26. Un Amorío Inesperado. Brindamos. Comemos. Estamos de fiesta. La música suena fuerte. Tengo ganas de bailar, pero Corde se ha puesto a conversar con ese gringo Smith. Pris baila con su koala, y vuelven a verse enamorados. Más allá los demás brindan. En la misma mesa está el dinero ganado de hoy. Bien. Aprovecharé para ir a cambiarme y ponerme algo para la ocasión. Algo sexy para seducir a Corde. En el pasillo, unas manos fuertes me aprisionan de la cintura y me llevan hacia atrás, lo primero que pienso es que es Corde, pero no es él. Es el Mandarinas, quien me aprieta hacia su cuerpo, me doy la vuelta y me besa con fiereza, con tantas ganas contenidas que me conmueve, y que me hacen sentir especial. —Me gustas, me gustas, me gustas demasiado... Luna, Lunita.... Entre besos apa

