En Hope había cinco distritos a cargo de las rosas, pero el distrito blanco era el lugar de descanso para el supremo al mismo tiempo que era el centro donde se reunían las demás rosas a esperar sus órdenes y cuando era necesario reunir a los herederos para su prueba final, misma que era el ser evaluados por la rosa azul y de ese modo calificar para convertirse en los nuevos encargados de los distritos, nadie tenía el derecho de contradecir las decisiones de la rosa azul, pero al mismo tiempo muchos cuestionaban por qué tenía que ser esta persona la que valoraría a los herederos en vez de la rosa blanca; el legítimo supremo, él tenía completo control de todos los movimientos del lugar y aun así una decisión tan importante recaía en manos de personas que para la mayoría era una simple leyenda sino un mito.
El señor Right se encontraba en su oficina leyendo uno de los tantos libros amontonados en su escritorio, ciertamente había releído cada texto sobre Hope para averiguar sus secretos y demás, pero no dejaba de pensar sobre el comentario de la joven al insinuar que su amor por su patria era cuestionable, de hecho, él amaba Astra más que cualquier otro ciudadano; su orgullo quedó herido tras esa pequeña conversación, pero en cierto modo tenía razón no se había puesto a considerar el pasado de su propio hogar más que la leyenda de los primeros pobladores de Astra luego de la muerte del primer supremo y de la rosa azul. Pensativo frenó su lectura por un momento mientras su mente divagaba en aquel pequeño detalle cuando una de las corregidoras ingresó con su clásico café de la mañana, era Laila quién gentil acercó la taza en el escritorio y curiosa miró los textos que tenía el jefe de corregimiento.
— Señor Right ¿Por qué está leyendo cuentos para niños? —tomó uno de ellos para inspeccionar— todos estos libros hablan sobre las leyendas del evangelio.
— Buen día, Laila— saludó el hombre mientras mantenía su vista sumergida en una de las lecturas— sabe oficial, mi abuelo solía contarme que cuando era niño le cantaban una canción de cuna muy tenebrosa. — levantó la mirada— Una de las frases más comunes en ese arrullo era “no dejes que el hombre de espada blanca te quite el sueño”
— Nunca he oído algo así jefe —explicó curiosa— ¿Qué podría significar?
— Pues según todas las leyendas que he leído solo existió una persona con una espada blanca, y ese es el Asesino Blanco.
— Habla del primer supremo de Hope —dudó por un momento la joven—¿no se llamaba Rosa Blanca como los demás?
— Fue llamado de esta manera cuando lideró el concilio de la rosa, pero antes de eso era llamado el asesino blanco.
— Ahora que lo pienso todos los líderes se llaman por un color en específico —razonó mientras se apoyaba en el escritorio— en un principio creí que era algún tipo de cargo o clase social.
— ¿Qué supone cuando le dicen color blanco? —interrogó el hombre —.
— Supongo que—pausó un breve momento dándose cuenta de que no había respuesta alguna — ¿nada?
— Exacto, aquel hombre se hizo conocido por asesinar a sus víctimas sin derramar una sola gota de sangre, de hecho, su misma expresión jamás demostró una mueca o sonrisa, era un papel en blanco.
— ¿Cómo consiguió averiguar eso, señor?
— Tal vez debería ir a terminar con su papeleo pendiente, señorita.
La corregidora temerosa salió de inmediato de la oficina para continuar con sus labores, mientras era perseguida por la mirada molesta del señor Right, una vez completamente solo, el jefe de corregimiento continúo anotando todo dato importante en una pequeña libreta, para luego guardarla en un cajón con llave bajo el escritorio, entrelazando sus dedos frente a los cuentos se dio cuenta de que uno de ellos mostraba una pequeña capilla acompañada por un pequeño bosque a su costado, la atención del hombre se fijó de pronto en aquella portada haciendo que con ayuda de un pequeño espejuelo notara en la cúpula la figura de una espada de color azul, rápidamente se incorporó mientras trataba de entender lo que había visto y por qué el lugar de pronto se le hizo tan familiar.
