su Linda madurara y pudiera entender que ese era su destino...que así era mejor para todos.
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