Luego de unos segundos frente al edificio del corregimiento, el joven no hizo más que pensar el motivo por el que había llegado allí; quizá fue simple costumbre la que lo llevó inconsciente pensó de pronto pero otro motivo llamaba su atención para estar en el lugar, sabía que debía obtener información de alguien que tuviera relación con la familia de azul y ese solo podía ser Right, aunque parte de él dudaba que fuese a ayudarlo así de fácil, el corregidor ingresó en el lugar en completo silencio con la seriedad que lo caracterizaba dejando boquiabiertos a todos los miembros que lo veían cruzar junto con dos completos extraños, las miradas curiosas de ver de nuevo al joven novato escoltado por dos desconocidos en ropas extrañas le abrían senda en los pasillos hasta llegar a las afueras de la oficina del señor Right, sin embargo, su entrada se vio interrumpida por la corregidora Laila quién de inmediato preguntó la razón de su llegada.
La mujer preocupada por el regreso improvisto del corregidor se colocó junto a el para saber cuando llegó al mismo tiempo que no dejaba de mirar asustada a los dos jóvenes que levantaban miradas curiosas alrededor, de pronto la mujer se fijó en las silenciosas cámaras recordando el momento que pasó con aquel hombre hace tan solo unos días en lo que continuaba con su interrogatorio.
— Necesito hablar con el jefe, es un caso urgente —insistió Víctor tratando de ingresar a la oficina—.
Volviendo a poner su atención en el joven la mujer solo podía ver que algo en el era completamente diferente y no podía evitar sentir curiosidad por el cubre bocas que tapaba parte de su rostro, ante los expectantes se dirigió de nuevo al joven esperando obtener respuestas que sacien su curiosidad.
— ¿Víctor, porque te cubres el rostro? no supimos de ti desde tu último informe y el señor Right comenzó a pensar que habías muerto— se inclinó para ver a los jóvenes detrás del novato mientras se acercaba susurrante— ¿Quiénes son estos sujetos?
— Hubo ciertas complicaciones que debo hablar con el jefe de inmediato—repitió mientras se volvía a dirigir a la oficina y de nuevo era interrumpido por la mujer— déjame entrar, necesito verlo —abrió la puerta y se sorprendió al verla vacía—.
— Él no está, nadie sabe dónde está el señor Right — respondió— lleva varios días sin venir al corregimiento, incluso fuimos a buscarlo en su casa, pero no lo hallamos por ninguna parte.
Namir ingresó a la oficina que ciertamente acumulaba polvo desde la última vez que había estado allí, varios de los informes aún continuaban en el suelo y su taza vacía tenía restos de café seco en sus bordes, mientras la corregidora lo seguía lenta y explicaba que en un principio los informes habían sido enviados a su casa por correo pero incluso así no hubo respuesta alguna por parte del jefe del corregimiento, Víctor algo confundido cuestionó de inmediato a la corregidora sobre su ubicación sabiendo el peligro que podía correr si no se le encontraba lo más pronto posible.
— Necesitamos saber dónde se encuentran enterrados los familiares del señor Right —indicó Namir en lo que volvía a salir de la oficina—
— ¿Para que desea saber eso? —interrogó la mujer dudando las intenciones del joven— lo siento, no puedo darles información personal del jefe —dirigió su rostro a Víctor y sosteniendo su brazo cuestionó— ¿Qué es lo que está pasando?
— Laila, responde la pregunta —centró su mirada en los ojos de la corregidora— es cuestión de vida o muerte.
— Aunque así sea— encogió los hombros negando la pregunta— el señor Right no tiene familiares y no dispongo de información sobre algún cementerio en donde se encuentren enterrados.
— Por favor, señorita —mencionó Kamil— la vida de su jefe está en grave peligro — caminó acercándose abruptamente a ella— ¿hay algún lugar al que él vaya personalmente, o te habló de un sitio que sea especial?
La corregidora silenció unos minutos tratando de recordar alguna pista que sirviera a su compañero en lo que caminaba lentamente hasta el escritorio de su jefe, mirando los documentos por un momento recordó como esta ojeaba una tras otra las páginas de aquellos, rápidamente recordó la vez que le preguntó sobre aquella portada y segura mencionó a sus compañeros el posible hallazgo.