En el continente de Hope mientras tanto, Sky se encontraba en su nueva habitación revisando las heridas ocasionadas por su pelea de presentación, terminaba de vendar su torso ahora con una enorme marca de color verdoso con ayuda del reflejo de un espejo enorme en la habitación entre eso la muchacha analizaba con cuidado las palabras de los líderes, aunque sus pensamientos concordaban en que su edad no era suficiente para cumplir un papel tan importante en el continente no podía evitar sentir que la razón por la cual había estado preparándose durante tantos años finalmente se estaba realizando, sin embargo, su consciencia dudaba entre si mismo pensando que era necesario correr los riesgos que fueran por cumplir con un deber que no pidió, la joven terminó de cubrir los golpes de su debilitado cuerpo con una blusa y finalmente decidió acallar sus pensamientos en conflicto con una breve visita al balcón del lugar, el paisaje le causaba una nostálgica sensación de paz que disfrutaba junto con la leve brisa del viento y el hermoso cielo azulado, estaba por olvidar todo cuando la puerta que conectaba su habitación con la del joven Líes se abrió, ambos cruzaron miradas y una leve sonrisa a su vez que el muchacho un tanto preocupado se le acercó con intención de acompañarla en el balcón.
— Espero que estés mejor —comentó— Naranja dijo que en unas horas iremos a ver al supremo.
— ¡Claro que estoy mejor! —fingió entusiasmo mientras erguía su postura— hace falta más que unos cuantos golpes para que quede incapacitada —respondió la joven alegremente mientras escondía una ligera mueca de dolor—
— Hablando de la pelea —continuó un tanto nervioso— tu estilo es muy parecido al que enseñan en el instituto para ser corregidor— argumentó acomodando sus anteojos— ¿Quién te enseño a pelear de ese modo?
— No sabía que los corregidores supieran pelear, pero en realidad —encogió infantilmente sus hombros— solo actué por reflejo, nada más.
— ¿Dices que peleaste por reflejo? Pero no solamente esquivaste los ataques, también respondiste y lograste vencerlo.
— Y que milagro ¿verdad? — comentó la joven— cuando actúas por reflejo puedes ser mucho más rápido, pero si te entrenas bien, también puedes ser mucho más fuerte, esperé que eso funcionara —dio vuelta para sentarse en el balcón— claro que si no controlas bien puedes…
— Matar a alguien— interrumpió el joven viendo el rostro serio de la muchacha— ¿cierto?
— Quien sabe, como dije, no esperaba que funcione realmente —explicó con tono despreocupado mientras bajaba y se dirigía a la puerta principal de la habitación—mejor dime ¿puedes hacer el favor que te pedí en el pasillo?
— Aún no me has dicho que quieres que haga esta vez —la siguió dentro de la habitación— ¿acaso piensas lanzarme una señal cuando veamos al supremo? Dudo mucho que estés en condiciones de pelear de nuevo.
— Descuida, exclusivamente hablaremos esta vez—aseguró— pero necesito tus habilidades analíticas, para saber si mis sospechas son correctas.
— ¿Sospechas? Ya entiendo es sobre la justificación que dio naranja antes de reunirnos con los líderes—colocó su mano sobre su mentón mientras reflexionaba en voz alta— además aún no sabemos nada sobre los herederos.
— Correcto — guiño su ojo sonriente—ya debimos haberlos conocido junto con los líderes, y únicamente se me ocurre una razón para que no sepamos nada de ellos.
— Tiene sentido, supongo que habrá que confirmar la información con el supremo.
La tarde comenzaba a cobijar el paisaje con su hermoso manto color rojizo mientras a lo lejos el cambio de guardia comenzaba a hacerse, en el castillo por su parte comenzaba a hacerse los preparativos para la cena de los líderes de Hope y Naranja en su balcón fumaba su pipa mientras organizaba que todo se llevara a cabo con la más efectividad posible. El hombre generalmente era calmado y un tanto bufonesco al punto de irritar a los demás líderes por sus aires de relajado, pero cuando se trataba de su trabajo mantenía un perfil serio y concentrado en todo lo que hiciese, era como si tuviera doble personalidad por lo que nadie sabía cómo tratarlo con exactitud.
