Capitulo 3. ¿Inocente?
En el último baile ella estaba divirtiéndose bailando con su primo lejano Hal O'Hara con quien parecía tener una estrecha relación y coqueteando descaradamente con Trevor McGregor...y Mike Falcone, que siempre la había deseado secretamente, la miraba desde lejos como solía hacerlo desde hacía un tiempo.
Su padre había muerto después de su segundo infarto (el primero lo había tenido en el rodeo de San Antonio)...y poco después su hermano Tony se fue a probar suerte a Las Vegas. Dejándolo solo con el rancho y su madre.
Mike siempre había odiado ser el pobre de la clase, el que miraban con piedad o desprecio...se había prometido que algún día él sería millonario y poderoso...lo que nunca se imaginó era el alto precio que pagaría, perder a su amada familia. Fue como si un duende maldito le dijera: "ten cuidado con lo que deseas que puede hacerse realidad". Y de un día para el otro se hizo billonario, pero perdió a la vez a su hermano y su padre.
Y ahora estaba lidiando con la gente que quería aprovecharse de él o estafarlo y en el medio estaba ella...la chica de sus sueños...tantas veces le había pedido a Dios, al cielo, a las estrellas fugaces la posibilidad de estar con Linda Harrison...
Pero las veces que se cruzaban, ella pasaba a su lado frunciendo la nariz como si oliera a mierda. Y sí, el trabajaba en su rancho palmo a palmo con los peones. No era un rubio de manos suaves como Hal O'Hara ni un altanero como Trevor McGregor que de vez en cuando arreaba alguna vaca, cuando no estaba corriendo en el auto caro que le había regalado su padre o metiéndose con sus amigos en problemas.
Mike no podía darse ese lujo. No pudo antes que trabajaba con su padre y no podía ahora que tenía la responsabilidad de llevar el nombre Falcone hasta lo más alto. Se lo había prometido en la tumba a su padre, Michael Falcone.
Así que ese día, en el baile, mientras ella se abanicaba acalorada y sonreía junto a los hombres y un par de amigas él había juntado coraje y se había acercado.
Se había sacado su sombrero y con todo el valor que pudo reunir la invitó a bailar...pero ella se río en su cara, junto a sus amigos. Todos se rieron... y todos pagarían...eventualmente.
Empezando por ella.
— Yo no bailaría contigo ni aunque fueras el último hombre en la tierra...que absurdo jajaja...
— Pe.. pero ahora tengo dinero, mucho dinero...— se justificó él.
— VETE tú y tu dinero de nuevo rico por el mismo lugar de donde viniste...o mejor todavía, ¿porqué no sacas a bailar a una chica del servicio? Pegaría mejor contigo...— exclamó y luego de decir eso, todos estallaron en carcajadas a su alrededor llamando la atención del resto de los presentes. Mike cuadró su mandíbula y se colocó su sombrero. Sentía que una vena latía en su frente.
— Esto no quedará así, te juro por Dios y por la tumba de mi padre que te haré tragar esas palabras...— dijo él acercándose y Trevor lo detuvo con una mano en su pecho —. Y tú no me toques...— le espetó al castaño con desprecio.
— La joven ha dicho que no, ¿porqué no reúnes los pedazos de tu dignidad y te retiras "galán"??? — sugirió el niño mimado con ironía.
Él les había echado una mirada endurecida y se había ido.
Pero había acechado. Ya sabía de los problemas financieros de Harrison, así que sin saber que repetía una historia, compró una a una sus deudas hasta que le había hecho una oferta que éste no había podido rechazar.
Le daba cinco millones de dólares (que en ese momento era mucho dinero), si le entregaba a su hija en matrimonio, su casa y sus tierras...Y daba por canceladas sus obscenas deudas de dinero...y claro, el hombre le dijo que lo iba a pensar...Pero poco después lo había llamado y le había entregado un contrato creyendo que Mike firmaría sin dudarlo...pero no, el tomó el documento y se lo llevó.
Y resultó que el muy maldito había intentado estafarlo pero su nuevo abogado se había dado cuenta así que Mike le había dado un ultimátum. O aceptaba su modificado contrato y su propuesta, o iba a comprar cada una de las deudas que contrayera hasta quedarse con su casa y sus tierras...y su hija en vez de ser su esposa iba a terminar siendo una puta rogando por unos centavos para su padre.
Se ve que algo de esto había calado hondo en el hombre porque, a su pesar, había terminado aceptando.
— Y quiero que abandonen Texas luego del compromiso, está en el nuevo contrato — le dijo con dureza sosteniendo su mirada...y el hombre terminó firmando.
Cuando iba de salida, su futura suegra lo había detenido.
— Mike...espera, quiero hablar contigo...— susurró.
Estaban en el pasillo de la casa de los Harrison, la mansión que técnicamente ya era suya según esos papeles que llevaba en sus manos.
Él se giró y la observó. Era una mujer hermosa a pesar de su edad. Él le calculaba unos 45 años. Más de veinte que el propio Mike.
La mujer, Belinda, se veía apesadumbrada.
— Yo...siento mucho lo de mi marido...y tú padre...— dijo con suavidad.
Mike no era idiota, sabía que esa mujer y su padre una vez habían sido amantes. De hecho la había visto brevemente en el entierro.
De hecho, ella fue quien lo había encontrado en el rodeo cuando tuvo su primer infarto.
— ¿QUÉ QUIERE SEÑORA HARRISON?— preguntó de mal talante sin poder evitarlo.
— T..te...te le pareces tanto...— dijo Belinda temblorosa y dió un paso hacia adelante.
— Estoy apurado, si no tiene nada para decir me retiro — dijo y se giró pero la mujer tocó su brazo.
