16. Caminando En La Cuerda Floja. Sueño que un montón de tipos con sus chorizos de todas las tallas, colores y formas me acarician la cara, esperando su turno para recibir mamada, sé que estoy soñando, sin embargo, qué bien se siente, ser usada, y poseída. Hasta sonrió de puro gusto. Despierto con unas manos en mi cuello, y la concha mojada. Es Cordero, reconozco su silueta en la penumbra de mi pieza. Pero no viene de buen humor. A pesar de todo, su cercanía y su olor a macho peligroso, me cachondea y me hace desear tocarle. Cordero me aprieta un poco más, ahora sé que no es buena idea. Siento que si hago algo para soltarme va a asfixiarme sin piedad, hasta matarme. Me susurra en mis oídos: —He sido bastante relajado contigo.... ¿Ahora qué fue lo que hice? ¿Qué sucede? —Sé que tie