Se acercaba la hora indicada para visitar los aposentos del supremo y ambos jóvenes solo podían mantenerse en silencio mientras veían el sol ocultarse poco a poco, de pronto un crujido los alertó, era Naranja quien llegó para escoltar a ambos nuevos inquilinos a su destino antes predicho, los tres transitaban por un pasillo oscuro con los mismos adornos, pero con un tono tétrico por la oscuridad que los rodeaba y únicamente dejando ver el camino iluminado por las velas que llevaba el líder Naranja en su mano, finalmente se toparon con una puerta con detalles majestuosos enmarcados en sus bordes, al abrirla la sorpresa de Sky y Víctor no se hizo esperar al ver a un hombre de aspecto pálido y enfermo recostado en su cama.
— Gran líder Rosa Blanca —reverenció naranja— le presento al señor Víctor Líes de Astra —estiró su mano para presentar quien estaba a su derecha— a su flor más leal, la rosa azul; la señorita Sky —dijo con voz gruesa y respetuosa el mensajero del supremo—.
— Cuantas veces te he dicho — mencionó el hombre con voz reseca— no hay necesidad de que te inclines al entrar Naranja, prefiero tu actitud normal y alegre, amigo mío —continuó con voz baja—.
— No puedo olvidar ciertas costumbres —se reincorporó— pero sabe que eso forma parte de mi personalidad.
— Lo sé, ahora bien, me gustaría ver de cerca a estos jovencitos, me alegra que quieran ayudar a este viejo moribundo.
Ambos jóvenes se acercaron lentamente al pie de la cama obedeciendo las órdenes del supremo, Víctor comenzó a ver en todas direcciones, pero lo que llamaba su atención era el rostro preocupado de su compañera que en ese momento no dejaba de fruncir el entrecejo y evitar la mirada del hombre quien incorporándose en la misma fijó su mirada en ambos jóvenes mientras sonriendo amablemente preguntó sobre el aspecto de ellos como si pidiese que no le tuvieran clemencia por su lamentable ser, sugirió que cambiaran su semblante de pena y espíritu compasivo por uno más despreocupado.
El hombre parecía tener un alma humilde por su actuar por lo que a ojos de todos era como ver un espectáculo que conmoviera los corazones de cualquier persona, su cabello blanquecino por la edad se dejaba caer hasta la altura de los hombros mientras que su rostro pálido mostraba un poco de barba creciente, que cada cierto tiempo raspaba con la pañoleta que el anciano usaba para cubrirse al toser, su mirada; por otra parte, eran completamente oscuros como la noche misma, pero adornados de un ligero delineado en su boca que insinuaba su alegría pese al poco tiempo que le restaba.
— No esperaba ver de nuevo a la gran leyenda de Hope —dijo el viejo mientras estiraba ligeramente su mano— mucho menos ver por primera vez a un habitante de Astra —cerró sus ojos en un alivio profundo— si la muerte me llamara en este momento no me molestaría acompañarla.
— Ya entiendo —respondió la joven mientras miraba fijamente los ojos del moribundo ser— por eso tenías la certeza de que era una mujer— sonrió algo molesta— ¿Cuándo lo conociste? – Preguntó Sky manteniendo la distancia.
— Del mismo modo que tú conocerás a los herederos— justificó el hombre agonizante mientras respondía con una sonrisa desafiante— definitivamente eres su vivo recuerdo, ni siquiera necesito el tatuaje para reconocerlo, basta con ver tus ojos para saber que Hope está en buenas manos.
Aquel comentario causó irritación en la muchacha que solo pudo esquivar su rostro en otra dirección mientras este solo lanzaba una grave carcajada, por conseguir provocar a su presa mientras Sky cambiaba su mirada a uno un tanto triste y melancólico. Por su parte el joven corregidor lanzo un ligero suspiro y cambiando rápidamente de tema decidió poner su mejor habilidad en juego.
— Disculpe —dijo Víctor interrumpiendo la conversación abruptamente— ¿quisiera saber cuándo se dio cuenta de que había sido envenenado?
— Realmente es como dijo Naranja— sonrió gustoso mientras entrelazaba sus dedos— eres un chico interesante, ¿cómo lo averiguaste?