— Por favor, no le hagas pagar a mi hija por nuestros pecados. Ella es joven e inocente y
— Su HIJA es malcriada, soberbia y clasista...así que permítame discrepar con usted en lo de "inocente" — dijo él con cierto desprecio.
— Ella es la hija de Harrison...creció a su sombra, yo traté de que no fuera...así...pero...
— Pues disculpe, pero evidentemente no trató lo suficiente — dijo él acusatoriamente.
— Ella aún es...inocente ¿entiendes??? Bajo toda esa fachada...solo...no la hagas sufrir, te lo pido como madre...algún día tendrás hijas y me entenderás...— Belinda tragó saliva —. Quizá no hice lo suficiente, es cierto...pero yo sé lo que es tener un matrimonio que no quieres por un arreglo cuando amas a alguien más y sé de la brutalidad de la que los hombres son capaces para lograr lo que quieren — dijo Belinda y ocultó su mirada.
Mike suspiró.
— Yo no soy como el señor Harrison...no seré cruel con ella...— admitió.
— Gracias... muchas gracias...— susurró ella.
Mike asintió con la cabeza.
— Y algo más...Esto — dijo él y agitó los papeles que tenía en una de sus manos —. Esto no tiene NADA que ver con mi padre y usted... ni con su esposo...esto es algo entre su hija y yo...— afirmó con firmeza. Inclinó su cabeza, se tocó el sombrero a modo de saludo, y se retiró.
Linda no perdió más tiempo y fue corriendo al despacho de su marido que tenía su cabeza entre sus manos. Sentado tras él escritorio.
— Te dije, TE LO DIJE, y no me escuchaste maldita sea HARRISON, ¿QUE HICISTE???
Su esposo estuvo un rato sin contestarle. Hasta que habló,
— Luego de la fiesta de compromiso nos iremos lejos...debemos abandonar el pueblo y a Linda también...— Finalmente confesó y la mujer se tambaleó.
— TÚ ERES UN BASTARDO INFAME...— espetó ella —. Y ni pienses que seré yo quien le dé la noticia a ella.
Con esto último cerró la puerta de la oficina de un portazo.
Cuando Linda volvió de su encuentro con Hal, pasó por un espejo que había en el pasillo de camino al despacho de su padre y se acomodó. Tenía el vestido con los botones corridos, pasto en su cabello...aunque se la veía sonrojada y feliz... Entró con entusiasmo sin saber que estaba a poco de conocer lo que luego llamaría su "sentencia de muerte".
— Tú...eres mi padre, no puedes hacerme esto ¡ NO PUEDES ENTREGARME A ESE HOMBRE!!! — Gritó Linda desquiciada.
— Pues ya está hecho...— le respondió su padre impasible— En veinte días será tu compromiso y poco después tu boda...— sentenció Harrison y Linda sintió que su mundo se venía abajo.
En estado de estupor se dejó caer en la silla, del otro lado del escritorio, frente a su padre.
— Pero tú...Tú siempre has odiado a los Falcone...siempre los has llamado cerdos...— dijo aún sin poder creerlo.
Su padre tomó su mano sobre la superficie pulida del escritorio.
— Es por tu familia que debes hacer esto querida...Le debo dinero a gente muy peligrosa...— dijo y caviló —.Es un simple casamiento, puedes divorciarte con el tiempo...— concluyó Harrison encogiendo sus hombros pero Linda se sentía como una completa zombie después de que su padre le diera la terrible noticia.
Abandonó la oficina y se dirigió a su cuarto donde se echó en la cama a llorar.
No escuchó que se abrió la puerta y que alguien se sentó a su lado con suavidad.
Belinda acarició despacio el cabello de su hija mientras ésta sollozaba desconsolada.
Hasta que en un momento Linda se incorporó, tenía el rostro arrebatado en color rojo y los ojos hinchados de tanto llorar.
— ¿Ésta ha sido tu idea no? Siempre me odiaste y ahora finalmente lograste librarte de mi...— le dijo a su madre con reproche.
Belinda acarició el rostro mojado de su hija, por las lágrimas.
— Yo sería INCAPAZ de condenarte a una boda con alguien a quien no amas.. yo...— la mujer suspiró con pesar —...he estado en tu lugar...no te haría algo como esto...
— Si, lo sé— dijo Linda alzando su barbilla—...tú amabas al padre de Mike, y ahora me casas con su hijo, ¿qué clase de mente retorcida orquesta eso?
— NO LA MIA QUERIDA — Respondió Belinda enojada —. Yo traté de detener esto, pero ya es hora de que veas la verdad de una vez por todas. TÚ padre es un cerdo egoísta que solo vela por sí mismo...
Linda se tapó los oídos,
— VETE NO QUIERO ESCUCHARTE, ¿PORQUÉ DICES ESAS COSAS TAN HORRIBLES DE MI PADRE?
Belinda, ya molesta, le gritó lo suficientemente alto como para que su hija la oyera.
— TE GUSTE O NO, TU PADRE ORGANIZÓ ÉSTO...LO HIZO POR DINERO Y SÉ QUE EN EL FONDO TÚ TAMBIÉN LO SABES AUNQUE RENIEGUES DE ELLO...Y EL JAMÁS ME ESCUCHA CUANDO SE TRATA DE NEGOCIOS...Y TAMBIÉN SABES ESO
Linda se destapó los oídos y miró a su madre con todo el odio que sentía en ese momento.
— YO NUNCA QUERRÉ AL PRECIOSO HIJO DE TU ADORADO MICHAEL FALCONE, ¿ME OYES? ¡ LO ODIARÉ SIEMPRE Y HARÉ DE SU VIDA UN MISERABLE INFIERNO!!!