— Bueno, últimamente ha estado observando esta imagen —señaló uno de los cuadros— desde la última vez que habló con el mensajero de Hope —tomó la pintura y se acercó a Víctor para entregársela— ha pasado horas mirando este lugar como si fuera de gran importancia para él.
Se trataba de un pequeño retazo de la portada del libro infantil que había estado leyendo donde se reflejaba el frente a una vieja iglesia, allí mismo se alzaban dignos enormes árboles con verdes ramas como si protegiesen la construcción con sus alargados brazos, Víctor miró la imagen por solo unos segundos y de inmediato reconoció el lugar provocando que el ceño de frente se frunciera por unos segundos agradeció la ayuda de Laila y salió despavorido del corregimiento sin dar explicaciones, por varios metros Kamil y Namir persiguieron al joven corregidor casi perdiéndolo de vista por lapsos y volviéndolo a encontrar todavía más lejos, continuaron esperando una explicación de sus actos pero los minutos pasaron sin respuesta o comentario alguno hasta que ambos hermanos cuestionaron a su guía sobre su extraño comportamiento.
— Víctor, espera —dijo Kamil mientras trataba de seguirle el paso al joven Líes— al menos responde ¿A dónde nos llevas?
— Sé que he visto esa iglesia antes —respondió en jadeante mientras se detenía frente en el edificio donde vivía— Estoy seguro de que ese es el lugar que estamos buscando.
— En ese caso deja de llevarnos en círculos —continuó Namir conteniendo el aliento— ¡estamos perdiendo tiempo aquí parados!
— No lo entiendes, la única persona que conoce sobre el lugar —pausó de pronto—es mi padre.
— ¿Cuál es el problema entonces? —interrogó Namir mientras se acercaba al corregidor—.
— Debemos ir a mi casa y hablar con él, pero será difícil —contestó un tanto preocupado mientras ingresaba lentamente al edificio— ha estado postrado en cama desde hace ya varios años.
Ingresaron al edificio y subieron las escaleras hasta llegar al piso donde se encontraba el departamento del corregidor, en un largo pasillo adornado por alfombras y una peculiar combinación de rojos y café en los alrededores de las puertas de madera, los tres jóvenes caminaron por el lugar hasta llegar a la puerta del departamento; Víctor por un momento dudó en ingresar como si esperara lo peor al entrar a su propio hogar, pero al entrar sus cejas arquearon de sorpresa, la sala de estar se encontraba revuelta al igual que la pequeña cocina que se ubicaba al fondo de esta, miles de papeles tirados por el piso dejaban el lugar completamente desordenado, las ventanas y paredes se encontraban pintarrajeadas sino desgarradas por con lo que parecían marcas de uñas al mismo tiempo el hombre caminó despacio y se fijó que el cajón donde guardaba los cuchillos de cocina había sido forzado siendo el único abierto en la cocina, con una mueca irritada pidió que ambos hermanos se mantuvieran atentos mientras se dirigía a la habitación de su padre, al abrir la puerta ingresó alerta pero fue atacado de inmediato por un viejo hombre lleno de cicatrices en brazos y piernas el cual con su cuerpo desnutrido derribó intempestivamente al joven mientras trataba de clavarle un cuchillo de cocina y no paraba de decir incongruencias de su hija extraviada y su esposa muerta.
Víctor intentó librarse del hombre mientras este continuaba atacando nervioso a todo lo que veía hasta que Namir lo atrapó por su espalda y el hombre aún continuaba balanceando el cuchillo mientras pedía auxilio.
— ¡Papá, basta! —gritó sosteniendo el cuchillo e hiriéndose la mano— ¡detente, soy Víctor!
— ¡Suéltenme, debo ir con ella!
Namir con mucha dificultad pudo dejar inconsciente al anciano que aún continuaba hablando sobre el lugar donde su esposa lo esperaba, finalmente los dos jóvenes pudieron respirar aliviados mientras lo colocaban de nuevo en su cama y con mucho cuidado mientras Víctor solo podía recordar el tiempo donde su padre era el hombre amoroso que hubiese dado la vida por ellos.
Sky continuaba en la celda, aún colgaba en el aire mientras miraba como sus pies se balanceaban ligeros a unos metros del suelo cubierta de heridas que parecían sellarse sin razón; la joven se quejaba callada tratando de escuchar las voces de los guardias a lo lejos y concentraba sus esfuerzos en poder descifrar los murmullos que a lo lejos comentaban información de gran importancia.