Indiferente contestó sobre que únicamente había visto un vaso con agua en su mesa, por lo que dedujo que solo estaba ingiriendo líquidos, caminó lentamente alrededor del lugar indicando la base de color blanquecino al fondo del vaso siendo una pista efectiva de que se medica desde hace tiempo y señaló la costumbre que este tenía de esconder la medicina en el segundo cajón junto a su cama, justificando la apariencia un poco más desgastada que el resto del mueble caminó cerca del hombre en cama y mencionó que en su mano tiene un pañuelo color rojo; tal vez para disimular en caso de que toser sangre frente a ellos, arregló sus anteojos y colocó ambas manos en sus bolsillos para comentar que según su complexión física no había comido bien al menos durante un par de meses, finalmente agregó que lo delata realmente era su tono de voz grave, el cual se debe a forzar su garganta, tal vez por vómitos o el mismo hecho de toser sangre desde hace tiempo.
— Interesante análisis, pero ¿Cómo estás tan seguro? — cuestionó tranquilo— todos los síntomas que describiste pueden ser de una enfermedad grave, más no de un envenenamiento.
— A pesar de tomar tantos líquidos —explicó— sus labios están resecos y no pude evitar ver su cuello, aunque la camisa lo cubre ligeramente tiene escamas en la piel, además de sus uñas tienen la característica de estar rayadas, y, una gota de sangre en una de ellas.
— Muy observador, no hay duda que es un chico especial.
El hombre mantuvo la calma y mencionó que hace un mes aproximadamente cayó en cama, tras un tiempo de tratamientos junto con investigaciones rigurosas se concluyó que alguien estuvo envenenando sus comidas desde hace tiempo con un fuerte narcótico de origen desconocido, con la mirada apagada el supremo líder argumentó sobre verdadero misterio que siga con vida pese a toda la toxina ingerida, pero el hombre solo se mantuvo sereno y justificó que en vista de este incidente, y dado el tiempo como supremo; mencionó su decisión para convocar a cambio de líder esperando guardar las apariencias en caso de su muerte, misma que estaba pronta a su llegada.
— Dudo mucho que en su condición haya podido dirigir el continente— respondió el corregidor— seguro que ya hay otro supremo, y de ahí la fachada de la ceremonia de cambio, por cierto ¿Qué me dice de la muerte de uno de los herederos a líder?
— El heredero que fue asesinado —pausó un momento mientras aguantaba las lágrimas— era mi futuro sucesor —respiro hondo— a diferencia de los otros líderes, el cargo de supremo se le otorga al primogénito del cual para su protección nadie sabe su identidad. Mi compañera de vida; me dio la bendición de dos hijos, y el asesino me arrebató la vida de mi hija y mi esposa en una sola noche. Nadie sabía de ellos y, aun así —apretó los dientes y puños hasta hacerlos sangrar— no fui capaz de protegerlos, por suerte mi hijo estaba conmigo esa noche.
— Así que su otro hijo tomó el mando —trató de mantener la calma mientras anotaba en su libreta— pero no lo ha hecho público para cuidar de su seguridad ¿Dónde está ahora?
— Junto con los herederos, aunque él ya es el actual supremo, tuve que decir que él sería electo como los demás para que no sospecharan, dado que apenas tiene 15 años.
— Por eso Naranja ha estado sirviéndole como mensajero ¿para qué no sospecharan de su situación?
— No solo eso, Naranja cuida de que nadie entre aquí, incluso la servidumbre, y de paso también vigila a mi hijo y a los líderes de cada distrito.
— Comprendo —cerró su libreta— supongo que tendremos que hacer mucho por aquí. Será mejor que mañana comencemos a idear un plan de investigación —dijo el joven mientras invitaba a su compañera a salir del cuarto—. Por ahora, lo dejaremos descansar.
— Les agradezco mucho su ayuda, en especial les encargo que mantengan el secreto, por la seguridad de mi hijo —finalmente dirigió su mirada a la joven y cabizbajo indicó— Rosa Azul, lamento complicarte tanto las cosas.
Al escuchar aquella última frase, Víctor no pudo evitar parar frente a la salida para mirar a su compañera, quien también freno su salida y con una sonrisa un tanto melancólica respondió dirigiendo su mirada al pálido hombre en cama.
— Nunca me complicaría las cosas mi señor, por el contrario, yo lamento no haber llegado a tiempo.